
Los rescatistas luchan contra el tiempo y la incertidumbre tras los fuertes sismos que sacudieron Venezuela, donde la figura de Rambo, un canino de la unidad USAR El Salvador, ha cobrado alto protagonismo. Su trabajo, entrenado para detectar personas vivas bajo escombros, se ha convertido en la esperanza de los equipos de emergencia.
El procedimiento comienza antes de pisar los escombros. Su cuidador y entrenador, Fernando Portillo, miembro del grupo USAR El Salvador, describe la rutina con precisión. “Ponemos un punto de suelta y se libera Rambo y comienza la búsqueda”, destaca a la Presidencia a través de su Secretaría de Prensa.
Desde ese instante, el binomio recorre la zona de desastre, guiado solo por su olfato entrenado para captar el aroma de la vida entre el polvo y muros de concreto. En cuanto identifica la posible presencia de una persona viva, su reacción es inmediata y no deja dudas a los rescatistas.
“¿Cómo sabemos que Rambo detectó a una persona con vida Llega al punto y con su ladrido indica que encontró a alguien, así como está haciendo ahorita. Después comienza a oler en dirección a donde piensa que está la persona con vida”, relata Portillo. Ese momento marca el inicio de una operación intensa por parte del equipo humano, que acude al lugar exacto señalado por el canino.
Precisión, disciplina y esperanza en la búsqueda bajo escombros
El cuidador resume el trabajo del canino como insaciable: “No se detiene ni de noche ni con réplicas, porque cada segundo es vital en la lucha por salvar vidas”.
La destreza de Rambo no es casualidad. Forma parte de un grupo de perros altamente entrenados por USAR El Salvador, preparados para actuar en ambientes hostiles y estructuras colapsadas. Su disciplina y capacidad de concentración le permiten filtrar ruidos, olores y distracciones, centrando todos sus sentidos en la localización de sobrevivientes. Su entrenamiento está orientado a detectar exclusivamente señales de vida, lo que evita falsas alarmas y agiliza la respuesta de los rescatistas.
La operación en el edificio Coral Plaza de La Guaira se desarrolla en condiciones extremas. La oscuridad de la noche, el riesgo de réplicas y la inestabilidad de los escombros no frenan la labor del binomio salvadoreño. Cada búsqueda, cada ladrido, puede significar una oportunidad para quienes permanecen atrapados bajo toneladas de concreto.

USAR El Salvador fue enviado por el presidente Nayib Bukele para sumarse a las operaciones internacionales tras los terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 que devastaron La Guaira, Caracas, Catia La Mar y otros estados venezolanos como Zulia, Trujillo, Lara, Barinas, Mérida y Táchira.
Las autoridades locales han destacado la importancia de contar con equipos como el de Rambo, cuya intervención optimiza los tiempos y eleva las probabilidades de rescate.
El olfato del canino, afinado tras años de entrenamiento, es un recurso insustituible en situaciones donde la tecnología o la maquinaria no logran acceder. La labor de Rambo, su método y la rapidez con la que actúa, han transformado su nombre en sinónimo de esperanza para las familias que aguardan noticias de sus seres queridos tras días de incertidumbre.

