El miércoles por la tarde, el ambiente artístico argentino recibió una noticia que sacudió a toda una generación de espectadores y colegas: la muerte de Santiago Ríos, figura emblemática del teatro, la televisión y el cine. La confirmación oficial llegó a través de la Asociación Argentina de Actores, que despidió a uno de los talentos más versátiles y entrañables de las últimas décadas. Con una carrera que abarcó más de cuarenta años y una presencia constante en distintos escenarios, Ríos supo cultivar admiración tanto entre el público como entre quienes compartieron proyectos y camarines con él. En medio de la conmoción, Fabio Alberti habló en exclusiva con Teleshow y compartió sus recuerdos y sensaciones tras la partida de su excompañero de Cha Cha Cha.
La noticia encontró a Alberti en Uruguay, donde reside actualmente y maneja su restaurante Choto. El actor, conocido por su participación en ciclos históricos como Cha cha cha y Todo por dos pesos, atendió con la voz calma pero atravesada por la noticia: “Me enteré ayer. En realidad, me mandaron un mensaje con una captura de la noticia”. Respecto al panorama de Ríos en los últimos años, comentó: “Yo sabía que él estaba mal. Ni siquiera sé cómo falleció ni dónde, cómo fue. Sé que él estaba mal de salud, incluso hace dos años ya cuando arrancamos con el teatro, con Alfredo (Casero), él estuvo en los primeros ensayos y después, no continuó con nosotros porque era una exigencia que capaz él no estaba en condiciones de poder afrontar también”.
A medida que avanzaba la conversación, Alberti comentó que, si bien Ríos era una presencia habitual en el mundo de la actuación, no provenía del circuito televisivo. “Santiago era un ser divino, súper humilde. Yo siempre tengo ese recuerdo de él. Él siempre estuvo muy agradecido de haberse sumado a nosotros, al equipo de Cha cha cha, porque aparte él venía del teatro más formal”, relató. Y sumó una anécdota: “Me acuerdo de que él era gasista matriculado. Cuando empezó con nosotros, él seguía trabajando de gasista de alguna manera también. Se la rebuscaba. Yo tenía un departamento en San Telmo y él me hizo toda la conexión de gas un día”.

El recorrido por los recuerdos incluyó un repaso por la personalidad de Ríos y el impacto de su pérdida en una semana especialmente difícil para el ambiente artístico. “Era muy buena persona. Así que fue una semana trágica entre la muerte de Ernestina (Pais), (Daniel) Melingo, ahora Santiago…”, dijo Alberti a este medio, en referencia a las recientes pérdidas que enlutan al espectáculo argentino.
La charla derivó hacia la huella que dejan quienes, como Ríos, lograron trascender el paso del tiempo y los cambios de la industria. “Todos nos vamos. No somos conscientes, pero todos lo hacemos. Muchos han dejado una huella. Después también te impacta de acuerdo a cómo sea la muerte. Lo de Ernestina fue imprevisto. Nadie se lo esperaba. Y hay otras muertes que uno, más o menos, las ve venir”, reflexionó Fabio, marcando la diferencia entre las pérdidas repentinas y aquellas que llegan después de un proceso de enfermedad.

La conversación permitió que el humorista, de manera espontánea, condensara en pocas palabras el perfil de Ríos y su legado en el ambiente artístico: “Era un grande, una persona muy humilde y un trabajador. Amaba su oficio, amaba el teatro, le ponía todo y siempre fue un agradecido de formar parte de lo que fue Cha cha cha, que de alguna manera quedó en la historia de la televisión”.
Previo a sus palabras para Teleshow, Alberti había elegido recordar a Ríos desde su cuenta de Instagram donde suele promocionar su restaurante en Uruguay. “Que en paz descanses. Adiós Santiago”, acompañado por un link a uno de los históricos sketches que llevó adelante en el programa televisivo.
La noticia del fallecimiento de Santiago Ríos resonó entre colegas, alumnos y espectadores que a lo largo de cuatro décadas. Su paso por la televisión, el teatro y el cine dejó huella en cada proyecto, y su figura será recordada por la calidez, la humildad y el profesionalismo con el que encaró cada desafío. Las palabras de Fabio, su compañero de ruta en una de las etapas más recordadas de la televisión argentina, sintetizaron el sentimiento de una comunidad artística que, en medio de la tristeza, elige celebrar el legado de quienes dejan marca.

