
Lograr una V-taper empieza mucho antes de colgarse de una barra: depende del tamaño de la cintura, del desarrollo general del físico y de una rutina que dé prioridad real a la espalda. El entrenador de fuerza Paris Butler, conocido como Bald Omni Man en Instagram y YouTube, explicó a GQ que para la mayoría el mejor punto de partida es reorganizar el entrenamiento para trabajar con más foco el tren superior.
La recomendación central, según GQ, pasa por dedicar una parte amplia del programa a los ejercicios de tirón y no limitar la búsqueda de una espalda ancha solo a los dorsales. Butler sostiene que una V-taper mejora cuando también crecen los tríceps y los deltoides posteriores, mientras la alimentación, el descanso y la actividad diaria ayudan a afinar la cintura y sostener el progreso.
Butler plantea una base sencilla: dividir la rutina en un esquema de tren superior y tren inferior para concentrar mejor el trabajo de la parte alta del cuerpo. Dentro de ese plan, aconseja reservar mucho espacio para dominadas supinas, dominadas pronas, jalones al pecho, remos y pullovers.

“Tener una V-taper se debe en gran parte al tamaño de tu cintura y a tu desarrollo general, que es el resultado de tu entrenamiento como un todo”, dijo Butler a GQ. “Para la mayoría, el mejor lugar para empezar es reestructurar el entrenamiento en un programa de tren superior e inferior para poder centrarte por completo en los músculos de la parte superior del cuerpo”.
El entrenador subraya que la amplitud visual de la espalda no depende solo de los dorsales. También pone el foco en tríceps y deltoides posteriores, porque esos grupos musculares añaden anchura cuando se observa el físico desde atrás.
“Cuando piensas en una V-taper, lo primero que destaca son los dorsales, porque forman la mayor parte”, señaló. “Pero cuando miras la anchura total del físico desde la espalda, esos otros músculos, si tienen volumen, también añaden anchura a tu V-taper”.
Butler añade que una mejora en deltoides posteriores o tríceps puede hacer que la V-taper se vea mejor incluso si los dorsales no cambian de tamaño. En intensidad, la clave no es solo la congestión muscular: conviene ganar fuerza en los ejercicios que atacan esas zonas y colocarlos al principio de la sesión para rendir más.

No hay un ejercicio secreto
La receta no incluye atajos ni movimientos milagrosos. Para la mayoría, Butler sitúa a las dominadas supinas y las dominadas pronas como la base del trabajo para ensanchar la espalda, aunque insiste en que la técnica decide qué parte de la musculatura recibe más carga.
Al explicar ese punto, recupera una idea del fallecido fisicoculturista y entrenador John Meadows. “Él siempre hablaba de los ángulos y de los codos”, recordó Butler en declaraciones recogidas por GQ.
“Básicamente, hacia donde apuntan tus codos va a determinar qué músculo de la espalda estás trabajando con preferencia”, explicó. “Si tus codos bajan hacia las caderas, en vez de ir hacia fuera y alejarse del cuerpo, trabajas más los dorsales”.

Por eso, Butler se inclina por las dominadas supinas, en especial con agarre neutro, con las manos enfrentadas. En las dominadas pronas, aconseja abrir bastante más el agarre, porque una anchura media puede llevar el esfuerzo hacia los brazos y los abdominales.
Si una persona todavía no puede hacer dominadas, Butler no lo considera un obstáculo. Un objetivo razonable para un nivel intermedio, dijo, es completar 10 dominadas con buena técnica, y mientras tanto el jalón en polea permite aplicar las mismas claves de ejecución.
“Si tienes acceso a una máquina de jalón al pecho, todas esas mismas indicaciones técnicas siguen siendo válidas”, afirmó. “Puedes hacer un jalón con agarre de dominada supina con el peso que necesites, o un jalón con agarre neutro”.

Entre dominadas y jalones, Butler no propone elegir uno y descartar el otro. Prefiere alternarlos porque, según el artículo, cada variante aporta ventajas distintas: las dominadas exigen más control corporal, mientras el jalón permite fijarse en la máquina y trabajar con más precisión.
Ejercicios de apoyo y errores frecuentes
Aunque las dominadas o los jalones deben ocupar la mayor parte del trabajo de espalda, Butler defiende sumar ejercicios accesorios para completar el desarrollo. Para aislar el dorsal, recomienda el pullover en polea, sobre todo para quienes no tienen acceso a una máquina específica de pullover.
En la parte alta de la espalda, que incluye trapecios y romboides, propone el remo con apoyo en el pecho, las aperturas inversas en máquina y los encogimientos Kelso. Para los tríceps, añade las extensiones de tríceps en polea, un ejercicio que considera bien tolerado incluso por personas con molestias en los codos.

La apariencia de una espalda más ancha también depende de una cintura más pequeña, y ese frente se trabaja fuera del gimnasio. Butler menciona una pauta que, según recoge GQ, reúne hábitos básicos: caminar entre 8.000 y 10.000 pasos, dormir ocho horas, incluir proteína en cada comida y mantener una hidratación suficiente con buen equilibrio de electrolitos.
No exige perfección diaria. Su planteamiento es más práctico: incluso si algunos días se quedan en 6.000 pasos o la proteína no aparece en todas las comidas, cumplir de forma aceptable cuatro o cinco días por semana puede acercar a una composición corporal más magra.
El error más habitual que detecta en el gimnasio es la falta de progresión. Butler pide avances medibles: cuando una persona logra una serie de 10 dominadas, puede empezar a añadir algo de carga y bajar ligeramente las repeticiones para seguir avanzando.

