
El barrio Yapeyú de la ciudad de Córdoba fue escenario de una secuencia inesperada que combinó un accidente de tránsito que derivó en un robo en plena mañana.
Todo comenzó cuando dos vehículos, una Volkswagen Amarok y un Renault Megane, chocaron en la intersección de Sargento Cabral y Bernardo Bustamante, dando inicio a lo que parecía ser un simple intercambio de datos para trámites del seguro. La calma se vio interrumpida abruptamente cuando un motociclista armado apareció en la escena y despojó a ambos conductores de sus teléfonos celulares.
La situación se tornó aún más tensa cuando, durante el asalto, uno de los damnificados resultó herido en la cabeza. Según indicó la Policía de Córdoba, el lesionado debió ser trasladado a un centro médico cercano, donde fue asistido y luego dado de alta minutos después. El incidente, ocurrido a plena luz del día, generó preocupación entre los vecinos y puso en alerta a las fuerzas de seguridad de la zona.
Según informó el portal El Doce.tv, el robo se produjo mientras los conductores intentaban resolver el siniestro vial, en una esquina transitada del barrio. De acuerdo con la información oficial, el motochorro aprovechó el momento de distracción y la vulnerabilidad de las víctimas para concretar el asalto. La rapidez de la acción y la violencia ejercida pusieron en riesgo la integridad física de quienes ya se encontraban afectados por el choque.
Minutos después del asalto, la Policía de Córdoba desplegó un operativo cerrojo en las inmediaciones. El seguimiento permitió localizar al sospechoso en la intersección de Bailén y Sanavirones, donde fue detenido. Durante el procedimiento, los efectivos secuestraron dos teléfonos celulares, una réplica de arma de fuego, una gorra y un par de zapatillas, elementos que estaban en poder del detenido.
El arresto del presunto autor del robo se concretó en cuestión de minutos, gracias a la rápida respuesta policial y la colaboración de testigos que aportaron datos sobre la dirección de fuga. Tanto el individuo como los objetos incautados quedaron a disposición de la Justicia, que deberá avanzar con la investigación para determinar la responsabilidad penal y el posible vínculo con otros hechos similares en la zona.
Ahora, la fiscalía interviniente analizará las cámaras de seguridad del sector y tomará declaración a las víctimas y testigos a fin de reconstruir la secuencia exacta del asalto.
El detenido, cuya identidad no fue informada por la Policía, fue trasladado a la comisaría correspondiente junto con lo incautado. La Justicia deberá determinar si el hombre actuó solo o si existen otros involucrados en el hecho, así como su participación en posibles robos previos bajo la misma modalidad.

Hace unos meses, un joven de 27 años fue víctima de un violento robo en la localidad bonaerense de Berazategui, cuando dos motochorros armados lo abordaron y uno de ellos le disparó dos veces a los pies para robarle la moto.
El hecho ocurrió en la calle 16 al 2700, en la esquina con 127, frente a un almacén atendido a través de una ventana enrejada.
El joven, que trabaja como repartidor, había llegado en su moto Honda GLH roja. Tras esperar unos segundos su turno para comprar, cuando comenzó a ser atendido fue sorprendido por los asaltantes.
La secuencia quedó registrada por una cámara de seguridad del comercio y las imágenes muestran que, tras escuchar el ruido del motor y darse vuelta, la víctima fue interceptada por el acompañante, quien bajó armado y le apuntó directo.
El ladrón, de aspecto joven, con menos de 20 años según la comerciante, gritó varias veces: “¡Dame la llave, dame la llave!”, intentando intimidar al joven, que, nervioso, se resistió unos segundos.
En ese momento, el motochorro disparó al piso, a centímetros de las zapatillas de la víctima, mientras este suplicaba: “¡Pará, pará!”. Los balazos fueron tan cercanos que dejaron marcas en la vereda y en la ventana del local.
Bajo amenaza, el delincuente le sacó las llaves y el celular y fue hacia la moto de la víctima, que estaba estacionada en la vereda. Tras encender el vehículo, el repartido, aún en shock, reaccionó arrojándole su casco al ladrón antes de empezar a correrlo por la calle.
En ese instante, se activó una alarma vecinal, mientras los asaltantes escapaban en dos motos: la robada y la que utilizaron para llegar.

