Claribel Medina se sentó frente a Fefe Bongiorno y Pepe Ochoa en El Ejército de la Mañana (Bondi Live) y habló sin filtros sobre uno de los períodos más difíciles de su vida: su lucha contra el alcoholismo y la decisión de hacerla pública en un momento en que estaba en el centro de la escena.
La actriz recordó que cuando dio a conocer su problema estaba en un lugar de alta exposición y, al mismo tiempo, de mucha fragilidad. “Vulnerable estaba ahí. Hoy lo pienso y digo: mirá qué fuerte la declaración que yo hice en ese momento con un enorme grado de ingenuidad”, reconoció. Aun así, no se arrepiente. La certeza que la sostuvo entonces y que sigue sosteniéndola hoy es una sola: “Comprendí que si eso que yo había declarado salvaba a una sola persona, estaba bien hecho”.
Cuando Bongiorno le preguntó quién la había castigado por esa decisión, Claribel apuntó a algo más profundo que una reacción mediática puntual. Explicó que el público construye una imagen de los personajes que entran a sus casas a través de la televisión y que esa imagen no deja lugar para la fragilidad humana. “Es una decepción que el público se hace una idea de cómo es uno y los personajes entran a la casa de la gente y esa gente no puede imaginar que atrás de todo eso hay una persona que tiene otros problemas”, reflexionó.

En medio de ese momento vulnerable, hubo un gesto que la actriz de puertorriqueña no olvidó. La primera persona que la llamó tras la confesión fue Moria Casán, quien fue una de las primeras personas en darle un espacio en la televisión, al aire de Incorrectas, para hablar acerca de su adicción al alcohol. “Me dijo: ‘Te felicito, estoy acá para lo que necesites, lo que vos quieras y qué sé yo’”, recordó la actriz, que agradeció ese llamado como un ancla en un momento de incertidumbre.
Sobre la vergüenza, Medina fue contundente. Dijo que no vive su historia como algo de lo que avergonzarse, y que cuando alguien le confiesa que no se atreve a pedir ayuda por ese motivo, ella les hace una pregunta directa: “¿No has vivido situaciones que cuando te despertás a la mañana decís, qué hice? ¿Y no te morís de vergüenza Sí, bueno, esa es la única vergüenza que vale, la que te va a hacer transformar esa situación en algo positivo”. Para Claribel, esa vergüenza, la que nace del propio comportamiento durante el problema, es la única que tiene sentido porque es la que impulsa el cambio. La que surge de pedir ayuda, en cambio, no tiene ningún fundamento: “El pedir ayuda es absolutamente necesario si entendés y sos un poco generosa con vos o generoso y sabés que es una enfermedad”.
La actriz también habló de su familia. Mencionó que tiene dos hijas a las que definió como “dos mujeres brillantes” y subrayó que en su casa siempre rigió un principio: “Se habló siempre con la verdad”. Ese mismo principio fue el que la llevó, años atrás, a pararse frente a las cámaras y contar lo que estaba viviendo, con toda la exposición y toda la vulnerabilidad que eso implicaba.
En una entrevista que dio meses atrás a María Laura Santillán, para Infobae, la actriz dijo: “Yo me siento muy orgullosa de mí misma, de haber abierto mi corazón para contar algo que yo sé que ayudó a mucha gente. Mucha gente me escribió a este telefonito en Instagram o en Facebook de manera privada, me pedían adonde ir, que tenían que hacer. Dios me permitió y mi conocimiento y haber buscado ayuda en la Asociación en Alcohólicos Anónimos, haber hecho todo el trabajo que tenía que hacer, haber hecho terapia para encontrar la razón de ese dolor y ese vacío y poderlo transformar en ayuda”.

