
La investigación por el transfemicidio de Azul Semeñenko, la mujer trans de 49 años que fue asesinada en octubre del año pasado en Neuquén, sumó a una nueva imputada a la causa. Se trata de una mujer, identificada como M. A. P., que fue acusada por falso testimonio.
Durante una audiencia realizada este miércoles, la fiscal Guadalupe Inaudi formuló cargos en contra de la hasta entonces testigo, tras acusarla de faltar deliberadamente a la verdad durante la declaración que brindó respecto del hecho que es investigado como homicidio agravado.
El episodio se produjo el lunes 8 de junio, cuando M. A. P. declaró en una investigación contra R. D. S., el único detenido por el transfemicidio de Azul Semeñenko. Según expuso Inaudi, quien actuó en la audiencia junto a la asistente letrada Agustina Jarry, la imputada fue advertida de su obligación legal de decir la verdad, pero afirmó no recordar información relevante sobre antecedentes de violencia de género atribuidos al acusado, pese a que tenía conocimiento de esos hechos.
De la misma manera, la representante del Ministerio Público Fiscal (MPF) de Neuquén le reprochó el haber declarado que poseía un solo teléfono celular, aunque en una requisa judicial posterior fueron secuestrados dos dispositivos.

Luego de que el juez de garantías Marco Luca Cristo imputara a la acusada, dispuso la apertura de una investigación con un plazo de cuatro meses y ordenó la prohibición de contacto de la imputada con testigos vinculados a la causa por cualquier medio y también a través de terceros durante seis meses.
En cuanto a las medidas cautelares, el magistrado rechazó el pedido de la Fiscalía para que la imputada compareciera cada quince días en una comisaría, al considerar que no existían elementos que justificaran un riesgo de fuga. Por este motivo, recuperó la libertad de inmediato tras la audiencia, bajo la advertencia de que un eventual incumplimiento de la prohibición de contacto podría derivar en la imposición de medidas más graves.
Actualmente, por el crimen se encuentra detenido R. D. S., el hombre de 59 años que fue acusado de ser el autor del hecho. Tras su detención, el jefe de los fiscales, Agustín García, confirmó en conferencia de prensa que la principal hipótesis apuntaría a un crimen de odio, en función de la cantidad y la ubicación de las lesiones observadas en el cuerpo.
Según García, la evidencia reunida hasta el momento incluiría grabaciones tomadas por cámaras de seguridad, el escenario del crimen y el secuestro del vehículo presuntamente utilizado para descartar el cuerpo horas después del asesinato.
Tras permanecer desaparecida durante casi tres semanas, el cuerpo de Azul fue encontrado en un canal del barrio Valentina Norte Rural en la ciudad de Neuquén. El hallazgo se produjo cuando una pareja que paseaba a sus perros encontró los restos, pese a la búsqueda intensa realizada por la Policía provincial y la Unidad de Servicios Periciales del Poder Judicial.

El cadáver, que presentaba un avanzado estado de descomposición, fue encontrado envuelto en plásticos y presentaba múltiples heridas de arma blanca. Las tareas de extracción se vieron dificultadas por las condiciones en que se encontraba el cuerpo. Según la autopsia, la víctima fue asesinada a puñaladas, lo que motivó que el hecho se investigara como transfemicidio.
Semeñenko trabajó en el área de Atención a la Víctima del gobierno provincial y había sido vista por última vez el 24 de septiembre, cuando asistió a un turno médico. Al día siguiente no se presentó a trabajar. Una colega relató que ese día habían programado una actividad para celebrar los 30 años del Centro de Atención a la Víctima en la Casa de Gobierno, aunque la asistencia era opcional.
No obstante, el viernes 26, la ausencia de la mujer volvió a llamar la atención y generó preocupación entre sus compañeros, quienes destacaron su responsabilidad laboral y el hecho de que siempre avisaba si no podía asistir. La tensión volvió a aumentar cuando se conoció que había dejado las hornallas encendidas en su domicilio.
Simultáneamente, una unidad policial comenzó a analizar registros telefónicos y reportes de compañías de comunicación en busca de pistas. El último registro del teléfono celular de la víctima fue el 26 de septiembre a las 4:20 de la madrugada, en la zona de Chocón y Paimún, antes de que el dispositivo quedara inactivo. Este dato orientó la búsqueda hacia los sectores cercanos al río Limay.

