Pablo Echarri contó como besó por primera vez a Nancy Dupláa en el film El desvío: “Yo se lo pedí al director”

Pablo Echarri contó como besó por primera vez a Nancy Dupláa en el film El desvío: “Yo se lo pedí al director”

El actor Pablo Echarri compartió una anécdota poco conocida sobre el rodaje de El desvío, la primera película que filmó a finales de los años noventa. En una entrevista reciente en el programa Las chicas de la culpa, el intérprete reveló: “Sí, soy”, al ser consultado si alguna vez había pedido al director agregar una escena para besar a una actriz.

La confesión desató risas y aplausos en el estudio. Echarri detalló que el episodio ocurrió cerca de 1999, durante la producción de su debut cinematográfico. “Año 1999 habrá sido”, recordó con humor el actor ante la insistencia del conductor para que desarrollara la historia.

Pablo Echarri dijo que ya conocía a Nancy Dupláa y sostuvo que sus personajes en El desvío eran amigos, pero podían tener una cercanía mayor

Durante el diálogo, quedó en evidencia que ya existía una cierta conexión previa con Nancy Dupláa, su compañera de elenco. “La conocía antes a Nancy, no sé si fue en este estudio”, mencionó, mientras buscaban imágenes de la escena en cuestión. El actor aclaró cómo, a pesar de que ambos personajes eran amigos en la trama, le pareció convincente plantear una cercanía mayor. “Me parecía que estos dos personajes no habían tenido vínculo en la película. Eran amigos”, explicó sobre su percepción de la relación entre los protagonistas.

Al recordar el contexto, Echarri admitió que tanto él como Dupláa estaban en relaciones personales que no pasaban por un buen momento. “Estábamos cada uno en nuestras relaciones, que no estaban nada bien”, confesó. Esta situación, según relató, influyó en la química que se generó durante el rodaje.

El motivo detrás del pedido al director tenía un trasfondo profesional, aunque no dejó de bromear sobre la situación. “Por eso era un interés artístico el mío. Era artístico”, enfatizó entre carcajadas, justificando su iniciativa de sumar tensión a la historia.

Durante la conversación, el conductor bromeó sobre la posibilidad de que los personajes fueran hermanos, a lo que Echarri respondió con humor: “Quiero besar a mi hermana, quiero besar a mi hermana”, para luego aclarar: “Después hicimos, con Nancy hicimos Los Buscas y éramos medio hermanos. Así que guarda, no subestimemos el poder del melodrama”.

Pablo Echarri contó en Las chicas de la culpa que pidió sumar una escena de beso en El desvío, su primera película

La incorporación de la escena generó debate en el set, pero finalmente el director Horacio Maldonado accedió a la sugerencia. “Le dije a Horacio: ‘Acá, mientras ellos se van, porque él no tuvo una relación con ella y, aprovecha que se va’, porque ella tenía una relación con Gastón”, recordó el actor, reconstruyendo el diálogo que mantuvo detrás de cámaras.

La escena, tal como la propuso Echarri, no pasó de un acercamiento sutil. “Y se le acerca y ella le corta el rostro”, describió, minimizando el impacto real del momento y restándole dramatismo: “Una cosita. Nada. No era… tampoco no era…”. El actor insistió en que el objetivo era aportar un matiz diferente a la trama. “Era para darle picante a la historia”, aseguró, señalando cómo buscaba enriquecer el guion y la interacción entre los personajes.

El actor definió su pedido al director como un interés artístico y dijo que buscaba sumar tensión a la historia

En definitiva, el director consideró acertada la sugerencia. “Y al director le pareció una buena idea”, relató Echarri, destacando que la propuesta fue bien recibida en el equipo de trabajo. “Sí, compró. Y eso fue bueno. Eso estuvo bien”, concluyó, celebrando la decisión y el resultado obtenido.

El episodio revela una faceta poco habitual de los procesos creativos en los rodajes, donde los actores pueden llegar a influir en el rumbo de la historia. Pablo Echarri, al recordar esa experiencia, dejó en claro que su pedido no estuvo motivado por un interés personal ajeno a lo actoral, sino por la intención de sumar complejidad emocional a la película.

La anécdota, compartida con franqueza por el actor, generó empatía y risas entre los presentes, reafirmando el valor de la espontaneidad y el aporte creativo de los intérpretes en la construcción de una historia cinematográfica.

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