
La preocupación por los efectos del estrés en la salud impulsó un auge de productos, retiros y consejos para reducir el cortisol, la llamada “hormona del estrés”. En las redes sociales circulan afirmaciones que vinculan desequilibrios de esta sustancia con síntomas como ansiedad, signos de envejecimiento, acumulación de grasa abdominal y dolores articulares.
Incluso existen spas que prometen desintoxicación hormonal y planes de ejercicio que aseguran regular los niveles de cortisol. Especialistas advirtieron la necesidad de comprender el verdadero impacto de este compuesto en el organismo.
Según un informe de The Times la obsesión por el cortisol generó nuevos hábitos y tendencias de consumo, desde la adquisición de kits para medir la hormona hasta la preparación de cócteles supuestamente reguladores.
El debate científico se centra en si el exceso de cortisol puede considerarse el principal responsable de los problemas de salud asociados al estrés o si, en realidad, su papel es parte de un sistema más complejo.
Qué es el cortisol y por qué se produce
El cortisol es una hormona que producen las glándulas suprarrenales y que se libera en respuesta a estímulos estresantes. De acuerdo con el médico general del NHS, Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, Thom Phillips, esta hormona cumple funciones esenciales como regular el metabolismo, aumentar los niveles de energía y fortalecer el sistema inmunitario.

“Cumple muchas funciones importantes, como regular el metabolismo y aumentar los niveles de energía. Ayuda a combatir la inflamación y a fortalecer el sistema inmunitario”, explicó Phillips a The Times.
Phillips aclaró que no es el único responsable de los efectos negativos del estrés crónico. Phillips subrayó que el estrés depende de múltiples hormonas y moléculas, y que los problemas surgen cuando los niveles de cortisol permanecen elevados de forma constante.
Consecuencias de los niveles elevados
Los especialistas denominan “picos de cortisol” a los aumentos temporales de esta hormona que ocurren de manera natural durante el día, especialmente por la mañana al despertar o ante situaciones de estrés.
Según los expertos, estos incrementos forman parte del funcionamiento normal del organismo y ayudan a mantener los niveles de energía y la capacidad de respuesta del cuerpo. Sin embargo, cuando el cortisol permanece elevado durante períodos prolongados puede convertirse en un factor de riesgo para la salud, al debilitar el sistema inmunitario y dificultar el control de la glucosa y la presión arterial.

Un estudio de la Universidad de Brighton y el Instituto de Investigación del Cáncer de Londres (ICR) relacionó el aumento del cortisol con un mayor riesgo de cáncer de mama y próstata en personas con predisposición genética hereditaria.
Los investigadores sugirieron que quienes presentan mutaciones en el gen BRCA podrían protegerse a través de intervenciones psicológicas orientadas a reducir el estrés.
Relación entre el cortisol, el peso y el sueño
De acuerdo con la inmunóloga de la Universidad de Sussex, Jenna Macciochi, el pico matutino de cortisol influye en el control de la calidad de las células inmunitarias y en la destrucción de células T reactivas. La experta indicó que solo la exposición crónica a altos niveles de esta hormona se asocia con problemas de salud.
Rhiannon Lambert, nutricionista citada por The Times, señaló: “Cuando duermes muy poco durante largos periodos, los niveles de cortisol aumentan y tu cuerpo entra más fácilmente en modo de estrés de lucha o huida, lo que dificulta la pérdida de grasa”.

Durante la menopausia, la disminución de estrógeno puede provocar un aumento de cortisol, contribuyendo a la acumulación de grasa abdominal. “El cuerpo percibe la disminución del estrógeno como una amenaza y envía un mensaje a las glándulas suprarrenales para que trabajen más y produzcan más cortisol”, detalló la nutricionista Renee McGregor.
Exceso de cortisol y cambios físicos
El fenómeno de la “cara de cortisol”, popularizado en redes sociales, sugiere que la hinchazón facial se debe al exceso de esta hormona. Phillips precisó a The Times que afecciones como el síndrome de Cushing pueden producir una redistribución de la grasa y retención de líquidos, pero se trata de enfermedades poco frecuentes.
El médico aclaró que la hinchazón facial cotidiana suele estar más relacionada con la retención de líquidos, el consumo de sal o la falta de sueño que con el cortisol.
Alternativas para controlar los niveles de la hormona
The Times señala que existen kits para medir el cortisol en sangre o saliva, aunque Phillips recomienda realizar mediciones regulares y no puntuales, ya que los valores varían a lo largo del día.
El NHS y el NICE, Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención, consideran preocupantes los niveles superiores a 1.000 nmol/L. En casos de sospecha de alteraciones graves, los médicos realizan estudios más exhaustivos.

Entre las recomendaciones para regular el cortisol, el informe mencionó la importancia de la actividad física, especialmente ejercicios intensos por la mañana y disciplinas relajantes como el yoga por la tarde.
Actividades al aire libre, la jardinería y el contacto con mascotas han demostrado reducir los niveles de la hormona. Un estudio dirigido por la Real Sociedad de Horticultura observó mejoras notables en los niveles de cortisol de los residentes que agregaron plantas a sus jardines.
La alimentación también es relevante. El consumo de pescado azul como salmón, caballa o trucha, así como alimentos ricos en probióticos y prebióticos, contribuye a mantener la salud intestinal y a controlar el estrés hormonal.
Técnicas de relajación, como ejercicios de respiración profunda y pausas de silencio durante el día, favorecen un descenso en los marcadores de estrés.

