
“Nuestros desembarcos no lograron establecerse satisfactoriamente y he retirado las tropas. Mi decisión de atacar en este momento y lugar se basó en la mejor información disponible. Las tropas, la aviación y la marina hicieron todo lo que el valor y el deber permitieron. Si hay alguna culpa o error en este intento, es solo mío”
Dwight Eisenhower escribió esa nota a mano la noche anterior, el 5 de junio de 1944, a pocas horas de iniciarse la “Operación OVERLORD”, el desembarco más grande del mundo que involucró más de 160.000 soldados estadounidenses, del Reino Unido y de Canadá. Estaba tan cansado y bajo tanta presión que, al final del texto, se equivocó y la fechó como “July 5” (5 de julio) en lugar de junio.
Fue extraordinario que un General con tamaña responsabilidad mundial, escribiera de su puño y letra una nota asumiendo el 100% de la responsabilidad. Demostró su inigualable profesionalismo y firmeza en sus convicciones, es decir un Líder con mayúsculas. Guardó el papel en su billetera y solo se lo descubrió semanas después, cuando su secretario lo encontró por casualidad.
Sin embargo y gracias al verdadero milagro militar que sucedió al coronarse con éxito el Desembarco Aliado en Normandía, este mensaje nunca fue emitido. En su lugar Eisenhower, Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas en Europa, ordenó se transmitiera a todos los soldados a bordo de los buques, solamente cuando los mismos habían abandonados los puertos del Reino Unido, las siguientes palabras, con profunda pasión y sentido realismo:
“Los ojos del mundo están sobre ustedes. La esperanza de la gente amante de la libertad en todas partes marchan con ustedes. Su tarea no será fácil. Su enemigo está bien entrenado, bien equipado y es un veterano de combate. Luchará con ferocidad. Tengan total confianza en el coraje, la devoción al deber y la habilidad en el combate de cada uno de ustedes. No aceptaremos menos que una victoria total. Buena suerte!”
Previo a este 6 de junio, los Aliados pusieron mucho empeño en hacer creer a los alemanes que la invasión iba a empezar en Calais, en lugar de en Normandía. Con ese objetivo, inventaron la presencia de tropas de infantería con base en el condado inglés de Kent, situado en el extremo de Reino Unido y justo enfrente de Calais. Se denominó “Operación Fortaleza”. Como parte de este engaño se construyó un equipo falso, que incluía tanques inflables y muñecos con paracaídas.
Además utilizaron agentes dobles y lanzaron filtraciones controladas de información errónea que llevaron a los alemanes a creer que los Aliados iban a invadir Europa a través de Calais y Noruega. Los alemanes creyeron tanto en esos informes, que incluso después del Día “D” mantuvieron a muchas de sus mejores tropas en el área de Calais esperando una segunda invasión.
El Estado Mayor Combinado Aliado que organizaron la “Operación OVERLORD” “ fueron muy meticulosos sobre el momento en el que se debía llevar a cabo el desembarco. Querían hacerlo una noche de luna llena con marea de primavera para poder desembarcar al amanecer, cuando la marea estaba casi a mitad de camino. Sin embargo, esto se traducía en la práctica en que solo había unos pocos días que cumplieran con todas esas condiciones. Eligieron el 5 de junio, pero terminaron demorándose 24 horas debido al mal tiempo.
De hecho, el pronóstico era tan negativo que el legendario General Erwin Rommel, Comandante Alemán destacado en Normandía, estaba tan seguro de que no habría una invasión que se volvió a su casa para regalarle a su esposa un par de zapatos por su 50° cumpleaños. Estaba en Alemania cuando llegaron las primeras noticias de la invasión y cuando las fuerzas del Día “D” aterrizaron en Francia, Adolf Hitler estaba dormido.
Ninguno de sus Generales se atrevió a ordenar el envío de tropas de refuerzo sin su permiso y nadie se atrevió a despertarlo. Los nazis perdieron así horas cruciales para defender sus posiciones en Normandía. Cuando Hitler finalmente se levantó alrededor de las 10 de la mañana, se enteró del Desembarco Aliado en Normandía pero con su manifiesta paranoia, estaba convencido que Alemania derrotaría fácilmente a los Aliados.
Once meses después del Día “D”, la II Guerra Mundial en Europa terminó el 8 de mayo de 1945. El curso de la historia cambió radicalmente: cayó el régimen nacional- socialista, responsable no sólo del Holocausto, sino complementariamente de la muerte de millones de civiles y soldados, tanto Aliados como alemanes. El sueño de los 1.000 años del Tercer Reich se desplomaba día a día conforme avanzaban las “Tropas de la Libertad”. El primer hito trascendental fue la liberación de París el 28 de agosto de 1944, festejado con alegría desbordante en todo el mundo.
Sin embargo y pese al esfuerzo del General Dwight Eisenhower, los soviéticos llegaron antes a Berlín determinando la terrible división de esta República en dos Estados: uno, como el ave fénix, resurgió milagrosamente entre las cenizas gracias a la adopción del sistema liberal tanto en lo político (Democracia) como en lo económico (Economía de Mercado) en tiempo récord, con el respaldo del “Plan Marshall”.
La contraparte, fue el establecimiento de un régimen marxista en Alemania del Este, que empobreció al sufrido pueblo germano en las penurias más siniestras, entre ellas, la persecución permanente por parte de la demoníaca policía secreta (Stasi) del bien supremo e irremplazable del ser humano: la libertad.
En este nuevo rompecabezas de la reconfiguración europea, y aprendiendo de las cruentas enseñanzas recibidas durante la II Guerra Mundial de no contar con un mecanismo integrador supranacional de seguridad colectiva en el viejo continente, nació primero las Naciones Unidas (U.N.) el 24 de octubre de 1945 y el 5 de abril de 1949, se crea Organización del Tratado del Atlántico Norte (NATO) para cubrir la falencia defensiva demostrada durante los años de la oprobiosa expansión nacional -socialista.
Desde el punto militar, el Dia “D” representó:
- Apertura de un segundo frente: Hasta ese momento, el mayor peso de la guerra terrestre contra Hitler recaía en la Unión Soviética en el Frente Oriental. El desembarco obligó a la Alemania nazi a dividir sus fuerzas, aliviando la presión sobre los soviéticos y acelerando el colapso del Tercer Reich.
- Liberación de Europa occidental: La exitosa incursión permitió establecer una cabeza de playa inamovible en territorio europeo. Esto dió inicio a una campaña terrestre sostenida que permitió liberar a Francia y posteriormente al resto de los países ocupados por el régimen nazi.
- Capacidad logística sin precedentes: El operativo involucró a más de 5.000 barcos y 11.000 aviones de los Aliados (principalmente Estados Unidos, Reino Unido y Canadá). Representó una hazaña de cooperación internacional y de ingeniería militar jamás vista.
- El principio del fin: Aunque la guerra continuó por casi un año, el 6 de junio de 1944 disipó cualquier duda sobre el resultado final del conflicto al demostrar que los Aliados podían derrotar a las fuerzas del Eje en Europa continental.
Desde el punto de vista de la reconfiguración geopolítica global, que nos dejó el 6 de junio de 1944
- Consolidación de Estados Unidos: superpotencia militar de Occidente.
- Bipolaridad mundial: Sentó las bases divisorias de la posterior Guerra Fría.
- Nacimiento de las Naciones Unidas y la OTAN: Inspiró la posterior unión militar defensiva occidental.
- Vínculo trasatlántico: Selló la alianza política permanente entre Estados Unidos y Europa Occidental.
La humanidad eternamente agradecida a esos héroes de junio de 1944 ya que sembraron la semilla de un mundo fortalecido gracias al nacimiento de las Organizaciones Supranacionales, del Multilateralismo y del Globalismo. Ahora es nuestra responsabilidad que el mundo siga avanzando con la misma contundencia que ellos nos demostraron, superando los naturales inconvenientes que se presentan siempre cuando se realizan cambios profundos y radicales.
Que el árbol no nos tape el bosque, analicemos siempre la coyuntura desde la óptica más imparcial y aséptica posible, sin caer en prejuicios perniciosos que sólo conducen a decisiones erradas. Sin vacilaciones, transitemos este puente de platino que nos ofrece la historia con el propósito de mantener en alto la antorcha de los ideales de los Aliados durante la II Guerra Mundial con coraje, valentía, buscando siempre consensos, acuerdos, tolerancia, sin agravios, abrazando con todas nuestras fuerzas la Democracia, la División de Poderes, el Estado de Derecho y una economía libre, sin ataduras.
Este es el legado del Día mas Largo del Siglo, nunca lo olvidemos…
Como decía el genial Sir Winston Churchill. “Si abrimos una disputa entre el pasado y el presente, descubriremos que hemos perdido el futuro”.

