A los 77 años murió Carlos el “Indio” Solari, el ícono de la música nacional miembro fundador y cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, falleció en su casa de Parque Leloir, Ituzaingó.
El Indio luchaba desde hace más de una década contra la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurodegenerativo que avanza de forma discreta y persistente. Por largo tiempo, la pérdida de neuronas que producen dopamina progresa sin manifestar signos evidentes como temblores o rigidez muscular.
Como publicó Infobae, el crecimiento de los diagnósticos de Parkinson es un fenómeno global: “Hoy, el crecimiento del Parkinson supera al del Alzheimer entre las enfermedades neurodegenerativas; eso debería alertar a toda la sociedad”, advirtió Michael Okun, neurólogo y director de la Fundación de Parkinson de Estados Unidos.
“Tengo una enfermedad malvada”

El rumor empezó como un murmullo en voz baja, casi un susurro en el mundo del rock argentino. Durante años, Carlos “Indio” Solari evitó nombrar el problema de salud que lo aquejaba. “Tengo una enfermedad malvada que hay que tener en cuenta“, dijo en una entrevista en 2015 a Mario Pergolini. ”No es cáncer ni HIV“, aclaró por radio Vorterix.
En marzo de 2016 le puso nombre y apellido a ese secreto a voces: “Veo que en Internet está circulando con mucha fuerza la versión de que estoy muy enfermo y es verdad”, dijo en un show en Tandil, ante 150.000 personas.
El Indio se paró delante de su público y sin rodeos explicó: “Mister Parkinson me está pisando los talones, pero acá estoy, hace rato que eso pasa, pero les aseguro que no me voy a bajar tan fácil de un escenario”.
Cronología del diagnóstico de Parkinson
Durante años, el Indio prefirió la ambigüedad. En entrevistas radiales insinuó: “Es una enfermedad que te va invalidando… No es cáncer, no es VIH, pero está en el cerebro”. Reconocía limitaciones: ya no podía viajar a Londres, ni mantener “su mejor versión” física.
La salida de escena fue paulatina. En 2017, tras el show en Olavarría, el Indio dejó los recitales en vivo. En 2020, admitió que era improbable volver a subir a un escenario. “El Parkinson es muy molesto, muy doloroso”, le dijo al periodista Marcelo Figueras.
El Indio dialogó en 2022 con el Mariskal Romero en Rock FM, una reconocida cadena de radio española. Allí se refirió a la enfermedad de Parkinson. “Es una enfermedad muy jodida, muy invalidante, voy camino a eso…se nota la progresión, el éxito que va teniendo el profesor Parkinson con mi vida. Pero también tengo la posibilidad de hacerme un tratamiento que me mantiene…yo estoy en ascensión hace como siete años ya”, expresó.
“Yo sinceramente me siento bien, inclusive me abstraigo mucho del trabajo, estoy pintando, escribiendo y mucho, porque es la manera de apartarme del dolor permanente de esas contracturas que el cuerpo tiene, abstraído en esas cosas. Ahora, cuando dejo de hacerlas, en los horarios de descanso, se viene el golpe. No es sopita, es una enfermedad jodida. Pero por el momento no me impide en absoluto hacer lo que a mí me interesa, me gusta y lo que decidí hacer hace 40, 50 años”.
La enfermedad de Parkinson: cuáles son los síntomas y tratamientos

La enfermedad de Parkinson es una patología neurodegenerativa crónica que afecta principalmente el control del movimiento y es la segunda más frecuente después del Alzheimer. Aparece cuando se pierden progresivamente neuronas productoras de dopamina en la sustancia negra del cerebro, lo que genera síntomas motores y no motores.
En 2021, se reportaron cerca de 12 millones de personas afectadas en todo el mundo, y se proyecta que la cifra podría superar los 25 millones hacia 2050. El avance sostenido de los diagnósticos plantea un desafío no solo para los pacientes, sino también para sus familias, el entorno social y los sistemas sanitarios.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), tanto el Parkinson como el Alzheimer figuran entre las enfermedades llamadas a desplazar al cáncer como segunda causa principal de mortalidad global hacia 2040.
Se estima que el Parkinson afecta a cerca del 1 % de las personas mayores de 60 años, y la prevalencia aumenta con la edad. Entre los factores de riesgo figuran la edad avanzada, antecedentes familiares y la exposición a ciertos tóxicos ambientales, aunque la mayoría de los casos son esporádicos.
Los síntomas más frecuentes incluyen rigidez muscular, bradicinesia (lentitud para moverse), temblor de reposo, inestabilidad postural y dificultades para caminar.
A estos se suman alteraciones del sueño, cambios en el ánimo, problemas cognitivos y dolor. El Indio, en sus propias palabras, describe el predominio de la rigidez y las contracturas permanentes: “Estoy todo el tiempo contracturado, como de yeso”.
El diagnóstico es clínico: se basa en la historia, el examen neurológico y la buena respuesta a la medicación. No existen pruebas de laboratorio que lo confirmen en forma definitiva.

El tratamiento hoy: medicamentos, rehabilitación y calidad de vida
Aún no hay cura para el Parkinson, pero sí existen tratamientos que mejoran la calidad de vida. El eje es la reposición de dopamina: la levodopa es el medicamento más utilizado, a menudo combinada con otros fármacos como agonistas dopaminérgicos (por ejemplo, apomorfina), inhibidores de enzimas y, en fases avanzadas, bombas de infusión que administran el fármaco de manera continua.
El Indio ha hablado de la importancia de la medicación y de la rehabilitación física. En sus entrevistas, destaca el rol de la kinesiología, los ejercicios en pileta de agua tibia y el acceso a tratamientos multidisciplinarios.
“En general la gran pregunta que me hago es cómo hace…porque todo el todo tiempo jode, estás contracturado. A mí no se me da por temblar, me agarra como una contractura que quedo como un enano de yeso. Pero me imagino y me emociona eso también porque es una de las problemáticas sociales, lo que pasa con un tipo que tiene la misma enfermedad que yo y no tiene ni kinesiólogo, ni la apomorfina, ni la pileta con agua tibia para hacer su gimnasia de elongación. Debe ser un padecimiento infinitamente mayor y encima creo que en un par de años se lo lleva”, decía en 2023.
“Pienso en el tipo que tiene lo mismo que yo, pero no puede pagar un kinesiólogo ni la medicación”, declaró. La desigualdad en el acceso a terapias es uno de los temas que más lo movilizaban.

La rehabilitación busca preservar la movilidad y la independencia. Actividades como la natación, los ejercicios de elongación y la terapia ocupacional ayudan a retrasar la pérdida de funciones y a reducir el dolor. El Indio, tras dejar los shows, se refugió en la pintura, la escritura y el trabajo de estudio: “Me abstraigo con el trabajo, es la manera que tengo de apartarme del dolor”.
Con el paso del tiempo, el Parkinson avanza y aparecen nuevas dificultades. En febrero de 2026, una internación de urgencia volvió a poner su salud en el centro de la agenda. Circularon rumores de un accidente cerebrovascular (ACV), rápidamente desmentidos por la familia y esclarecidos por Infobae: se trató de “chequeos de rigor” y el alta llegó pocas horas después. El episodio mostró tanto la fragilidad de su salud como la potencia de la rumorología digital.
Aun así, el refugio en el trabajo creativo persiste. Poco después de la internación, una nueva foto en el estudio de Luzbola tranquilizó a sus seguidores: el Indio seguía grabando, componiendo y coordinando a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.

