
Las autoridades sanitarias del estado brasileño de San Pablo informaron que investigan un posible caso de ébola en un hombre con antecedente reciente de viaje a la República Democrática del Congo (RDC).
La Secretaría de Salud regional comunicó que el paciente presentó síntomas compatibles con la enfermedad, como fiebre, y permanece internado en una zona aislada del Instituto de Infectología Emilio Ribas de San Pablo.
Aunque los exámenes de laboratorio aún no han confirmado el caso, la investigación comenzó de manera preventiva tras detectarse los síntomas, siguiendo los protocolos médicos.
“El procedimiento incluye aislamiento, notificación inmediata, investigación laboratorial y monitoreo”, explicó Regiane de Paula, de la Coordinación de Control de Enfermedades regional, según declaraciones citadas en el comunicado.
La Secretaría de Salud estimó que el riesgo de introducción de la enfermedad en Brasil es “muy baja”, debido a la ausencia de transmisión autóctona y a la falta de vuelos directos entre el país y la región afectada por el virus.

No obstante, la dependencia recomendó a los servicios de salud vigilar a personas con fiebre y viajes recientes a la RDC, y evaluar a quienes hayan tenido contacto con los primeros casos.
El actual brote corresponde a la cepa Bundibugyo, que presenta una tasa de letalidad entre el 30% y el 50% y para la cual no existe vacuna autorizada.
Esta cepa ha causado 246 muertes entre más de 1.000 casos sospechosos en la RDC, según un balance divulgado por la agencia de salud de la Unión Africana.
El virus también se ha extendido a la vecina Uganda, con nueve contagios confirmados, incluida una muerte.
El ébola se caracteriza por fiebre alta, dolor de cabeza, dolores musculares, vómitos y, en casos graves, puede provocar una falla múltiple de órganos y la muerte.
La transmisión ocurre mediante contacto directo con los fluidos corporales de la persona afectada.

La alerta de Médicos Sin Fronteras
La situación del brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC) es “profundamente alarmante” dos semanas después de la declaración de la epidemia, alertó este sábado la organización Médicos Sin Fronteras (MSF).
“Dos semanas tras la declaración del brote de ébola en la provincia de Ituri, la situación es profundamente alarmante y motivo legítimo de inquietud tanto para las comunidades como para el personal sanitario de primera línea”, declaró el director adjunto de operaciones de MSF, Alan González, en un comunicado.
El actual brote es el primero que registra “tantos casos tan poco tiempo después de su declaración”, advirtió González.
Además, afirmó que las comunidades locales necesitan “urgentemente” una respuesta “a la altura de la magnitud de la crisis a la que se enfrentan”, pues los actuales esfuerzos aún no han logrado seguir el ritmo a la “rápida propagación” del virus.
“La realidad actual es que nadie conoce la verdadera magnitud y gravedad de este brote. Cada día se notifican nuevos casos sospechosos, pero cientos de muestras siguen sin analizarse”, añadió.
A las dificultades de diagnóstico por la “limitada capacidad” de realizar pruebas se unen “importantes restricciones” como el cierre de fronteras y aeropuertos, lo que retrasa la llegada de suministros médicos esenciales, ayuda humanitaria y personal especializado.
“Sabemos por experiencia que estas medidas dificultan gravemente la respuesta al brote y aíslan a los países que necesitan urgentemente apoyo internacional”, lamentó.
González también señaló el “limitado” número de organizaciones médicas especializadas que operan sobre el terreno y que el nivel de apoyo prestado “dista mucho” del que se necesita, con muchos centros de salud “desbordados” en comunidades donde las necesidades médicas “ya son acuciantes”.

