El reciente testimonio de Chechu Bonelli en el ciclo televisivo Puro Show volvió a poner en primer plano los detalles más personales de su separación de Darío Cvitanich. La modelo, periodista y presentadora abrió su intimidad para aclarar versiones, desmentir rumores y compartir el proceso detrás de una ruptura que captó atención pública y mediática.
En la entrevista, se mostró sincera sobre su estado emocional. “Estoy muy cansada, estoy ya casi sin energía. Estoy trabajando un montón y la verdad que sumarle todo este lío, que ya de por sí consume y chupa energía”, expresó, al evidenciar el desgaste que le genera la exposición pública y el conflicto con su expareja.
La separación de Chechu Bonelli y Darío Cvitanich se produjo hace aproximadamente un año, según relató la propia Bonelli. Durante la charla, remarcó que el proceso fue largo y, en parte, impulsado por la certeza de que la relación había cambiado de manera irreversible. “Yo me enteré por la televisión que él estaba con esta chica, con Ivana. Y está todo bien, puede ser libre. Hay gente que dice: ‘Ay, soltá, soltá’. Chicos, ya está. Yo esta relación la tengo cerrada. ¿Que me costó? Un montón me costó. Que yo quise apostar a la familia, ¡recontra quise apostar a la familia!. Pero a mí me quedó la frase que dijo un día Pampita: ‘Hay que aceptar que uno ya no es amado’”. Esta frase sintetiza el momento de quiebre en la pareja tras catorce años de convivencia.
Uno de los ejes más comentados en torno a la ruptura fue la aparición de rumores de infidelidad. Chechu fue categórica al respecto: “Darío me respetó hasta el último día que estuvo en mi casa. Desde el día que nos separamos y él se fue de mi casa, él ya fue libre de hacer lo que quisiera con su vida”.
Sin embargo, Bonelli manifestó el dolor que le produjo enterarse por los medios de la nueva relación de su exmarido y no por él directamente. “Me acuerdo que me sentó un viernes y me dijo que iba a empezar a conocer gente. Le dije que estaba todo bien, ¿qué le iba a rogar que no lo hiciera Y el lunes o martes me entero por la tele que estaba saliendo con esta chica”, contó. Esta situación la llevó a tener que explicar a sus hijas lo que estaba ocurriendo, un momento que ella describe como “un baldazo de agua fría”. Pese a ello, insiste en que no existe odio ni resentimiento: “Ojalá sea feliz, porque cómo no voy a querer que el padre de mis hijas sea feliz. Lo único que pido es que no haya odio, que no haya enojo”.
Durante la charla, también abordó la dificultad emocional de enfrentar la ruptura y el proceso de duelo que le siguió. Confesó que, al principio, se sintió completamente responsable por la separación: “Al principio cuando me separé, me creía culpable del ciento por ciento de la separación. Y después de mucha terapia empecé a entender que yo no era la culpable del ciento por ciento de la separación, que en una pareja todo es compartido”.
La modelo aseguró que jamás hablará mal de Cvitanich, a quien definió como “excelente padre, excelente cuñado, excelente marido en su momento”. Subrayó que nunca tuvo intención de dañar la imagen del exfutbolista, ni de exponer detalles negativos sobre la relación.
“A mí todo esto me produce un agotamiento físico y mental, y es seguir alimentando a un tema que ya quiero dar por cerrado”, confió. La modelo relató que, tras la ruptura, situaciones privadas se filtraron a la prensa sin su consentimiento, lo que la obligó en ocasiones a salir a aclarar versiones erróneas.
El conflicto sobre la tenencia y el destino de la perra de la pareja fue uno de los disparadores recientes de la polémica pública. “Hay una pregunta que se cortó y se escuchó una respuesta que se malinterpretó”, dijo. “Nada vino de mi lado. Yo nunca saqué nada privado a la luz”, agregó.
El impacto psicológico de la separación y la exposición mediática se hizo sentir en la periodista, quien describió el proceso de duelo que atravesó y el esfuerzo de reconstruirse personalmente. “Hoy estoy volviendo a encontrarme, porque también estoy volviendo a encontrarme, no solo en una nueva versión”, compartió. Reconoció que durante mucho tiempo relegó su carrera profesional por la familia, decisión que asumió como propia.

Al abordar los aspectos materiales de la separación, fue precisa respecto al reparto de bienes y la independencia económica. Explicó que todo se realizó de manera consensuada: “Me tocó el cincuenta por ciento de todo lo que construimos durante catorce años”. Desmintió versiones sobre supuestos regalos de propiedades por parte de Cvitanich: “Él no me compró una casa, me compré una casa con lo que me correspondía a mí”.
Más adelante continuó: “Yo ahora tengo que empezar a pagarme la obra social, todo a partir del año que viene va a ser subsanado por mí económicamente y hay muchas cosas que él sigue haciéndose cargo”. En cuanto al llamado que le hizo a su exmarido cuando él se quejó porque estaba en un velatorio, afirmó que “no sabía nada”. “¿Cómo voy a saber dónde está a cada momento? Yo no sé qué hace durante el día», explicó para dar por finalizado el tema.

