La inesperada revelación de Damián Betular sobre sus años compartidos con Chano Moreno Charpentier en un restaurante sorprendió a la audiencia de Perros de la calle (FM Urbana Play). El pastelero, hoy figura de la gastronomía televisiva y actuando en el musical Hairspray en el Teatro Coliseo, se permitió recordar aquellos días en los que el actual líder de Tan Biónica era su compañero de trabajo y, según sus palabras, el más creativo a la hora de servirse postres.
“Los camareros son un poco bravos”, lanzó Betular al aire, mirando a Andy Kusnetzoff y al resto del equipo del programa. “Tuve uno que se comandaba volcanes de chocolate y después se los comía”, presentó el tema, y no tardó en dar nombres: «Seguro lo conocen todos… Es el Chano, que lo amo con toda mi alma”. Con ese gesto, el jurado de MasterChef abrió la puerta a una anécdota cargada de complicidad y nostalgia.
La evocación de Betular trasladó a los oyentes a los años en que ambos compartían el ritmo frenético de la cocina en Sucre, el mítico restaurante de Bajo Belgrano fundado por Fernando Trocca, que cerró sus puertas en 2025. “Cuando éramos muy jóvenes, él era camarero y yo era el pastelero”, rememoró, dejando en claro que la relación entre ambos iba más allá de la simple convivencia laboral.

El dato más curioso llegó con su descripción de la rutina de Charpentier: “Comandaba los volcanes y se los comía con los compañeros. ¡Terrible!”, repitió. La frase desató la risa de Kusnetzoff y el resto de la mesa, quienes no disimularon la sorpresa ante la confesión, ni la simpatía por la imagen de un joven Chano, lejos de los escenarios y entregado al placer de un postre robado en la trastienda.
Betular no dudó en calificar a su colega de entonces como “el gran ‘comandero’ de volcanes”, y repitió la broma entre carcajadas, dejando en evidencia la buena relación y el afecto que aún lo une al músico. La anécdota, lejos de ser una simple travesura, reflejó la espontaneidad y el espíritu de camaradería que, según el chef, reinaba en los pasillos del local.
En otra de las historias que compartió en el programa, Betular hizo una pausa en el humor y recordó los días en que las propinas podían cambiar el ánimo de toda una jornada. Al hablar de sus mejores recuerdos como pastelero, relató haber recibido buenas propinas. Y el ejemplo más memorable, según confesó, vino de la mano de Roger Waters, exintegrante de Pink Floyd.

El chef relató con detalle aquel momento especial: “Me acuerdo de que con la propina que dejó Roger Waters yo me compré un teléfono celular”. La imagen de un joven Betular, sorprendido y agradecido, quedó grabada en la memoria del cocinero, quien no dudó en destacar la generosidad del músico británico.
La escena fue aún más significativa por la manera en que Waters decidió repartir el dinero: “Nos iba llamando y nos daba la propina uno por uno”, relató Betular, subrayando la actitud directa y personal del artista. Ese gesto, mucho más que el monto, es lo que el chef conserva como una experiencia imborrable de sus inicios.
Actualmente, Betular combina su exposición mediática como jurado de MasterChef con un presente arriba de las tablas en la obra musical Hairspray, donde comparte elenco con Belén Bilbao. Sin embargo, ese presente no le impide volver sobre los pasos de su juventud, ni rescatar escenas de camaradería y travesuras en la cocina. Y en ese relato aparecen figuras como Roger Waters o Chano Moreno Charpentier, quizás una señal de los tiempos por venir.

