Cómo es el robot portátil que le devolvió la fuerza a niños con atrofia muscular espinal

Cómo es el robot portátil que le devolvió la fuerza a niños con atrofia muscular espinal

La atrofia muscular espinal tipo II afecta a niños y causa debilidad progresiva por una mutación en el gen SMN1, clave para la función muscular ( Freepik)

La atrofia muscular espinal tipo II, conocida como AME II, es una enfermedad genética que ataca a los niños desde muy pequeños. El gen SMN1 deja de funcionar bien y las neuronas que controlan los músculos mueren poco a poco.

El resultado es una debilidad que avanza sin pausa: las piernas pierden fuerza, levantarse de una silla se vuelve imposible y muchos terminan dependiendo de una silla de ruedas. Los medicamentos actuales solo frenan el avance, pero no devuelven lo perdido.

Un dispositivo de menos de un kilo logró lo que ningún medicamento pudo: fortalecer los músculos de niños con una enfermedad que los debilita desde la infancia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Frente a esa situación, investigadores de la Universidad de Beihang y el Tercer Hospital de la Universidad de Pekín, en China, y del Laboratorio de Medios del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Estados Unidos probaron un camino distinto.

Diseñaron un robot portátil de entrenamiento isocinético para niños y niñas con AME II. El entrenamiento es un tipo de ejercicio en el que la máquina ajusta la resistencia para mantener el movimiento siempre a la misma velocidad. Los resultados se publicaron en la revista Nature.

La enfermedad que roba la fuerza en la infancia

Los medicamentos actuales solo logran frenar el avance de la atrofia muscular espinal, pero no pueden revertir la pérdida de fuerza ni devolver la movilidad que la enfermedad ya se llevó. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La AME II no impide sentarse, pero sí caminar o levantarse solo. El problema está en la falta de la proteína que produce el gen SMN1, lo que provoca que las neuronas motoras se deterioren y los músculos pierdan masa y potencia.

Con el tiempo, el cuerpo hace cada vez menos. “Actualmente, los medicamentos solo ralentizan la progresión de la enfermedad, y ninguna terapia puede curar completamente la atrofia muscular espinal”, afirmaron los investigadores.

Los equipos de rehabilitación pueden ser costosos y difíciles de usar fuera de las clínicas especializadas. Eso deja a muchas familias sin opciones reales de tratamiento.

El robot que devolvió la fuerza a las piernas

El robot, liviano y fácil de usar en casa, permite extensiones de rodilla con resistencia personalizada sin necesidad de asistencia médica (Imagen Ilustrativa Infobae)

Frente a esa falta de opciones, los investigadores diseñaron un robot que pesa menos de un kilo y se fija sobre la pierna para hacer extensiones de rodilla con resistencia ajustada a cada participante. Es portátil, fácil de usar en casa y no requiere personal médico presente.

Seis niños y niñas de entre 6 y 10 años participaron en el programa, dividido en cuatro etapas. La primera fue una fase sin intervención de seis semanas para medir el estado de base de cada uno.

Un programa de entrenamiento de seis semanas mostró que el robot aumenta la fuerza, el rango de movimiento y la masa muscular en pacientes pediátricos con AME II. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ninguno mejoró durante ese período con su fisioterapia habitual, lo que confirmó que el tratamiento convencional no alcanzaba. Luego llegó la etapa central: seis semanas de entrenamiento intensivo con treinta sesiones en casa, siempre con supervisión familiar.

Una aplicación móvil convertía cada sesión en un juego donde el niño o niña pateaba una pelota virtual cuya distancia dependía de la fuerza aplicada. El robot medía en tiempo real la fuerza, el ángulo y la velocidad, y ajustaba la dificultad según el avance de cada participante.

Tras esa etapa, el programa continuó con seis semanas de ejercicios de menor intensidad y, finalmente, más de treinta días sin el robot para ver si los logros se sostenían.

Los resultados revelaron un aumento del 130% en la fuerza máxima y un 51% en el rango de movimiento del cuádriceps tras el uso del robot de rehabilitación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para medir el efecto real, los investigadores usaron resonancia magnética y ultrasonido para analizar el cuádriceps, el músculo del frente del muslo que es clave para ponerse de pie.

Los resultados mostraron un aumento del 130% en la fuerza máxima y una mejora del 51% en el rango de movimiento, es decir, cuánto puede moverse la articulación.

El volumen del cuádriceps creció un 19% y su sección transversal un 12%, cambios verificados con imágenes de resonancia magnética.

Los beneficios logrados en fuerza y masa muscular gracias al entrenamiento isocinético se mantuvieron luego de suspender el uso del robot. (Imagen ilustrativa Infobae)

Lo más alentador fue que los avances no desaparecieron al dejar el robot. Los participantes mantuvieron las mejoras al volver a su fisioterapia habitual, lo que sugiere que el entrenamiento isocinético dejó una huella real en los músculos y en el sistema nervioso.

Los investigadores reconocieron que la muestra fue pequeña, algo habitual en enfermedades poco frecuentes. Recomendaron estudios más amplios y aleatorizados, y sugirieron probar la tecnología en otras enfermedades neuromusculares para explorar su alcance.

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