
La ecuatoriana María Fernanda Espinosa fue nominada por Antigua y Barbuda para competir por el cargo de secretaria general de la ONU, en reemplazo de António Guterres.
Espinosa se desempeñó como presidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas entre 2018 y 2019, convirtiéndose en la cuarta mujer en ocupar la posición. También fue ministra de Defensa (2012-2014) y canciller (2017-2018) de Ecuador durante la presidencia de Rafael Correa.
“Recibimos su documentación anoche. Ha sido propuesta por Antigua y Barbuda”, informó a la agencia de noticias EFE La Niece Collins, portavoz de la presidenta de la Asamblea General de la ONU, y adelantó que la candidatura se oficializará en las próximas horas.
Antigua y Barbuda fue una colonia británica desde 1632 hasta su independencia el 1 de noviembre de 1981. Actualmente es un estado soberano e independiente, aunque mantiene vínculos como miembro de la Commonwealth, reconociendo al monarca británico como jefe de Estado. Sus vínculos con el Reino Unido son fluidos.
Con esta postulación, Espinosa se suma como la quinta candidata en la contienda por suceder a Guterres.

Las otras candidaturas corresponden al argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, quien concita mayor apoyo entre las potencias internacionales, como Estados Unidos, China e Israel, y la mayoría de los países de América Latina y Europa; Michelle Bachelet, ex presidenta de Chile; Rebeca Grynspan, secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y ex vicepresidenta de Costa Rica; y Macky Sall, ex presidente de Senegal.
Estos cuatro aspirantes participaron en un diálogo interactivo, en el que cada uno dispuso de tres horas para exponer sus prioridades y responder a preguntas de Estados miembros y representantes de la sociedad civil.
Si bien no existe una norma formal, la organización suele favorecer la rotación regional para asegurar la representatividad. De mantenerse este criterio, el turno correspondería a América Latina.

Dentro del organismo, la presidenta de la Asamblea General, la alemana Annalena Baerbock, instó a los Estados miembros a presentar y respaldar candidaturas femeninas, recordando que en los 80 años de historia de la ONU ninguna mujer ha ocupado el cargo.
Se prevé que a finales de julio, tras los diálogos, los 15 integrantes del Consejo de Seguridad debatan en privado sobre los candidatos y que la Asamblea General formalice el nombramiento hacia fin de año. La decisión suele resolverse entre agosto y octubre.

¿Cómo se elige al secretario general de la ONU?
El cargo de secretario general de la ONU es una de las posiciones más influyentes del sistema internacional, pero el proceso de selección está lejos de ser un simple concurso de méritos.
Desde 1945, la designación debe ser aprobada por la Asamblea General, aunque el verdadero filtro lo ejerce el Consejo de Seguridad, compuesto por 15 miembros, de los cuales cinco tienen poder de veto: Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia.
En la práctica, cualquier candidato vetado por alguno de estos cinco países queda fuera de carrera, y solo aquellos con el visto bueno del Consejo llegan a la votación final de la Asamblea.
Esto explica por qué el proceso está marcado por un delicado equilibrio geopolítico y numerosas negociaciones detrás de escena. Los Estados miembro pueden impulsar audiencias y entrevistas públicas, pero las decisiones clave se toman en reuniones privadas entre embajadores.

¿Quiénes pueden postularse y quién vota
No hay requisitos estrictos sobre la nacionalidad, el género o la experiencia previa para ser candidato. Sin embargo, existe una tradición no escrita de rotación geográfica, que busca alternar regiones del mundo al frente de la organización. América Latina, por ejemplo, solo tuvo un secretario general en más de 80 años: el peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991).
El proceso formal contempla la presentación de candidaturas, la exposición pública ante los Estados miembro y la sociedad civil, y finalmente la deliberación privada en el Consejo de Seguridad. Allí, los miembros permanentes pueden ejercer su derecho de veto sobre cualquier postulante. La Asamblea General, donde cada país tiene un voto, ratifica la decisión del Consejo, pero no puede revertir un veto.
Los resultados suelen anunciarse en los meses previos al final del mandato vigente, para dar tiempo a una transición ordenada. El nuevo secretario general asumirá funciones el 1 de enero de 2027.

