
El reconocimiento concedido a Elena Martínez por la lista Forbes de los jóvenes europeos más influyentes en la categoría de Impacto Social subraya el avance de una industria que redefine el valor de los residuos marinos. En apenas tres años y medio, la investigadora trasladó su campo de acción de Galicia a República Dominicana para poner en marcha un proyecto que transforma el sargazo, conocido por sus efectos nocivos en el Caribe, en recurso industrial para sectores como la agricultura y la cosmética.
Este modelo no solo mitiga el daño ambiental, sino que abre una vía sostenible para miles de familias pesqueras afectadas. Según el medio Agencia EFE, la distinción de Forbes refuerza la legitimidad de un esfuerzo empresarial orientado también al beneficio social y medioambiental.
El modelo BlueGea ya ha exportado productos derivados del sargazo a más de 15 países, dato que, de acuerdo con EFE, destaca la dimensión global alcanzada por una iniciativa nacida hace menos de cuatro años. El sistema utiliza tecnologías desarrolladas conjuntamente con el Instituto de Tecnologías de Massachusetts (MIT), y permite reutilizar embarcaciones artesanales de pescadores locales para la recolección de algas, operando en República Dominicana, Antigua y Barbuda, México y Puerto Rico. Este proceso convierte un residuo tóxico y despreciado en materia prima de valor.
La respuesta directa a la pregunta central —qué hace única a esta iniciativa y cuál es su aporte— reside en la combinación de innovación biotecnológica y repercusión social. Martínez dirige equipos que extraen compuestos útiles del sargazo, previamente asociado a daños pesqueros, gases tóxicos y desplazamiento de especies autóctonas. El trabajo está orientado a obtener productos agrícolas que regeneran suelos y reducen la necesidad de fertilizantes sintéticos, además de extractos para cosmética e insumos para otras empresas biotecnológicas, según señaló la propia Martínez a EFE.

BlueGea Group se compone de SOS Carbon, que se dedica a la recolección del alga invasora, SOS Biotech, encargada de su reciclaje, y la Fundación Terra & Marre para canalizar la acción social. La recolección, organizada con pescadores de la región, les brinda trabajo en temporadas donde la pesca es inviable por la proliferación del sargazo. La materia recolectada se seca, se tritura y se traslada a laboratorios y una pequeña biorrefinería en República Dominicana. Allí han desarrollado y lanzado al mercado tres productos agrícolas, los cuales se comercializan en Estados Unidos y están en certificación para ingreso al mercado europeo, detalló Martínez en declaraciones a EFE.
El alcance del proyecto no se limita a una sola región ni a una única especie de alga invasora. Actualmente trabajan en expandirse hacia Galicia, apoyados por la aceleradora ambiental BF ClimaTech de la Xunta y la empresa Viratec. Uno de sus objetivos es reutilizar especies invasoras que afectan a España, como la asiática ‘rugulopteryx’, replicando el modelo probado en el Caribe para impulsar el desarrollo económico y ecológico de las costas gallegas.
La trayectoria de Elena Martínez comenzó lejos del mar, en Ourense, la única provincia gallega sin litoral. Decidió formarse en Oceanografía en la Universidad de Vigo y en biotecnología azul en instituciones como la Universidad Católica de Valencia y la francesa La Rochelle. La convergencia de esa formación y el contacto con el empresario Andrés Bisonó propiciaron el nacimiento de BlueGea. “El océano está infraestudiado, infrarrepresentado y, por lo tanto, también infraprovechado. Hay una cantidad de compuestos excepcionales que tiene el océano que pueden ser claves para muchos de los problemas que enfrentamos hoy en día, como la resistencia bacteriana”, declaró Martínez a EFE.

Según la investigación liderada por Martínez y el desarrollo de BlueGea, los extractos obtenidos a partir de algas todavía tienen posibilidades sin explotar, en especial en materiales industriales y cosmética. Su intención, expresó a EFE, no es fabricar los productos finales en todos los casos, sino proveer a otras empresas biotecnológicas que puedan multiplicar el impacto de las invenciones logradas.
La reciente inclusión de Elena Martínez en la lista Forbes apunta a visibilizar el papel que pueden desempeñar las empresas privadas orientadas a la sostenibilidad. “Al final yo creo que este es el cambio que necesitamos hacia el futuro”, concluyó Martínez en entrevista con EFE.

