
La irregularidad de las lluvias y el incremento de las temperaturas mantienen en alerta al sector agrícola hondureño. La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) advirtió que varias zonas del país enfrentarán condiciones climáticas adversas durante el ciclo de primera 2026, por lo que llamó a los productores a modificar sus prácticas de siembra para reducir pérdidas en cultivos de granos básicos.
La coordinadora de la Unidad de Cambio Climático de la SAG, Tirsa Espinoza, afirmó que la institución colabora con la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) en el análisis de las perspectivas climáticas para los próximos meses. El objetivo es anticipar medidas que permitan proteger la producción agrícola y la seguridad alimentaria de miles de familias.
Según las proyecciones oficiales, departamentos como Valle, Choluteca, el sur de Francisco Morazán y La Paz registrarían una disminución considerable de lluvias, acompañada de temperaturas más elevadas y una canícula prolongada durante julio, uno de los períodos más críticos para los cultivos.
Las autoridades recomendaron evitar la siembra de maíz en esas zonas, ya que este cultivo requiere mayores niveles de humedad y podría verse severamente afectado por la falta de agua.
En contraste, el frijol aparece como una alternativa más resistente para enfrentar las condiciones previstas, ya que posee un ciclo de producción más corto y menor demanda hídrica.
Espinoza destacó la necesidad de tomar decisiones preventivas: “Si las lluvias disminuyen y las temperaturas aumentan, los productores deben tomar decisiones preventivas para no perder sus cosechas”.
Almacenamiento preventivo
Uno de los principales llamados de la SAG es aprovechar las lluvias de mayo y junio para almacenar agua que pueda utilizarse posteriormente durante la canícula.
Las autoridades advierten que julio podría convertirse en el mes más seco del período lluvioso, lo que incrementaría el riesgo de pérdidas agrícolas, especialmente en zonas del Corredor Seco.

Como parte de las medidas preventivas, la SAG ya inició la distribución de bonos tecnológicos destinados a pequeños productores, que incluyen semillas mejoradas, asistencia técnica e insumos agrícolas para enfrentar mejor la variabilidad climática.
La institución también mantiene un monitoreo permanente de las condiciones meteorológicas para ajustar recomendaciones de siembra en diferentes regiones del país.
Olancho mantiene condiciones favorables
A diferencia de otras zonas del territorio nacional, el departamento de Olancho presenta un panorama climático más estable para el próximo ciclo agrícola.
De acuerdo con las proyecciones revisadas por la SAG, esa región mantendría niveles de lluvia dentro de parámetros normales durante julio, permitiendo el desarrollo de cultivos de maíz y frijol sin mayores restricciones.
No obstante, especialistas advierten que la situación climática puede variar rápidamente debido a los efectos asociados al cambio climático y al fenómeno de El Niño en Centroamérica.
FAO y Naciones Unidas impulsan acciones anticipatorias
La preocupación por la sequía trasciende el ámbito nacional. Organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) han advertido sobre el riesgo creciente que enfrenta el Corredor Seco centroamericano por la reducción de lluvias y el aumento de temperaturas.

En las últimas semanas, Naciones Unidas activó programas de acciones anticipatorias en Honduras, Guatemala y El Salvador para reducir el impacto humanitario de la sequía antes de que la situación evolucione hacia una crisis alimentaria.
Entre las principales recomendaciones de la FAO para Honduras y Centroamérica destacan el fortalecimiento de sistemas de alerta temprana, almacenamiento comunitario de agua, uso de semillas resistentes a la sequía, diversificación de cultivos y apoyo técnico a pequeños productores.
Además, los organismos internacionales insisten en la necesidad de impulsar agricultura climáticamente inteligente, mejorar la gestión de recursos hídricos y ampliar programas de protección social para las familias rurales más vulnerables.
Especialistas alertan que, si las condiciones climáticas continúan deteriorándose, la producción nacional de alimentos podría verse comprometida en los próximos meses, elevando el riesgo de inseguridad alimentaria en miles de hogares hondureños dependientes de la agricultura de subsistencia.

