
El Gobierno de India, liderado por el primer ministro Narendra Modi, ha nombrado este sábado al teniente general Raja Subramani como nuevo ministro de Defensa en un contexto de tensión con su país vecino, Pakistán, a raíz del conflicto en Cachemira.
“Un oficial altamente condecorado con más de cuatro décadas de servicio distinguido, el teniente general Raja Subramani se desempeña actualmente como asesor militar en la Secretaría del Consejo de Seguridad Nacional desde septiembre de 2025”, ha indicado un portavoz del Ministerio de Defensa en un mensaje en redes sociales.
Subramani, que trabajó como vicejefe del Estado Mayor del Ejército, asume el cargo en un momento en que las Fuerzas Armadas de India están experimentando su mayor transformación desde la independencia del país del Imperio británico en 1947.
El general Anil Chauhan, titular de Defensa saliente, ya anunció el pasado mes de abril una ‘hoja de ruta’ para reorganizar las Fuerzas Armadas siguiendo el modelo estadounidense –integrando las fuerzas terrestres, navales y aéreas– con el objetivo de poner fin a la escasa coordinación entre las diferentes ramas.
El Ministerio de Defensa indio también ha informado este sábado de que el almirante Krishna Swaminathan ha sido nombrado responsable de la Armada india en sustitución de Dinesh Kumar Tripathi, que saldrá del cargo en mayo de 2026 por jubilación.
Las autoridades indias han acusado en varias ocasiones a Pakistán de respaldar a diversos grupos armados en Cachemira, una región en disputa entre ambos países desde 1947 y por la que se han enfrentado en dos de las tres guerras que han mantenido desde su independencia de Reino Unido.
En 1999 hubo un breve pero intenso enfrentamiento militar entre ambas potencias nucleares y desde 2003 se mantiene una frágil tregua.
Entretanto, el nacionalismo hindú del primer ministro de la India, Narendra Modi, tomó este sábado el estado de Bengala Occidental con la investidura de Suvendu Adhikari como nuevo jefe de Gobierno, marcando la caída del último gran bastión de resistencia política en el este del país.

El ascenso al poder del BJP (Bharatiya Janata Party) cierra la etapa de la carismática y combativa Mamata Banerjee, quien durante quince años ejerció un control casi absoluto sobre el estado y que, hasta hace apenas unas horas, se había negado a reconocer los resultados de las elecciones de finales de abril.
Tras conocerse la victoria del BJP, Banerjee se declaró en rebeldía, denunciando un fraude sistémico y negándose a dimitir, lo que colocó a Bengala Occidental al borde del colapso administrativo mientras sus seguidores se enfrentaban en las calles.
Sin embargo, Banerjee, que se había negado a reconocer la validez de las elecciones, actualizó hoy su perfil oficial en redes sociales para hablar de su mandato en pasado, enumerando sus periodos anteriores en el cargo pero eliminando su estatus de mandataria en activo.
Este gesto ha sido leído por la prensa nacional como el reconocimiento tácito del fin del mandato de la ‘mujer de hierro’ de Bengala.
El nuevo Gobierno de Adhikari, antigua mano derecha de Banerjee antes de desertar al BJP en 2020, nace entre las denuncias de la oposición, que asegura que la victoria nacionalista fue facilitada por la eliminación de 9,1 millones de nombres del censo electoral.
Esta ‘purga’ afectó al 12 % del electorado en un estado donde el BJP obtuvo una aplastante mayoría de 207 de los 294 escaños de la asamblea.
El relevo se produce cuando la región registra una ola de violencia que ya se ha cobrado al menos tres vidas y ha dejado centenares de detenidos. Con la conquista de Calcuta, el proyecto de Modi despeja el camino para implementar su agenda nacionalista con menos contrapesos regionales en el cinturón oriental del país.
Abogada, poeta y pintora autodidacta, la identidad de Banerjee se forjó en la oposición y luego cuando en 2011 hizo historia al terminar con 34 años de mandato ininterrumpido del Frente de Izquierda, el régimen comunista elegido democráticamente más largo del mundo.
(Con información de EFE)

