Denuncia por espionaje y escándalo en Inglaterra: el duro castigo que podría recibir un equipo por infringir la Ley Bielsa

Millwall, Southampton, Middlesbrough y Hull City se disputan el último ascenso a la Premier League (Imagen Ilustrativa Infobae)

Middlesbrough denunció formalmente ante la English Football League (EFL) que un analista del primer equipo del Southampton fue sorprendido “escondido” entre los arbustos de su centro de entrenamiento de Rockliffe Park, cerca de Darlington, grabando las sesiones de trabajo del equipo, afirmó la agencia EFE. El incidente ocurrió el jueves, apenas 48 horas antes del partido de ida de las semifinales del playoff de ascenso a la Premier League, previsto para este sábado 9 de mayo en Riverside, el estadio del Boro.

Según informó el Daily Mail, el jueves por la mañana el personal del Middlesbrough detectó “actividad sospechosa” en una zona verde con vistas al entrenamiento dirigido por el técnico Kim Hellberg. El hombre fue abordado por empleados del club y, según se alega, borró fotos y vídeos de su teléfono móvil antes de negarse a identificarse.

Luego, abandonó las instalaciones y se dirigió al cercano Hotel Rockliffe Hall, propiedad del presidente del Middlesbrough, Steve Gibson, donde se cambió de ropa en un baño y dejó el lugar con una apariencia diferente. El club, no obstante, asegura contar con imágenes de sus cámaras de seguridad que documentan toda la secuencia.

La preocupación del Boro va más allá del material borrado: el club teme que el analista haya tenido tiempo suficiente para observar las jugadas a balón parado que prepara Hellberg para el partido de este fin de semana.

Middlesbrough terminó en el quinto lugar de la Fase Regular en el Championship (Crédito: Reuters/Maja Smiejkowska)

La English Football League respondió con un comunicado en el que confirmó el reclamo: “La EFL ha escrito al Southampton solicitando sus observaciones tras una queja del Middlesbrough relacionada con una supuesta filmación no autorizada antes del encuentro entre los dos clubes en el partido de ida de las semifinales de los playoffs del Championship del sábado”.

“El presunto incidente habría tenido lugar en la propiedad privada del Middlesbrough, protagonizado por un individuo vinculado al Southampton. La liga está tratando este asunto como una posible mala conducta bajo el reglamento de la EFL”, rezaba el texto oficial de la organización. El Soton tiene 14 días para responder a las acusaciones. Ninguno de los dos clubes quiso hacer declaraciones adicionales.

El individuo en el centro de la polémica lleva casi un año trabajando para el Southampton, según reveló el Daily Mail, que también informó de que anteriormente había prestado sus servicios en otros clubes de la Premier League.

La normativa que el Southampton podría haber infringido fue introducida específicamente tras el escándalo del “Bielsagate” de 2019 y establece que “ningún club podrá supervisar directa o indirectamente —ni intentar observar— el estadio de entrenamiento de otro club durante las 72 horas previas a cualquier partido programado entre dichos clubes”. El incidente del jueves se produjo exactamente dentro de esa ventana prohibida.

Southampton dio pelea, pero cayó en la semifinal de la FA Cup ante Manchester City REUTERS/Dylan Martinez

El precedente que da origen a esa norma es uno de los episodios más surrealistas de la historia reciente del fútbol inglés. En enero de 2019, el entonces entrenador del Leeds United, Marcelo Bielsa, admitió en una rueda de prensa de casi una hora que había enviado a un ayudante a espiar el entrenamiento del Derby County antes de un partido válido por el playoff de ascenso a la Premier League.

En aquel momento, la EFL no disponía de una norma específica contra el espionaje, pero determinó que el Leeds había violado el reglamento 3.4, que obliga a los clubes a actuar “con la máxima buena fe” entre sí. El club recibió una multa de 200.000 libras esterlinas (USD 272.000). Bielsa asumió personalmente la responsabilidad económica: “Es una sanción contra el club, no contra mí, pero soy responsable de ella. Por eso, la he pagado de mi bolsillo”, declaró.

Si la EFL acusa formalmente al Southampton y un comité disciplinario independiente lo declara culpable, las sanciones podrían ser considerablemente más severas que las impuestas al Leeds, dado que en 2019 no existía una norma explícita y ahora sí. El abanico de castigos va desde amonestaciones y multas hasta la deducción de puntos o, en los casos más graves, la expulsión de la competición, detalló el diario The Guardian.

Coventry City jugará la próxima temporada en la Premier League, luego de coronarse en la Segunda División (Crédito: Reuters/Andrew Boyers)

Otro precedente que los árbitros disciplinarios podrían tener en cuenta es el de la exseleccionadora de Canadá, Bev Priestman, apartada del cargo tras el escándalo de los drones en los Juegos Olímpicos de París 2024. En aquel caso, miembros del cuerpo técnico de la selección femenina canadiense utilizaron drones para filmar los entrenamientos cerrados de Nueva Zelanda antes de su primer partido olímpico. La FIFA impuso a Canadá una deducción de seis puntos en el torneo, mientras que Priestman, junto a otros dos miembros del cuerpo técnico, recibieron una suspensión de un año y una multa de 200.000 francos suizos.

El contexto deportivo añade tensión al asunto. El Southampton llega a la semifinal tras encadenar 19 partidos sin perder en el Championship y haber eliminado al Arsenal en los cuartos de final de la FA Cup (cayó en las semis contra Manchester City). El Middlesbrough, por su parte, terminó la fase regular un puesto por debajo de su rival —quinto frente al cuarto— con los mismos 80 puntos, separados únicamente por la diferencia de goles.

La otra semifinal del playoff enfrenta al Hull City con el Millwall. El partido de vuelta entre el Boro y el Southampton se disputará el próximo martes en St Mary’s. Uno de esos cuatro equipos se unirá a Coventry City e Ipswich Town como los tres ascendidos a la Premier League.

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