
Las multas por arrojar basura en sitios no autorizados inician en $50 y pueden llegar hasta $900, mientras que en casos graves alcanzan los $2,200. Así lo explicó Francisco Garay, concejal de San Salvador Centro, quien detalló que estos montos están establecidos en la ordenanza municipal y cuentan con respaldo en las reformas legales aprobadas desde 2022.
El concejal subrayó que las reformas al Código Penal y la Ley de Medio Ambiente también prevén trabajos de utilidad pública y penas de cárcel para quienes incurran en infracciones graves.
Lanzar pequeñas cantidades de desechos puede implicar una multa de $20, pero arrojar más de dos libras constituye un delito penal, sancionado con $1,500 y hasta tres años de cárcel, pena que puede sustituirse por servicio comunitario.
Garay advirtió que estas condenas incluyen restricciones como la prohibición de salir del país o de obtener la solvencia municipal hasta que se cancele la multa. Para los conductores que tiran basura desde vehículos, la penalización es doble: $1,500 y suspensión de la licencia hasta por seis meses. “No pretendemos llegar a castigar el bolsillo, sino generar responsabilidad civil”, insistió.
La alcaldía, además, impulsa campañas de concienciación en redes sociales y utiliza un sistema de videovigilancia Ciberseguro para monitorear infracciones. “Más de un millón de personas circulan a diario por San Salvador Centro. Todos somos responsables de mantener limpia la ciudad”, sostuvo Garay, en entrevista AM.

Las cámaras exponen a quienes violan la ordenanza y la municipalidad ha comenzado a aplicar sanciones a quienes incumplen horarios o depositan basura en lugares indebidos.
El endurecimiento de las sanciones responde, en parte, a la magnitud del desafío operativo que implica la gestión cotidiana de residuos en la capital. Germán Muñoz, director de Desechos Sólidos de San Salvador Centro, precisó que la Dirección de Desechos Sólidos recolecta en promedio 26,000 toneladas mensuales, de las cuales el 10 % proviene de cunetas, ríos, quebradas y espacios públicos afectados por la disposición indebida.
Solo en los últimos cuatro meses, la municipalidad evacuó 15,000 toneladas, el equivalente a llenar 400 canchas de fútbol. De ríos y quebradas se retiraron 11,000 toneladas, en su mayoría voluminosos como colchones, refrigeradoras y llantas. En tragantes y drenajes secundarios, la extracción alcanzó 4,000 toneladas en 58,000 puntos de limpieza.
Muñoz destacó que la inversión en limpieza de ríos, quebradas y tragantes ha superado los $960,000. “Si tuviéramos una buena cultura ciudadana, estos recursos podrían destinarse a proyectos sociales”, enfatizó. Un equipo de 400 barrenderos cubre las vías principales, mientras que las aceras y pasajes son responsabilidad de los habitantes según la ordenanza.
Opciones para disposición adecuada de residuos
La alcaldía ha instalado más de 600 basureros en plazas, parques y paradas de buses de mayor tráfico para facilitar la correcta disposición de residuos. Muñoz, indicó que, aunque no es posible colocar un basurero en cada cuadra, los puntos estratégicos cuentan con depósitos accesibles.

Para el retiro de voluminosos como muebles o electrodomésticos, la municipalidad ofrece un servicio especial. Los ciudadanos pueden llamar al 2535-5636 para programar la recolección, sin necesidad de dejar los objetos en la calle. El servicio atiende entre 75 y 80 solicitudes semanales de este tipo.
En caso de olvidar sacar la basura en el horario habitual, también se puede solicitar recolección extraordinaria. Muñoz enfatizó que la colaboración ciudadana es clave para mantener la eficiencia del sistema y evitar sanciones.
Colaboración comunitaria y cambio cultural
El esfuerzo municipal ha ido acompañado de una transformación en la actitud de los vecinos. Garay, relató cómo comunidades como La Gloria en Mejicanos y la zona cuatro en San Salvador sede se han organizado junto con los equipos municipales para limpiar quebradas y espacios públicos.

En la zona seis, áreas tradicionalmente vulnerables como El Coro, La Chacra y La Iberia han respondido con acciones propias tras los llamados de la alcaldía. La población instala rótulos y promueve mensajes que refuerzan la idea de que “el espacio limpio también es tuyo”.
El concejal recordó el impacto negativo de la basura arrojada aguas arriba, que termina afectando a comunidades en zonas bajas durante las lluvias. “La ciudad más limpia no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia”, remarcó.

