Cáncer de colon: un estudio analizó la efectividad de la colonoscopia y mostró nuevos resultados

Cáncer de colon: un estudio analizó la efectividad de la colonoscopia y mostró nuevos resultados

Un médico realiza una colonoscopia a un paciente, mostrando pólipos en el monitor, una herramienta clave para la detección precoz y prevención del cáncer colorrectal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La colonoscopía fue durante décadas el pilar de las campañas de detección y prevención del cáncer colorrectal, pero un estudio internacional reciente mostró la magnitud de su impacto sobre la mortalidad final.

La publicación de los resultados del ensayo clínico NordICC, difundidos por las prestigiosas revistas médicas The Lancet y el New England Journal of Medicine, analizaron la evolución de más de 84.000 europeos a lo largo de 13 años.

La comunidad científica y médica se vio sacudida por la evidencia de que el procedimiento, aunque logra reducir la incidencia de la enfermedad, muestra un beneficio modesto para evitar muertes, lejos de lo que avalaban los modelos previos y las recomendaciones oficiales.

El foco de la controversia radica en los datos arrojados por la investigación, que comparó la evolución de personas invitadas a someterse a una colonoscopía con aquellos que no recibieron esa recomendación.

Según informó el New England Journal of Medicine, la incidencia de cáncer colorrectal fue un 18 por ciento menor en el grupo invitado al estudio, pero la reducción en la mortalidad apenas alcanzó el 10 por ciento y no logró una significancia estadística robusta en el análisis general.

Un estudio europeo de 13 años con 84.000 participantes mostró que la colonoscopía reduce la incidencia, pero no tanto la mortalidad por cáncer de colon (Imagen Ilustrativa Infobae)

“El hallazgo de un beneficio en reducción de muerte relacionada al cáncer menor a lo esperado no debe impactar en las recomendaciones nacionales acerca del tamizaje de cáncer colorrectal. El resultado más importante es que la colonoscopía redujo el riesgo de cáncer colorrectal”, sostuvo la Sociedad de Cirujanos Gastrointestinales y Encoscópicos Estadounidenses (SAGES) en declaraciones recogidas por The Lancet.

La baja adherencia al procedimiento fue uno de los elementos señalados como determinante en los resultados. Solo el 42 por ciento de quienes fueron invitados a realizarse el estudio accedió efectivamente.

Cuando los investigadores analizaron únicamente a quienes sí se sometieron a la colonoscopía, la reducción del riesgo de muerte por cáncer de colon fue considerablemente mayor.

De acuerdo con el jefe del Departamento de Prevención del Cáncer del Centro Oncológico Maria Sklodowska-Curie, Michal F. Kaminski, si todas las personas invitadas hubieran realizado el procedimiento, la reducción relativa de la incidencia habría sido del 45 por ciento.

Años de seguimiento y nuevos interrogantes para la salud pública

The Lancet y el New England Journal of Medicine publicaron los datos que obligan a reevaluar el impacto poblacional de la colonoscopía (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ensayo NordICC fue diseñado para responder a una pregunta largamente postergada en la medicina preventiva: ¿cuán efectiva es la colonoscopía para disminuir la mortalidad por cáncer colorrectal a gran escala

La investigación concluyó que la colonoscopía mostró una reducción relativa del 19 por ciento en la incidencia de cáncer colorrectal y permitió identificar la enfermedad en el 16 por ciento de los participantes antes de la aparición de síntomas. Sin embargo, la mayoría de los casos se diagnosticó tras la aparición sintomática, tanto en el grupo de cribado como en el de control.

Las diferencias en la mortalidad también resultaron más acotadas de lo estimado. El riesgo de muerte fue del 0,41 por ciento en el grupo sometido al estudio y del 0,47 por ciento en el grupo sin cribado, con una diferencia absoluta de 0,06 puntos porcentuales. Esta brecha, considerada modesta para la dimensión poblacional, impulsó a los autores a repensar el papel de la colonoscopía en la prevención del cáncer colorrectal.

La colonoscopía previno ocho casos de cáncer colorrectal por cada mil personas en trece años, según los nuevos resultados del estudio NordICC

“Reevaluar la colonoscopia”, definió la especialista Aasma Shaukat, de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, en su comentario publicado por The Lancet. “Obligan a reevaluar lo que la colonoscopia puede -y no puede- lograr a nivel poblacional”.

La especialista remarcó que el aspecto más llamativo de estos resultados no es el modesto (o nulo) efecto de la detección precoz en la mortalidad, sino la inesperadamente baja mortalidad por cáncer colorrectal en el grupo sin cribado. “Cuando se diseñó el estudio NordICC hace casi 20 años, la mortalidad esperada por cáncer colorrectal a 10-15 años sin cribado era del 0,82 por ciento. La mortalidad observada a 13 años en el grupo sin cribado fue del 0,47 por ciento”, puntualizó Shaukat en el análisis difundido por The Lancet.

Según la experta, “estas tendencias reflejan las mejoras globales en la atención del cáncer colorrectal: diagnóstico precoz a partir de la presentación sintomática, avances en cirugía, terapia sistémica más eficaz, incluida la inmunoterapia, y mejor manejo de las comorbilidades”.

Para Shaukat, “este panorama terapéutico en constante evolución modifica radicalmente la aritmética del beneficio del cribado. Si bien la colonoscopia previene algunos tipos de cáncer, cuando mejora el pronóstico del cáncer colorrectal detectado clínicamente, el beneficio incremental en la mortalidad que puede ofrecer el cribado disminuye inevitablemente”.

La baja adherencia al procedimiento, con solo el 42 por ciento de los invitados realizándolo, influyó en los resultados del ensayo NordICC (Freepik)

El impacto de los resultados del estudio NordICC no se limitó al ámbito científico. Políticos, sociedades médicas y organismos de salud reconocieron la importancia de evaluar el valor de la colonoscopía como herramienta de prevención. Durante más de dos décadas, el procedimiento fue promovido como método de referencia para la detección del cáncer colorrectal, respaldado por datos observacionales y proyecciones que sugerían una reducción de la mortalidad de al menos el 50 por ciento. La evidencia aleatorizada, escasa hasta la fecha, encontró ahora un contrapeso en los hallazgos del ensayo europeo.

La pregunta central, según el análisis de The Lancet, ya no es si la colonoscopía salva vidas, sino cuántos procedimientos y a qué costo justifica la práctica médica para evitar una muerte en el contexto actual. La lupa se aleja del caso individual para observar el impacto poblacional, como arma de salud pública. Shaukat interrogó: “¿Cómo deberían responder los responsables políticos?”.

Y propuso: “En primer lugar, la colonoscopia debe reconocerse como una intervención eficaz para la prevención del cáncer; reduce la incidencia del cáncer colorrectal, especialmente en el colon distal y el recto, y -cuando se realiza- previene alrededor de ocho casos de cáncer por cada 1.000 personas en un periodo de 13 años. Para muchas personas, evitar un diagnóstico de cáncer, su tratamiento y sus consecuencias a largo plazo es un resultado significativo, incluso si la supervivencia no mejora claramente”.

Sociedades médicas aún recomiendan la colonoscopía desde los 45 años, pese al debate sobre la magnitud de su impacto en la mortalidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

La conclusión de los expertos es que “los beneficios modestos o inciertos en la mortalidad, junto con la baja mortalidad basal por cáncer colorrectal, exigen una consideración explícita de su valor; en muchos contextos, las inversiones en el control del tabaco, la prevención de la obesidad o la optimización de las vías de tratamiento podrían generar mayores beneficios para la salud de la población por unidad de gasto”.

Sociedades médicas como la SAGES insistieron en la importancia de sostener las campañas de detección precoz y de mantener la recomendación de la colonoscopía en adultos de riesgo promedio a partir de los 45 años.

La controversia queda abierta mientras el sistema sanitario y la comunidad científica procesan los nuevos datos y debaten las mejores estrategias para abordar el cáncer colorrectal en el siglo XXI.

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