Cómo puede el entorno ruidoso cambiar el ritmo de aprendizaje

Cómo puede el entorno ruidoso cambiar el ritmo de aprendizaje

Las escuelas cercanas a carreteras, vías férreas o aeropuertos exponen a los alumnos a niveles de ruido peligrosos para la salud infantil (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más de 500.000 niños en Europa presentan dificultades de lectura por el ruido del transporte urbano, según advirtió la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA), organismo de la Unión Europea dedicado a la protección medioambiental. El fenómeno afecta especialmente a escuelas próximas a carreteras, vías férreas o aeropuertos donde el ambiente acústico supera los límites que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera seguros, informó la plataforma académica The Conversation.

El informe de la EEA detalló que cerca de 60.000 menores presentan problemas de comportamiento asociados a la exposición continua a automóviles, trenes y aviones, un dato que distingue esta cobertura de análisis previos centrados exclusivamente en el rendimiento académico. En España, los efectos alcanzan a aproximadamente 80.000 menores con dificultades lectoras y a 9.000 con alteraciones conductuales, principalmente en áreas urbanas donde el tráfico rodado es el factor dominante. Estas cifras representan solo una fracción del problema, dado que la investigación abarca únicamente una parte de las infraestructuras europeas.

El impacto trasciende la capacidad lectora. Cuando el entorno es ruidoso, los niños pierden la concentración, reinician tareas como la lectura y experimentan sobrecarga cognitiva. El informe demostró que el ruido genera una respuesta de alerta constante en los menores, lo que dificulta el seguimiento de normas y la atención sostenida. La causa no reside en el carácter de los niños, sino en su reacción fisiológica al entorno.

El ruido constante genera sobrecarga cognitiva y dificulta la concentración y la atención de los niños en las aulas europeas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un riesgo documentado desde los años ochenta

La Organización Mundial de la Salud identificó el ruido como factor de riesgo para la salud ya en los años ochenta, con especial atención a poblaciones vulnerables como la infancia. Su primera guía sobre ruido comunitario subrayó que la contaminación acústica afecta la comprensión del habla, el aprendizaje y el rendimiento académico. En los años 90, la institución amplió el foco a escuelas próximas a grandes infraestructuras y constató que los alumnos expuestos a niveles elevados de ruido presentan un ritmo de aprendizaje más lento.

Estudios posteriores en el ámbito de la Unión Europea consolidaron la relación entre la dosis de ruido y el rendimiento lector, así como su incidencia en el bienestar psicológico. Mediciones en algunos centros escolares registraron niveles de hasta 85 dB(A), cifra que la Organización Mundial de la Salud considera peligrosa y que la Directiva 2003/10/CE de la Unión Europea establece como límite de exposición laboral con uso obligatorio de protectores auditivos. Que esa misma intensidad sonora se registre en aulas de uso cotidiano evidencia que los menores están expuestos a niveles equivalentes a los considerados peligrosos en entornos laborales.

De acuerdo con el Informe SICA o de Población Expuesta, elaborado por autoridades españolas en materia educativa y ambiental, entre el 40% y el 60% de los centros educativos urbanos se ubican cerca de infraestructuras con tráfico intenso. Esa proximidad obliga a mantener las ventanas cerradas, fuerza a los docentes a elevar la voz y genera aulas con interrupciones frecuentes por el paso de camiones o motocicletas. En localidades rurales, la menor exposición al ruido ambiental favorece el bienestar general.

Esta infografía detalla cómo los niños sufren dificultades de lectura y comportamiento por el ruido del tráfico cerca de sus escuelas, con aulas alcanzando niveles peligrosos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué soluciones plantea el informe

El informe de la EEA recomendó reducir la velocidad del tráfico en las proximidades de los colegios, instalar barreras acústicas o vegetación, mejorar el asfalto y alejar las rutas de circulación intensa de los centros educativos. En el ámbito escolar, propuso aumentar el aislamiento acústico, reubicar las aulas más expuestas e incorporar criterios sonoros en reformas y en el diseño de nuevos edificios.

La plataforma académica también aludió al papel de las asociaciones de familias y a la relevancia de la concienciación ciudadana. La Sociedad Española de Acústica (SEA), entidad científica de referencia nacional, impulsa campañas vinculadas al Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido, cuyo lema de este año fue: “Vive sin ruido, vive mejor”.

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