Un ataque ucraniano con drones provocó este martes un nuevo y gran incendio en la refinería de Tuapsé, ciudad portuaria rusa a orillas del mar Negro, en el marco de una serie de bombardeos que ya causaron un derrame de combustible de más de 10.000 metros y amenazan con desatar una catástrofe ecológica.
El gobernador de la región de Krasnodar, Veniamin Kondratiev, confirmó en Telegram que se produjo “un incendio de grandes proporciones en la refinería tras un ataque de drones”. Las autoridades locales informaron que 122 bomberos y 39 vehículos trabajaban en la extinción de las llamas, y que se habilitó un centro de emplazamiento temporal en la ciudad. No se reportaron víctimas.


El Estado Mayor ucraniano confirmó el ataque. “Se han registrado impactos de drones de ataque en el perímetro del objetivo”, señaló en un comunicado, añadiendo que el incendio es consecuencia directa del bombardeo y que “la magnitud de los daños está siendo establecida”. Kiev destacó que la refinería cumple un papel clave en el abastecimiento de combustible a las tropas rusas que combaten en Ucrania.

Según el canal de Telegram independiente ruso Ostorozhno Nóvosti, las explosiones comenzaron alrededor de las 02:00 hora local (23:00 GMT del lunes) y el ataque se prolongó durante varias horas. El canal Astra publicó imágenes de cámaras de seguridad que muestran una gigantesca columna de humo negro sobre la ciudad.

Horas después del ataque ucraniano sobre Tuapsé, fuertes explosiones resonaron en Kiev tras activarse una alerta aérea en la capital, confirmaron periodistas de la AFP. Las autoridades reportaron un ataque ruso con drones —inusual por producirse en pleno día— en lo que se interpretó como una represalia por los bombardeos sobre la refinería. “La defensa aérea está operando en el barrio de Obolon”, en el norte de la ciudad, anunció el alcalde. La Fuerza Aérea había advertido momentos antes de la presencia de drones volando en dirección a la capital.
Operaciones paralizadas desde el 16 de abril

La refinería de Tuapsé, propiedad de Rosneft, destina su producción principalmente a exportaciones, pero sus operaciones están paralizadas desde el 16 de abril, cuando fue golpeada en un ataque anterior. El 20 de abril, un nuevo bombardeo destruyó 24 depósitos de combustible y dañó otros cuatro, según informó Kiev. El ataque de este martes es el más reciente de una serie que se intensificó en las últimas semanas.

La acumulación de ataques ha tenido consecuencias que van más allá de la infraestructura energética. Los bombardeos provocaron un derrame de combustible en el mar Negro de más de 10.000 metros, que amenaza con convertirse en una catástrofe ecológica.

La situación ambiental en Tuapsé se deterioró con lluvias contaminadas con petróleo, alta concentración de cenizas en el aire y niveles de xilol y benceno que superan entre dos y tres veces los límites permitidos.
Este martes, medios opositores rusos informaron además que una periodista fue detenida en la ciudad mientras preparaba un reportaje sobre el desastre ambiental.
Putin ordena al ministro viajar a Tuapsé

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, informó que el presidente Vladímir Putin escuchó el reporte del ministro de Emergencias, Alexandr Kurenkov, y le ordenó viajar a Tuapsé para supervisar en persona las labores de extinción y mitigación de daños.
Peskov afirmó que las autoridades “toman medidas adecuadas para paliar las consecuencias” y se negó a dar detalles sobre el funcionamiento de las defensas antiaéreas en la región. “Cualquier información sobre los lugares atacados por el régimen de Kiev es clasificada, no hablaremos de ello públicamente”, indicó.
El portavoz del Kremlin también aprovechó para vincular los ataques ucranianos con la crisis energética global, afirmando que Ucrania “agrava el déficit de petróleo en los mercados internacionales que ya experimentan significativas dificultades debido a la situación en el estrecho de Ormuz”.
Durante la noche del lunes, las defensas antiaéreas rusas también derribaron 186 drones ucranianos de ala fija sobre seis regiones y los mares Negro y Azov, según el Ministerio de Defensa ruso. Kiev ha intensificado sus ataques sobre infraestructura energética rusa desde marzo, en un momento en que las conversaciones de paz mediadas por Washington están en pausa, con Estados Unidos concentrado principalmente en el conflicto con Irán.

