
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) denunció este jueves “violaciones masivas, graves y sistemáticas” de las libertades fundamentales en Cuba, junto con el “recrudecimiento de la violencia contra la disidencia” en los últimos años.
En su informe anual, la CIDH afirmó que “sigue recibiendo información sobre violaciones a derechos fundamentales en Cuba” y que “ha sido alertada sobre actos que comprometen seriamente la libertad, la seguridad personal y la integridad física de la población”, afectando principalmente a “líderes sociales, opositores políticos, activistas y periodistas independientes”.
El informe señala que los defensores de derechos humanos en Cuba actúan en “un ambiente hostil y represivo por parte del Estado”, donde se han intensificado los “patrones de criminalización, persecución y hostigamiento” en un “contexto de cierre total del espacio cívico”.
El documento condena los “reiterados actos de malos tratos y torturas” hacia los presos políticos. Destaca la excarcelación de 553 presos, anunciada en enero de 2025, aunque lamenta “la ausencia de datos oficiales actualizados sobre las personas encarceladas”.
En relación con la población carcelaria, la CIDH expresa su “preocupación por las deplorables condiciones de detención” y subraya que al menos 24 personas fallecieron en 2025 en centros penitenciarios cubanos, principalmente por desnutrición y falta de atención médica oportuna.

Según datos de diversas ONG, “Cuba sería uno de los dos países con la mayor tasa de población penitenciaria per capita a nivel mundial”.
La CIDH también señala el “uso arbitrario del sistema judicial y del poder punitivo” como “herramienta de represión” contra “activistas, defensoras de derechos humanos, opositoras políticas, académicas” y ciudadanos que ejercen legítimamente sus derechos.
Además, el informe denuncia la “represión sistemática contra periodistas”, y documenta detenciones arbitrarias, citaciones ilegales, amenazas, interrogatorios, vigilancias, seguimientos y restricciones de movimiento.
La CIDH advierte: “Estas prácticas han generado un ambiente cada vez más hostil para el ejercicio libre y seguro del periodismo en la isla y han contribuido al exilio de numerosos periodistas” y manifiesta su “extrema preocupación” ante esta situación.
Respecto a la crisis en la isla, el informe resalta la “agudización de la crisis alimentaria” y la “persistente escasez de servicios básicos”, junto con problemas de abasto de agua corriente, falta de medicamentos y apagones masivos.
El organismo considera que muchas circunstancias de la crisis económica “no pueden entenderse sin considerar el impacto del embargo impuesto por EEUU”, por lo que insta a Washington a levantar las sanciones sobre la isla “debido a sus impactos en la población cubana y sus derechos”. Aclara, sin embargo, que esto no exime al Estado cubano de cumplir sus obligaciones internacionales.
Por último, la CIDH reivindica su competencia para examinar la situación de Cuba aunque el régimen de la isla fue excluido del sistema interamericano en 1962 y no participa en la Organización de Estados Americanos (OEA).

