María Susini en Lo de Pampita: “No estoy divorciada de Facundo Arana”

María Susini en Lo de Pampita: “No estoy divorciada de Facundo Arana”

María Susini -21 de agosto de 1976 en Gualeguay, Entre Ríos- es una modelo y presentadora que se destacó por su conducción en diversos ciclos televisivos, incluyendo Lo mejor de Fox Sports entre 2003 y 2007 y Update emitido por Glitz de 2011 a 2012.

A lo largo de su trayectoria, participó desde 1992 en Jugate Conmigo bajo la producción de Cris Morena para Telefe. Su carrera en televisión continuó en canales como TeleMúsica (donde debutó como conductora en 1999 en Los 20 primeros), Azul TV, Canal 13 y Canal 9. Dentro del ámbito musical, fue la protagonista del videoclip “Canción de despedida” de la banda española Los Lunes.

Susini inició su incursión en el modelaje en los primeros años como secretaria en la agencia de Leandro Rud, para luego debutar sobre la pasarela representando a esa firma. En el plano personal, desde 2007 sostuvo una relación con el actor y músico Facundo Arana, con quien se casó en 2012 y tuvo tres hijos: India, Yaco y León Moro. Actualmente se encuentran separados, “pero no divorciada”, aclara María. Sobre lo que puede pasar en la pareja, es parte de esta nueva entrevista en Lo de Pampita...

Acá, los momentos más destacados de la entrevista:

—Hola, María. ¿Cómo te sentís dando entrevistas?

—No me molesta, me amoldo.

—¿Sos de practicar las respuestas?

—No. Soy media bruta y voy para adelante y como sale (risas).

—¿Te acordás de alguna frase que se te escapó y dijiste: “Ay, ¿para qué dije esto?»

—No, porque ¿sabés lo que me pasa a mí? Me mando una y por ahí ni me doy cuenta que me mandé una animalada y ya, ya pasó.

—Ahora que tus chicos están más grandes, ¿te reclaman por cómo te manejás con la parte mediática

—Es que cambiaron las cosas. Por ejemplo, hago una imagen para Instagram, entonces India me dice: “¡Dale, mamá, no te podés filmar desde acá, queda horrible!” (se ríe). Me actualizan, esa es la verdad: los escucho y hay muchas cosas que me sirven.

—¿Qué te aconsejan?

—El otro día, corría escuchando música. Viste cuando estás tan feliz y encima salís a correr en un horario que no salgo nunca, tarde, y me puse a bailar con la música al palo, abrí la camioneta para escuchar mejor el parlante y estaba bailando. Y después, yo tengo una costumbre que es trepar a los árboles (se ríe)…

—Dale, ¿me estás cargando?

—No, estaba arriba del árbol y en eso lo veo a Moro, que estaba mirando desde la cocina con todos sus amigos, y le dije que era un contenido especial que tenía que hacer… (se ríe).

—Pará, es lindo subirse a los árboles, ¿eh?

—Es algo que a mí desde chiquitita me fascinó y la verdad que no lo pierdo. Yo salgo a correr y por ahí me gusta trepar al árbol y quedarme así echada.

—¿Qué pasa con el árbol, te da energía

—No sé, es que yo me crié en el campo hasta los cinco años, me gusta estar en patas por el pasto, oler los animales, trepar árboles y todo eso se ve que me quedó incorporado.

—La naturaleza a vos te mueve mucho…

—Sí, la necesito.

Para sus hijos, educación en casa

—Hablando de tus chicos, ¿ustedes eligieron educación en casa

—Sí, elegimos eso, pero no es que es determinante y tiene que ser así. Lo elegimos porque, con Facu, nos había gustado la idea de viajar. Lo hicimos más al estilo Elon Musk.

—¿Cómo es eso?

—Le pedí eso a la tutora. Y que no es solo lo tradicional y estudiar de memoria, sino que es la motivación que tenés que hacer para estudiar, hay veces que hay que empujarla un poco, y más con los chicos. Hay un contenido tradicional que tienen que cumplir, pero después lo podés transformar en intereses propios. Por ejemplo, Yaco estaba preocupadísimo por la ecología y se metió en un lugar donde se trabaja con terapia asistida, a través de los animales también. Pero él fue ahí a hacer huerta desde cero, a aprender cómo se cuida la tierra. Conclusión, después terminó trabajando en equipo, preparando una charla y se fue a unas bibliotecas de barrio a darles charlas a chicos de diferentes edades.

—¡Espectacular! ¿Cómo es el sistema

—Es un colegio de Estados Unidos en realidad; cuando terminan, pueden ir allá. Está bueno porque tienen inglés y te abre puertas. Podían hacerlo todo online, pero también me gusta presencial. Tienen tutora de inglés, tutora de castellano y diferentes materias.

—¿Y así hicieron primaria y secundaria

—No, más de grandes, empezaron hace cuatro años, más o menos.

—¿Y pueden integrarse directo en alguna facultad?

—Sí, claro. India terminó y quiere estudiar veterinaria. Vas, presentás los papeles y tac, al toque.

Hay mucha gente que va a decir: “Uy, me encantaría”.

—Sí, igual hay mucha gente que no lo encaró así y se armó mucho lío por eso también. Lo que hicimos nosotros fue hacerlo todo bajo reglamento, hacerlo prolijo. Y ocuparte de que de verdad la pasen bien y de que estudien.

La alimentación: la importancia de hablar del tema

—En un momento contaste que de chica tenías algo con la alimentación ahí…

—Esto está bueno contarlo, sí: en un momento de mi vida yo había empezado a comer mucho y con atracones; y no tenía que ver con estar flaca, porque estaba flaca. Esos atracones te hacen vomitar después, y les pasa a muuuuuchas chicas, incluso a los varones les puede pasar. Entonces me hice cargo, porque es fundamental hablar de estas cosas, no guardárselas uno, la encaré a mamá y le dije: “Che, mamá, ¿sabés qué estoy haciendo?”. Ella, pobre, me llevó a un lugar y le dije: “No, mamá, eso no sirve”.

—¿A dónde fueron?

—A un lugar, que en ese momento, se trabajaba por si era bulimia, anorexia, atracones o lo que sea. A mí no me gustó, no me sirvió y le dije: “Yo solita”. Y lo hice. No digo que lo recomiendo.

—Hablarlo con ella ya era un paso importante, también.

—Sí, era aceptarlo: estoy haciendo algo que no me hace bien, ¿por qué? Y ahí me tuve que poner muy estricta, por un tiempo, con lo que comía, porque sentía que cualquier cosa me podía disparar la ansiedad. Se pasó, y encima acomodé lo que me estaba molestando.

—Y a las chicas que viven lo mismo hoy, ¿qué les dirías?

—Que sí es bueno buscarse a alguien que las pueda contener o ayudar, porque a veces sola no se puede. A mí me salió por suerte, pero -insisto- buscar ayuda y hablarlo es clave.

¿En pareja, separada o divorciada

—Hoy no sé cómo es tu situación personal… si estás en pareja, separada, si estás divorciada, como dicen algunos medios…

—No, no estoy divorciada de Facundo, es un proceso, pero que está encarado con tanto amor… Y hay tanta historia juntos… que no te puedo decir otra cosa. Pero sí, en este momento estamos durmiendo en lugares separados y nos queremos mucho y nos respetamos mucho y nos importan nuestros hijos y nuestra familia.

—Los vieron juntos, tomando algo…

—Mirá, que nos vean tomando algo es buenísimo. Y hasta que lo abrace y hasta que nos demos un beso. ¡Son muchos años, es mucha historia! Y un momento que alguien pueda ver, no sabe todo lo que hay alrededor.

—Recién dijiste que podrían seguir chapando, por decirlo de alguna manera.

—(Ríe) No, pará, pará. A ver… lo que quería decir es que hay tanta unión, hay tanto amor, hay tanta cosa que… puede pasar. Estamos en pleno proceso, con mucha dulzura, mucho amor, y cuidando la familia.

—Y no se sabe qué va a pasar…

—Bueno, qué sé yo… ¿vos sabés qué va a pasar con tu vida mañana

—No, imaginate yo, con todas las sorpresas que tuve en la vida…

—No, yo a vos ni te hablo de esto (risas)… Si volvés con alguien con el que tuviste tanto tiempo es para repactar cosas que molestaban, ese sería el sentido, porque si no, ¿para qué volvés? En una semana todo se va a la miércoles de vuelta. Pero yo no estoy en esa etapa. Yo estoy en un proceso, no estoy en esa…

—En un principio de proceso, digamos.

—Es largo, me parece (ríe).

—Vamos a ver qué pasa.

—Me parece que esto es más largo de lo que yo imaginaba (ríe).

—Tenés que acostumbrate a ya no tener a la otra persona que siempre estaba a tu lado…

—Sí, lo que pasa que a Facu no lo voy a sentir lejos, ¿entendés? Hay una unión muy linda. Pero sí es verdad que hay veces que decís: “Che, ¿y el abrazo de la noche?” Está la almohada, ¡acariciás la almohada! Pero yo soy muy solitaria, también, y me encantan mis momentos de soledad. Sabiendo que está el otro, obviamente, pero es como que la paso bien conmigo misma; no la paso mal. Entonces, si me lo preguntás hoy, por lo menos no es algo que lo sufra.

El acoso mediático

—¿Te costó que te persigan saliendo de surfear? ¿Esperabas ahí una cámara

—Sí, sabía que estaban; yo hace muchos años que estoy en los medios, desde los quince… Y hay algo que tiene que ver con respeto a uno mismo. Y cuando yo no quiero hablar, no voy a hablar. Cuando no te quiero contar algo, no te lo voy a contar. Y cuando quiero cuidar, cuido y cuido en serio: estaba cuidando a mis hijos, me estaba cuidando a mí, estaba cuidando a Facu, la relación y la familia. Podían venir todas las cámaras que quieran, no les iba a faltar el respeto, pero no les iba a hablar. Y tampoco me enojaba. Me dicen: “No conviene, porque si no se enojan y te puden inventar cosas…”. No me molesta, inventen lo que quieran.

—Y el invento duele…

—Me duele si le duele a los chicos, ¿entendés? Ahí ya no es lo mismo: ahí saco las garras, soy leona y te muerdo, ahí ya es otro el tema. Mientras que los chicos estén bien, a mí no hay nada que me mueva. Pueden decir lo que quieran.

Lo que vendrá…

—¿Estás para conocer a alguien nuevo?

—Nunca se sabe cuándo vas a conocer a alguien. Ahora, si me preguntás si estoy buscando conocer a alguien, definitivamente no. Estoy muy bien.

—¿Y alguien ya te dijo ‘tengo a alguien para presentarte’? Viste que los amigos ya se les ocurren cosas…

—Es aburrido eso, sí, no me gusta que me presenten gente, aparte. Pero siempre fui muy así, ¿eh? Cuando alguien me gusta, me gusta. Si lo veo, me va a gustar. Y si no, no me gusta. No quiero andar probando, presentame, me aburre.

—Te digo, Facu deja la vara re alta. Yo no sé qué va a pasar entre ustedes. Es buen mozo, caballero, romántico, gran compañero. Difícil competir contra esa imagen, ¿no?

—¿Por qué? ¿Estás haciendo lobby vos? ¿Qué te pasa (risas)

—No, digo, difícil para el que venga después, difícil para vos también después de veinte años.

—No, a ver, tiene que ver cuando elegís a alguien y cuando te enamorás. Está lleno de seres humanos adorables en el mundo. De verdad lo digo. Tiene que ver con lo que vos elegís. ¿Ves?, eso te describe: ¡yo cuando elijo, elijo!

—Bueno, María, terminamos. ¿Algún mensaje que quieras dar para despedirte de esta entrevista

—Que no se pierdan lo que voy a estar haciendo acá en Infobae (ríen).

Fotos: Adrián Escándar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *