
A lo largo de más de cinco décadas, Luisa Albinoni se consolidó como una de las grandes figuras del espectáculo argentino. Dueña de una versatilidad única, supo cómo brillar tanto en la comedia popular como en la televisión y el cine hasta la actualidad, convirtiéndose en una referente indiscutida de la escena nacional. Hoy, la actriz atraviesa un presente de plenitud y nuevos desafíos: está a punto de debutar en Negociemos… una historia de amor, la obra que la reúne con Rodolfo Ranni, que promete recorrer el país juntos el próximo 1º de mayo. En la previa al estreno, Luisa habló en exclusiva con Teleshow sobre este momento especial y el significado de volver al escenario con una propuesta tan cercana a su sensibilidad.
La obra, escrita por Alicia Muñoz y dirigida por Ernesto Medela, pone el foco en las segundas oportunidades, el amor en la madurez y el humor como motor para sanar viejas heridas. Para Albinoni, la experiencia de compartir tablas con Ranni implica no solo la posibilidad de reencontrarse con un colega admirado, sino también el desafío de encarnar personajes que invitan a la reflexión y el disfrute en partes iguales. Negociemos… promete conquistar al público con una historia de enredos, emociones y guiños a la vida real, en un contexto donde la comedia se convierte en un puente para el reencuentro generacional.
Con una vida marcada por la pasión por el arte y una personalidad entrañable, Albinoni disfruta de este presente profesional sin perder su esencia. Famosa por su trayectoria en la revista porteña, el cine y la televisión, supo reinventarse y sumar nuevos públicos a lo largo de los años. Hoy, lejos de los prejuicios y las etiquetas, la actriz celebra la libertad de elegir proyectos que la representen, y se ilusiona con la respuesta del público ante una obra que, según anticipa, será tan entrañable como divertida.
—¿Cómo fue sumarte a Negociemos…una historia de amor y reencontrarte sobre el escenario con Rodolfo Ranni?
—Con Rodolfo ya habíamos trabajado juntos en Los locos Grimaldi, tanto de gira como en Canal Nueve, y hacía mucho que queríamos volver a compartir teatro, pero por mis compromisos en televisión no coincidíamos. Esta vez, por suerte, se dio y estoy feliz porque para mí es un honor trabajar con él, lo admiro muchísimo y siento un respeto enorme. Ensayar con Rodolfo es un placer y el equipo que tenemos es maravilloso. La comedia, escrita por Alicia Muñoz, dirigida por Ernesto Medela y producida por Damián Sequeira, tiene un mensaje que me toca especialmente porque hace casi cinco años doy talleres de teatro para adultos mayores en el Centro Cultural de Arte de Malvinas Argentinas,, y la obra deja un mensaje muy positivo para ellos.

—¿Te sentiste identificada con Amalia, tu personaje?
—Absolutamente. Amalia tiene muchas cosas mías, de mi manera de pensar y de vivir. Eso me encantó. Incluso antes de leer la obra ya había aceptado el proyecto porque trabajar con Rodolfo era un honor y me dio mucha felicidad coincidir. Cuando leí el guion, me sorprendí de lo cercana que me resultaba la historia y el mensaje.
—¿Qué te genera volver a trabajar con Ranni y compartir escenario con él?
—Tenemos un cariño y un respeto de muchísimos años. Trabajar con él es un aprendizaje constante y es un verdadero maestro. En los ensayos, a veces me quedo mirándolo, casi me olvido de lo mío porque me fascina lo que hace como actor.

—La obra habla de segundas oportunidades en el amor. ¿Ese mensaje te interpela en lo personal?
—Creo que siempre hay tiempo para todo, que el amor no tiene edad. A veces las oportunidades llegan en la juventud y otras veces en otra etapa de la vida, cuando uno aprende a valorar otras cosas. Para mí nunca es tarde, siempre hay nuevas oportunidades para el amor y para disfrutar la vida desde otro lugar.
—¿Sentís que la tecnología y las redes sociales cambiaron la forma de relacionarse?
—Sí, creo que las redes sociales nos alejaron bastante. Las uso porque tuve que aprender por mi hija, Verónica, y por trabajo, pero veo que la comunicación cara a cara se perdió mucho. Antes había más contacto y más charla; ahora todo es más rápido y superficial, y eso genera desilusiones o vínculos poco profundos.

—¿Charlás sobre estos temas con tu hija ¿Le transmitís tu experiencia sobre el amor y los vínculos?
—Sí, obviamente. Con la llegada de mi hija tuve que abrir mi cabeza y aggiornarme para estar cerca de ella. Ella vive con las redes, como todos los adolescentes y adultos. Justamente, el lunes tuvimos una conversación profunda sobre la vida y la sociedad, y me sorprendió lo madura que es. Usa las redes para informarse y para interiorizarse históricamente y socialmente. Es una persona muy especial, tuvo un comienzo de vida distinto, es adoptada, sufrió abandono y su visión de la vida es diferente a la de otros chicos con familia estable. Estoy muy orgullosa de ella porque podemos tener charlas profundas y adultas.
—Después de tantas experiencias, ¿hay algo que ya no estés dispuesta a negociar en una relación?
—Me costaría volver a convivir. Es bastante difícil. En especial cuando una está grande, tuve ocho parejas, con algunas conviví y con otras no, y por mi trabajo también se hace difícil. Lo más práctico es cada uno en su casa y reencontrarse, compartir, lo que se llama “cama afuera”. Me resultaría difícil aceptar la forma de vida de otra persona, si es prolijo, si cuida cosas, esas cosas que nos quejamos todas las mujeres. He vivido mucho tiempo sola y creo que lo que más me costaría es adaptarme a vivir en una misma casa. Con los años una se vuelve un poco hincha pelo…, y pobre el hombre que le toque, va a tener que negociar más de lo que parezco.

—¿Qué diferencia a este proyecto de tus trabajos recientes?
—Ahora tengo muchísimo movimiento. Sigo haciendo televisión con Jimena Monteverde en La Cocina Rebelde (El Trece), aunque menos por la gira de teatro. Mantengo mis talleres de teatro para adultos mayores y también trato de aprovechar el tiempo con mi hija. Siempre estoy generando trabajo y proyectos nuevos, y eso me da mucha vitalidad.Hace casi cinco décadas que trabajo y no sé lo que son las vacaciones, pero me hace bien estar activa. Cuando tengo un día libre trato de aprovecharlo para la familia, para estar en casa, salir, tomar un café, charlar, ir de compras, esas cosas simples que a veces el trabajo te quita y que son importantes para no perder calidad de vida.
—¿Te gustaría experimentar con formatos nuevos, como el streaming o proyectos interactivos?
—Estoy abierta a todo. Hace años hice streaming en radio y me encanta lo que hacen los chicos ahora. Cada formato tiene lo suyo y me parece genial que haya opciones.

—¿Qué mensaje te gustaría que la gente se lleve de esta obra
—Que siempre se puede, que no hay edad para el amor ni para reinventarse. No hay cancelación por la edad y lo que no pudiste hacer de joven, tal vez puedas disfrutarlo después.

