Una leyenda de Alemania detalló las causas de la “profunda” crisis de la selección y apuntó contra los jugadores que evitaron patear los penales

Oliver Khan analizó el rendimiento de Alemania en el Mundial

La eliminación de la selección de Alemania en los dieciseisavos de final del Mundial 2026 frente a Paraguay desató una oleada de críticas y análisis en el entorno futbolístico internacional. En este contexto, el ex arquero y exdirector ejecutivo del FC Bayern Múnich, Oliver Kahn, difundió a través de su cuenta oficial en LinkedIn un análisis que cuestiona la cultura competitiva del fútbol alemán, centrándose en la falta de liderazgo y responsabilidad en los momentos decisivos. Kahn evitó responsabilizar exclusivamente al entrenador y puso el foco en factores estructurales y actitudinales.

El partido disputado en Foxborough, Estados Unidos, finalizó 1-1 tras 120 minutos. En la definición por penales, Alemania cayó 4-5, en lo que representó la primera vez que la selección germana perdió una tanda en la historia de los Mundiales. El episodio que más indignó a Kahn sucedió durante la prórroga de los penales, cuando las cámaras captaron a Joshua Kimmich, capitán alemán, consultando a sus compañeros quiénes querían ejecutar el siguiente lanzamiento. “Cuando la tanda de penaltis se fue a la prórroga, se podía ver a Joshua Kimmich buscando a los lanzadores. Para mí, ese fue el momento más revelador de esta eliminación. Un equipo de élite no busca voluntarios en ese momento. Tiene jugadores que exigen el balón”, escribió Kahn en su análisis.

La escena mostró a Leon Goretzka, uno de los futbolistas más experimentados de la plantilla, rehusando el ofrecimiento de su capitán para lanzar un penal. Para Kahn, este episodio ilustró el déficit de personalidad que atraviesa la actual Die Mannschaft: “Alemania no tiene un problema de talento. Este equipo cuenta con futbolistas excepcionales. Lo que les falta es la confianza para asumir la responsabilidad en el momento crucial”.

El análisis de Oliver Khan

El histórico guardameta rechazó centrar el debate en la figura del entrenador. “El debate sobre el próximo seleccionador nacional no da en el clavo. Tres seleccionadores han fracasado en el mismo punto: Joachim Low, Hansi Flick y Julian Nagelsmann. Tres estilos de juego distintos. Tres estilos de liderazgo distintos. El mismo resultado”, afirmó Kahn. Añadió que si tres técnicos de perfiles diferentes tropiezan en el mismo obstáculo, la causa radica en problemas más profundos que los nombres propios en el banquillo.

Kahn atribuyó la raíz del problema a la formación de los jugadores jóvenes en el entorno alemán: “Los jóvenes que aprenden repetidamente a tomar decisiones difíciles, a tolerar los errores y a seguir exigiendo el siguiente balón, desarrollan precisamente lo que decide los grandes torneos”, enfatizó. “Quienes nunca hayan aprendido esto no lo dominarán de repente con la camiseta de la selección”.

En su publicación, Kahn condensó su crítica en una frase que se viralizó en redes sociales y medios especializados: “El talento te lleva al Mundial. La responsabilidad determina cuánto tiempo permaneces allí”. Según el exportero, la DFB (Federación Alemana de Fútbol) lleva años repitiendo los mismos patrones y evitando la autocrítica profunda. “Cambiamos de caras y lo llamamos cambio. Evitamos la verdadera pregunta: ¿Estamos siquiera dispuestos a pagar el precio que siempre exige el máximo rendimiento?”, planteó.

Referentes del plantel no patearon en la definición por penales

Kahn también cuestionó la cultura organizativa de la DFB: “Allí, la responsabilidad no se deja al azar. Se practica, se ejemplifica y se convierte en un hábito. El rendimiento es más importante que el estatus, la ambición es mayor que la comodidad y el equipo es más importante que el ego individual”.

Mientras la eliminación ante Paraguay generó demandas inmediatas de cambios en la dirección técnica, Kahn descartó que la solución pase por el reemplazo del seleccionador: “Hablamos de quién tiene que irse ahora y esperamos al próximo salvador, en lugar de preguntarnos por qué llevamos años repitiendo los mismos patrones. Intercambiamos caras y lo llamamos cambio”.

La derrota frente a Paraguay, dirigida por Gustavo Alfaro, marcó un hito adverso para el fútbol alemán y evidenció, según Kahn, una crisis que trasciende lo deportivo. El exfutbolista concluyó su intervención con un llamado a replantear la educación formativa de los jugadores. “El momento decisivo no empieza con la camiseta de la selección. Empieza muchos años antes, cuando un jugador joven aprende que la responsabilidad no se transmite, sino que se asume”.

El análisis completo de Oliver Khan tras la eliminación de Alemania del Mundial

El debate sobre el próximo entrenador nacional no es el punto.

Tres entrenadores nacionales han fracasado al mismo tiempo: Joachim Low, Hansi Flick y Julian Nagelsmann. Tres ideas de juego diferentes. Tres estilos de liderazgo diferentes. El mismo resultado: en el Mundial de 2018 y 2022 en la fase de grupos, ahora en octavos de final contra Paraguay.

Si tres entrenadores con enfoques diferentes siempre fracasan al mismo tiempo, la causa es más profunda.

Una escena dice más sobre esta eliminación que cualquier estadística. Cuando la tanda de penaltis llegó a la prórroga, se podía ver a Joshua Kimmich buscando tiradores. Para mí, ese fue el momento más revelador de esta eliminación. Un equipo de élite no está buscando voluntarios en este momento. Tienen jugadores que exigen el balón.

La capacidad de seguir siendo capaz de actuar bajo la mayor presión no es casualidad. Se ha desarrollado a lo largo de los años. Cualquiera que aprenda siendo joven a tomar decisiones difíciles, a soportar errores y aún así exigir la siguiente pelota desarrolla exactamente lo que decide los grandes torneos. Si nunca has aprendido eso, no lo dominarás de repente con la camiseta nacional.

Alemania no tiene un problema de talento. Este equipo cuenta con futbolistas excepcionales. Lo que le falta es la evidente capacidad de apoderarse de la responsabilidad en el mejor momento. Quienes no lo adoptan pueden protegerse del fracaso. Sin embargo, al mismo tiempo, está renunciando a la oportunidad de hacer historia.

Esto no se aplica solo a jugadores individuales. Esto se aplica a todas las organizaciones. Una organización fuerte no se reconoce por el hecho de que tiene éxito una vez, sino por el hecho de que produce un rendimiento excepcional una y otra vez. Allí, la responsabilidad no se deja al azar. Allí se practica, se ejemplifica y se convierte en costumbre. Allí, el rendimiento es más importante que el estatus, la demanda es mayor que la comodidad y el equipo es más importante que el ego individual.

Quizá aquí sea exactamente donde reside nuestro mayor malentendido. Admiramos el rendimiento de alto nivel, pero cada vez estamos menos dispuestos a aceptar el precio que exige. Queremos clase mundial sin la máxima presión si es posible. Resultados extraordinarios sin sacrificar si es posible. Sin embargo, esto no genera un rendimiento excelente.

Hablamos de quién tiene que irse ahora y esperamos al próximo salvador, en lugar de preguntarnos por qué llevamos años repitiendo los mismos patrones. Intercambiamos caras y lo llamamos cambio.

Evitamos la verdadera pregunta: ¿Estamos aún dispuestos a pagar el precio que siempre exige el máximo rendimiento?

El momento decisivo no comienza con la camiseta nacional. Empieza muchos años antes, en el momento en que un joven jugador aprende que la responsabilidad no es algo que se pasa, sino algo que se asume.

El talento te lleva al Mundial. La responsabilidad decide cuánto tiempo permaneces allí.

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