Fue segundo en el Rally Dakar 1985 y volvió a correr: la increíble historia del “Toro”, un camión de dos motores que les ganó a los autos

(Enviado especial a Arabia Saudita) Caminar por un campamento del Rally Dakar puede entregar gratas sorpresas y una de ellas es encontrarse con un camión DAF original que fue segundo en el Rally Dakar de 1985, en la época que se largaba de París y terminaba en la capital de Senegal, de ahí el icónico nombre original de la carrera más grande del mundo. Se trata del gigante que fue conducido y preparado por el neerlandés Jan De Rooy, quien ganó dos años más tarde con el Turbo Twin, el camión más rápido del mundo, que llegó a ganarle a los autos. En este caso, se trata de un hermano mayor de aquel Monstruo del Rally Dakar que corre en la categoría Classic, reservada para vehículos de 1979 a 2005.

Este DAF 3300 con dos motores de 11,6 litros de 375 caballos cada uno. Con un peso aproximado de 11 toneladas, el vehículo es reconocido por su excepcional rendimiento: sin limitador de velocidad, puede alcanzar hasta 200 km/h en el desierto. En el Rally Dakar, según el reglamento, la velocidad máxima para esta clase de vehículos está limitada a 140 km/h. Se reincorporó en la edición de 2023, sumándose a la categoría de los clásicos.

El camión es conducido por la tripulación polaca Tomasz Bialkowski (piloto), Dariusz Baskiewicz (navegante) y Adam Grodzki (mecánico), que logró un hito en la tercera etapa, ya que por primera vez en seis ediciones de esta divisional un camión queda adelante en la clasificación general, repitiendo lo que hizo el recordado Jan De Rooy en 1987 con el Turbo Twin. Al cierre del décimo parcial se ubican 50º en la clasificación total de su divisional y este viernes largarán en esta posición desde Bisha hasta Al Henakiyah y recorrerán 346 kilómetros de velocidad cronometrada y un enlace extenuante de 537 kilómetros.

El camión en acción en este Rally Dakar (Prensa DAF)

“La tercera etapa fue una carrera muy buena y precisa, sin grandes problemas técnicos. El paisaje cambiaba con frecuencia, e incluso hubo momentos en los que pudimos mirar a nuestro alrededor. Completamos la etapa sin errores importantes”, dijo Białkowski, en un comunicado de prensa de DAF, que incluyó testimonios de sus compañeros. “Durante una etapa tan larga, la concentración y la cooperación de todo el equipo fueron cruciales, de principio a fin. El equipo funcionó a la perfección y mantener un ritmo constante nos permitió alcanzar nuestros objetivos deportivos con confianza. Este resultado es fruto del trabajo constante de todo el equipo”, destacó Grodzki. “Estamos mejorando cada vez más y buscamos constantemente áreas donde podamos mejorar nuestros resultados. Se trata principalmente de usar y trabajar con los dispositivos de navegación para mantener el ritmo establecido con la mayor precisión posible”, añadió Baśkiewicz.

El camión se denominó “El Toro”, y en una entrevista con Solo Camión, De Rooy contó que “creí que necesitaríamos más caballos, así que lo que hicimos fue unir dos camiones en uno. De esta forma pasamos de 400 a 800 caballos. Aquello nos demostró cuál era el camino a seguir. A partir de entonces siempre construimos camiones con dos motores. Principalmente por la notable mejoría que lográbamos en cuanto a potencia. Al camión de 1985 lo apodamos The Bull (El Toro), porque tenía forma de toro”.

El camión sigue siendo propiedad de la familia De Rooy, cuyo equipo de competición se encarga de su asistencia. Infobae habló con Gerard De Rooy, hijo de Jan, quien contó algunos detalles. “Es el segundo camión de mi padre con dos motores. Él ganó en la categoría de pesados, pues en ese entonces había camiones ligeros y camiones pesados”. El neerlandés de 45 años supo ganar dos veces el Rally Dakar en nuestro país, en 2012 y 2016, con un Iveco.

El DAF 3300 fue objeto de una restauración completa en 2023, en la que se respetó un criterio fundamental: todas sus características técnicas originales fueron estrictamente preservadas. Elementos como la transmisión, la suspensión y el sistema de iluminación, que aún recurre a luces incandescentes propias de los años 80, permanecen sin alteraciones.

Conducir el vehículo, conocido como El Toro, requiere precisión y experiencia. Para el encendido, es imprescindible activar primero el motor ubicado bajo la cabina y luego el posterior. El panel original, los controles de ventilación de fábrica y la disposición original de los interruptores continúan en su lugar, mientras que la columna de dirección vertical y sin ajustes conserva la identidad del modelo de transporte por carretera.

El manejo exige la supervisión simultánea de dos velocímetros, dos medidores de presión de aceite y dos medidores de temperatura. El Toro no admite errores: cada operación implica conocimiento y concentración absolutos.

Gerard De Rooy junto al Toro

Gerard revela que a El Toro “lo mantuvimos en nuestra empresa durante muchos años, pero estaba completamente destrozado. Así que hace tres años empezamos a reconstruir el camión completamente. Es el camión original, con la cabina, el chasis y ejes. Lo reconstruimos completamente y ahora lo alquilamos para la categoría Classic”. En 1986 este DAF fue reemplazado por los Turbo Twin.

Confía que “este camión es muy lindo y especial porque mi padre lo condujo. Es muy bonito por su aspecto y es muy bueno. Tiene un sonido realmente hermoso, así que está muy bien para la categoría de los clásicos. Es perfecto”.

Luego de la carrera el DAF volverá a Países Bajos y De Rooy hijo afirma que “el camión es mío y lo tenemos en nuestro taller donde le hacemos el mantenimiento, aunque no suele tener problemas y lo tenemos listo para el próximo año”.

La categoría Classic llama la atención por sus vehículos que representan una máquina del tiempo. Muchos son réplicas, pero destacable es el esfuerzo a todo pulmón que hacen estos entusiastas manteniendo vivo el auténtico espíritu de la carrera ya que algunos hasta llevan todo arriba del auto, desde herramientas hasta las carpas donde duermen. El equipo de De Rooy es una estructura profesional, pero recuperar este DAF 3300 original es un mimo al alma para los amantes del automovilismo y los camiones.

“EL TORO”, EL DAF 3300

El camión fue segundo en el Rally Dakar de 1985Con sus dos motores alcanza una potencia de 700 caballosLa familia De Rooy lo guardó durante casi cuatro décadas y lo restauraron hace tres añosEl detalle con el modelo Luce como los años ochentaLa parte posterior del Este DAF 3300 es el hermano mayor del Monstruo del Rally Dakar

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