
Las autoridades sanitarias hondureñas encendieron las alertas por el avance del gusano barrenador tras confirmar que las tres muertes registradas este año por miasis humana correspondieron a personas mayores de 70 años. La Secretaría de Salud advirtió que el insecto transmisor ya fue detectado en Tegucigalpa y otras ciudades del país.
El jefe de la Unidad de Vigilancia de la Salud de la Secretaría de Salud, Homer Mejía, informó que la población urbana también debe extremar las medidas de prevención. “En la capital ya tenemos presencia del insecto y debemos extremar cuidados, especialmente con adultos mayores”, advirtió el funcionario.
Según explicó, los casos fatales registrados hasta ahora corresponden a personas que vivían en condiciones de abandono o con limitaciones para recibir atención oportuna, una situación que facilitó el desarrollo de la enfermedad.
Llaman a la prevención
La miasis por gusano barrenador ocurre cuando la mosca Cochliomyia hominivorax deposita sus huevos en heridas abiertas o lesiones expuestas. Cuando las larvas emergen, comienzan a alimentarse de tejido vivo, provocan lesiones profundas y pueden derivar en infecciones graves e incluso la muerte en pacientes vulnerables.
Ante esta situación, las autoridades sanitarias recomendaron cubrir cualquier herida con gasas o vendajes limpios, evitar mantener lesiones expuestas y acudir de inmediato a un centro asistencial ante cualquier señal de infección.
Mejía también pidió a la población mantener los depósitos de basura alejados de puertas y ventanas, así como reforzar las medidas de higiene dentro de los hogares para disminuir la presencia de insectos transmisores.

Indicó que las viviendas ubicadas cerca de potreros, establos o áreas de crianza de ganado deben instalar mallas metálicas en puertas y ventanas para impedir el ingreso de la mosca. “Si tienen una herida, deben cubrirla con una gasa, no tener heridas expuestas porque eso los hace vulnerables”, reiteró.
Del campo a las ciudades
Aunque históricamente el gusano barrenador ha estado asociado al ganado y a zonas rurales, las autoridades sanitarias advirtieron que el problema ya no está limitado al campo.
Los primeros fallecimientos registrados este año ocurrieron en Tegucigalpa, lo que llevó a las autoridades a confirmar la presencia del parásito en áreas urbanas del Distrito Central. La situación amplió el riesgo de exposición para la población general.
Especialistas explican que las personas con úlceras, pie diabético, insuficiencia venosa, heridas quirúrgicas o lesiones sin tratamiento adecuado presentan un riesgo mayor de desarrollar la enfermedad.
Más de 70 casos
Datos oficiales indican que Honduras acumulaba 76 casos humanos a inicios de marzo, cifra que luego aumentó a 141 casos en mayo y alcanzó 176 casos confirmados a finales de ese mismo mes, junto con tres muertes asociadas a la enfermedad.

Las tres víctimas mortales correspondían a mujeres adultas mayores de entre 78 y 85 años, quienes presentaban condiciones médicas que agravaron la infección.
En paralelo, las autoridades agropecuarias reportan miles de casos en animales. Hasta mayo se contabilizaban más de 4.600 infecciones en ganado bovino, porcinos, perros y otras especies, una situación que mantiene en alerta tanto al sector salud como al sector ganadero.
El avance del gusano barrenador generó preocupación porque Honduras había sido declarada libre de esta plaga desde 1996. Sin embargo, las autoridades detectaron nuevamente brotes en animales en 2024 y luego comenzaron a registrarse casos humanos a partir de 2025.
El resurgimiento del parásito no es exclusivo de Honduras. Durante los últimos meses se han reportado nuevos casos y alertas sanitarias en países como México y Estados Unidos, donde las autoridades han reforzado los controles epidemiológicos para evitar la propagación del insecto.
Ante el incremento de casos en Honduras, la Secretaría de Salud reiteró el llamado a la población para mantener medidas preventivas, especialmente entre adultos mayores.

