
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Gobierno de Guatemala firmaron el 11 de mayo de 2026 el nuevo Marco de Programación de País 2026–2029, una hoja de ruta orientada a fortalecer la seguridad alimentaria, reducir la pobreza y transformar los sistemas agroalimentarios del país.
Según el comunicado oficial de la Vicepresidencia de la República de Guatemala, este acuerdo establece un compromiso estructural entre el Estado y la cooperación internacional para incidir en políticas públicas, garantizar una mejor nutrición y avanzar en la resiliencia ambiental, alineando esfuerzos hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
La ceremonia se realizó en el Palacio Nacional de la Cultura, con la participación de René Orellana Halkyer, subdirector general y representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, y Carlos Mendoza, secretario de planificación y programación de la presidencia (SEGEPLAN).
También asistieron Rafael Zavala, representante de la FAO en Guatemala, Miguel Barreto, coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en el país, y, como testigo de honor, la vicepresidenta de la República, Karin Herrera. El evento congregó a autoridades del Ejecutivo, delegaciones del Sistema de Naciones Unidas, representantes del ámbito académico, organizaciones de la sociedad civil y de la cooperación internacional, según reportó la Vicepresidencia.

El acuerdo enfoca la cooperación técnica en tres áreas estratégicas con impacto nacional
El Marco de Programación de País 2026–2029 define las prioridades de asistencia técnica de la FAO en Guatemala, estableciendo la alineación de la cooperación institucional con el Plan Nacional de Desarrollo K’atun 2032, las prioridades nacionales de desarrollo, la política general de gobierno 2024–2028 y el marco de cooperación de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible.
Tres grandes ejes orientan la labor de la FAO en esta fase: la innovación e inclusión para una producción sostenible, enfocada en reforzar las capacidades de los agricultores familiares y optimizar tanto el acceso a mercados como la resiliencia del sector rural; la promoción de entornos alimentarios saludables para reducir todas las formas de malnutrición; y el fortalecimiento de la gobernanza de los recursos naturales y la adaptación a la variabilidad climática, con énfasis en la gestión sostenible de los ecosistemas.
La vicepresidenta Karin Herrera destacó: “Hoy damos un paso importante en nuestro objetivo compartido, de que todas y todos los guatemaltecos tengan la oportunidad de vivir en un país con más oportunidades y bienestar. Que esta firma nos recuerde que enfrentar la inseguridad alimentaria y la malnutrición no es una tarea aislada, requiere de alianzas multisectorial, participación compartida y la implementación de políticas sostenidas”.
La planificación conjunta busca cerrar brechas y promover oportunidades
Carlos Mendoza, secretario de SEGEPLAN, enfatizó la dirección estratégica del proyecto: “Hoy, con la suscripción de este Marco, reafirmamos nuestro compromiso con una planificación orientada a resultados, con un desarrollo inclusivo y sostenible, y con una cooperación internacional que contribuya de manera efectiva a cerrar brechas y generar oportunidades en nuestro país”.

Por su parte, René Orellana Halkyer, representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, señaló: “La firma de este instrumento representa una valiosa oportunidad para seguir consolidando una agenda de cooperación conjunta alineada con las prioridades nacionales, la planificación gubernamental y con la visión de desarrollo del país. Agradecemos al Gobierno de Guatemala por su confianza y la invitación a acompañar este importante proceso”, según la Vicepresidencia.
El acuerdo se constituye como la principal directriz de planificación para la cooperación técnica entre la FAO y Guatemala hasta 2029, con impacto en la seguridad alimentaria, la reducción de desigualdades y la lucha contra la pobreza. Su diseño responde a la meta de sumar esfuerzos institucionales en favor del desarrollo sostenible y la resiliencia ante los retos climáticos y sociales.

