Dos prácticas sencillas ayudan a cuidar la microbiota en mujeres mayores de 60 años

Dos prácticas sencillas ayudan a cuidar la microbiota en mujeres mayores de 60 años

Pasear de cinco a diez minutos después de cada comida facilita la motilidad intestinal en mujeres mayores de 60 años

Las mujeres mayores de 60 años pueden optimizar su salud intestinal incorporando dos hábitos sencillos y eficaces, según la gastroenteróloga Wendi LeBrett, profesora asociada de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), citada por el portal estadounidense EatingWell. Estas recomendaciones, avaladas por sociedades médicas internacionales, se centran en la actividad física moderada y la comunicación médica directa, prácticas que favorecen el bienestar digestivo en la adultez mayor.

Caminar entre cinco y diez minutos después de cada comida ayuda a regular el tránsito intestinal y a reducir molestias frecuentes como hinchazón o gases, de acuerdo con LeBrett, de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA).

La Fundación Internacional para los Trastornos Gastrointestinales (IFFGD), respalda este consejo al señalar que la actividad física favorece la motilidad intestinal y reduce el riesgo de estreñimiento en adultos mayores.

Además, mantener un diálogo abierto con el médico permite detectar síntomas digestivos, identificar condiciones subyacentes y recibir una orientación adecuada, en línea con las guías del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos.

Expertos de la American Gastroenterological Association afirman que caminar aumenta la diversidad de la microbiota y la absorción de nutrientes (Imagen Ilustrativa Infobae)

El primer hábito consiste en realizar paseos breves tras las comidas principales, preferentemente al aire libre. Caminar de cinco a diez minutos después de cada comida estimula la motilidad intestinal sin requerir equipamiento especial. Cuando se realiza en exteriores, esta práctica contribuye también a mejorar los niveles de vitamina D, un nutriente esencial para el sistema inmunológico y la salud ósea en mujeres mayores de 60 años.

Actividad física y síntesis de vitamina D

La Clínica Mayo y el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) coinciden en que la exposición moderada al sol favorece la síntesis de vitamina D, cuya deficiencia se asocia a osteoporosis y alteraciones inmunológicas en adultos mayores.

Un análisis publicado en la revista médica The Lancet señala que la actividad física regular puede reducir hasta en un 30% el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas asociadas al envejecimiento, incluidas las digestivas.

Por su parte, la American Gastroenterological Association, cuyo comité incluye expertos de universidades como Johns Hopkins y Harvard, sostiene que ejercicios simples como caminar contribuyen a una microbiota intestinal más diversa y a una mejor absorción de nutrientes, factores clave para la salud digestiva.

La exposición al sol durante caminatas breves tras las comidas favorece la síntesis de vitamina D en la adultez mayor ( Imagen Ilustrativa Infobae)

La Sociedad Española de Medicina Interna y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan a los adultos mayores al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada para preservar la función digestiva y prevenir el estreñimiento.

Según EatingWell, este hábito no requiere cambios drásticos en la rutina ni la asistencia a un gimnasio, por lo que resulta accesible y sostenible. La exposición solar durante la caminata favorece la síntesis de vitamina D, lo que apoya la función inmunológica y mejora el estado de ánimo en la adultez mayor.

La Clínica Mayo advierte que la deficiencia de este nutriente puede asociarse a mayor incidencia de fracturas óseas y alteraciones inmunológicas. Aunque caminar después de las comidas no sustituye una dieta equilibrada ni el consumo adecuado de fibra, representa un complemento eficaz para promover la digestión y la calidad de vida. LeBrett, de UCLA, destaca que las mujeres mayores pueden beneficiarse de esta práctica cotidiana sin recurrir a intervenciones complejas o costosas.

Importancia de la comunicación médica en la salud digestiva

El segundo hábito recomendado es mantener una comunicación directa y sin reservas con el médico sobre cualquier molestia intestinal. LeBrett, de UCLA, explicó a EatingWell que muchas pacientes llegan a la consulta tras años de incomodidad por no abordar síntomas digestivos abiertamente. La especialista afirmó: “He tenido muchos pacientes mayores que han sufrido durante mucho tiempo porque nunca se sintieron cómodos hablando con su médico sobre estos síntomas”.

Consultar al profesional ante anomalías como estreñimiento prolongado, diarrea o dolor abdominal facilita diagnósticos más precisos y soluciones efectivas. Los expertos enfatizan que no se deben normalizar molestias digestivas únicamente por la edad y recomiendan buscar atención médica ante síntomas persistentes para descartar enfermedades subyacentes y recibir tratamiento temprano y adecuado.

La atención temprana de los síntomas digestivos prolongados evita complicaciones y promueve una recuperación eficaz, de acuerdo con especialistas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La adopción de estos dos hábitos, caminar después de las comidas y dialogar sin reservas con el médico, constituye una oportunidad accesible y realista para proteger la salud intestinal en mujeres mayores de 60 años. Mantener estas prácticas puede traducirse en una mejor calidad de vida y en la prevención de complicaciones digestivas asociadas al envejecimiento. Además, fomenta la autonomía y el autocuidado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *