
“La mayoría de los médicos en Cuba tienen que trabajar en algo más aparte de su profesión, ya que el salario que le pagan de todo un mes no alcanza para prácticamente nada”, señala Briana, una joven cubana que compartió su testimonio en redes sociales explicando cómo la crisis en la isla golpea de forma generalizada.
El relato expone la situación de su madre, una doctora que trabaja en un hospital local y que, ante la insuficiencia de su salario, vende flanes para sumar ingresos para cubrir gastos básicos del hogar. El nombre y la institución en la que labora la doctora no fue revelado por temor a represalias gubernamentales.
La joven identificada únicamente como Briana explicó que su madre recibe 8.000 pesos cubanos mensuales, una cantidad que, según su cálculo, equivale aproximadamente a $330. “Trabaja en un hospital y salva vidas”, expresó la joven al describir el contraste entre la formación profesional de su madre y los ingresos que percibe.
La joven cuestionó que, después de seis años de estudios universitarios, muchos médicos deban recurrir a actividades informales o pequeños negocios para sostener a sus familias. “Es doloroso ver cómo después de estudiar seis años de carrera, graduarte en lo que te apasiona para cobrar por eso, tienes que terminar vendiendo flanes porque el salario no te alcanza”, afirmó.
El video fue tomado de las redes sociales de la cubana, quien mostró el emprendimiento familiar y pidió apoyo para los pedidos de postres.
Según Briana, la venta de flanes puede dejar un ingreso similar al salario que su madre obtiene durante un mes como doctora. “Muchos otros tienen que vender lo que sea para poder llevarle un plato de comida a la mesa a sus hijos”, sostuvo.

La escasez de alimentos agrava la presión sobre los hogares
El testimonio se conoce en medio de la crisis económica y alimentaria en Cuba, marcada por la falta de productos básicos, los apagones y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, en especial entre empleados del sector público.
Cuba importa alrededor del 80% de los alimentos que consume. La dependencia de las compras externas se suma a dificultades en la producción local, la escasez de combustible y los cortes de energía, que afectan el transporte, la conservación y la distribución de los alimentos.
En ese escenario, familias como la de Briana buscan alternativas para complementar ingresos. La venta de dulces, comidas preparadas y otros productos se ha convertido en una vía para enfrentar el aumento de los precios y el desabastecimiento.

Los precios de los alimentos en mercados no subsidiados e informales de Cuba superan la capacidad de compra de buena parte de los trabajadores estatales.
Un médico puede recibir cerca de 8,500 pesos cubanos al mes, mientras un cartón de huevos cuesta alrededor de 6,000 pesos y una botella de aceite llega a 5,000 pesos.
La libreta de abastecimiento conserva productos con subsidio estatal, pero sus entregas son limitadas e irregulares. Además, el Gobierno eliminó en junio de 2026 los topes nacionales para artículos como aceite, pollo, leche en polvo, pasta y embutidos, de acuerdo con datos recogidos por Miami Herald.

