El día que Lisandro de la Torre se disparó en el corazón: las últimas cartas a sus amigos y el dolor por el crimen de Bordabehere
Era algo retacón, con la barba blanca siempre prolija que se había dejado para ocultar una cicatriz que le traía amargos recuerdo, y sus característicos lentes de pinza. Lisandro de la Torre vivía recluido en su departamento porteño de la calle Esmeralda 22 y nunca le dio importancia a los comentarios insidiosos de sus enemigos…

