Frío y artrosis: por qué cuando bajan las temperaturas aumentan el dolor articular y cómo aliviar los síntomas según los especialistas

Frío y artrosis: por qué cuando bajan las temperaturas aumentan el dolor articular y cómo aliviar los síntomas según los especialistas

Las bajas temperaturas pueden intensificar el dolor y la rigidez en las articulaciones afectadas por artrosis (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con la llegada de las primeras jornadas frescas, muchas personas con artrosis perciben un empeoramiento de los síntomas: el dolor y la rigidez articular se intensifican, dificultando la movilidad diaria. Esta relación entre el clima y la artrosis suscita interrogantes sobre los mecanismos fisiológicos que explican este fenómeno y cuáles son las mejores estrategias de prevención y tratamiento, según especialistas y entidades médicas.

Un 33,7% de la población adulta en España padece artrosis, de acuerdo con el estudio EPISER 2021 publicado por la Sociedad Española de Reumatología, mientras que en Argentina la cifra supera los 3 millones de afectados. El frío y la humedad ambiental pueden agravar los síntomas de la enfermedad, lo que impacta directamente en la calidad de vida de quienes la padecen, especialmente en los meses de invierno.

¿Cómo afecta el frío a la artrosis?

Un hombre sujeta su mano derecha, que La artrosis afecta principalmente a rodillas, caderas y manos, limitando la movilidad diaria

El frío puede aumentar la rigidez y el dolor en las articulaciones ya afectadas por artrosis, aunque no es una causa directa de la enfermedad. Según la Sociedad Española de Reumatología, “la artrosis es una enfermedad articular degenerativa que provoca el desgaste progresivo del cartílago que recubre los extremos de los huesos”. Cuando este tejido se deteriora, aumenta el rozamiento y aparecen síntomas como dolor, rigidez y pérdida de movilidad.

Los mecanismos fisiológicos que explican el impacto del frío incluyen la vasoconstricción —el estrechamiento de los vasos sanguíneos—, que reduce el flujo de sangre hacia músculos y articulaciones, generando una menor flexibilidad y mayor sensación de incomodidad. Además, “los líquidos sinoviales pueden volverse más densos con el descenso de temperatura, dificultando el movimiento fluido de las articulaciones”, detalla el portal médico Mayo Clinic.

El efecto es más notorio en las mañanas o tras periodos prolongados de inactividad, y puede afectar tanto a adultos mayores como a personas jóvenes sin antecedentes médicos relevantes. La Sociedad Española de Reumatología remarca que “el frío no provoca artrosis, pero sí puede aumentar la sensación de rigidez y dolor en las articulaciones que ya están afectadas”.

Diferencias entre artrosis y otras afecciones articulares en invierno

El frío provoca vasoconstricción, lo que reduce la flexibilidad de los tejidos articulares y aumenta la incomodidad (Freepik)

Las molestias articulares relacionadas con el clima no se limitan a quienes tienen artrosis. Según el portal Mayo Clinic, “las molestias articulares pueden originarse en diversas zonas, como el cartílago, los huesos, los ligamentos, los tendones o los músculos que rodean las articulaciones”. En el caso de la artrosis, el dolor y la rigidez empeoran con el frío, mientras que en enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide pueden coexistir otros síntomas como inflamación, enrojecimiento o deformidad.

El fenómeno de Raynaud, asociado a enfermedades reumáticas autoinmunes, es un ejemplo de cómo el frío puede desencadenar síntomas específicos: “Este trastorno se caracteriza por una disminución de la circulación sanguínea en los dedos de las manos y los pies debido a la contracción de los vasos sanguíneos, lo que impide un flujo normal de sangre”, advierte el portal Mayo Clinic. Así, los afectados experimentan dolor y un cambio de color en la piel de los dedos, que se torna blanquecina o pálida.

Recomendaciones de especialistas para reducir el dolor articular durante el frío

La actividad física regular es clave para mantener la movilidad y reducir el dolor en personas con artrosis (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los especialistas coinciden en la importancia de adoptar medidas prácticas y personalizadas para mitigar el impacto del frío sobre las articulaciones. La Sociedad Española de Reumatología y la Sociedad Argentina de Medicina recomiendan:

  • Aplicar calor local antes de moverse: “Una ducha templada, una manta eléctrica o calor local durante unos minutos ayuda a ‘despertar’ la articulación antes de iniciar la actividad”.
  • Mantenerse activo y realizar estiramientos a diario: Caminar a ritmo suave, hacer ejercicios de estiramiento en casa o practicar actividades en piscina climatizada ayudan a preservar la movilidad y reducir el agarrotamiento.
  • Evitar el sedentarismo prolongado: “Levantarse cada 45–60 minutos y realizar movimientos suaves puede disminuir la rigidez”, señalan los especialistas.
  • Cuidar el peso corporal: “Reducir la carga sobre articulaciones como las rodillas y las caderas puede mejorar el dolor a medio plazo”.
  • Utilizar ropa térmica adecuada: Proteger las articulaciones del frío con guantes, rodilleras y prendas específicas previene la rigidez matutina y reduce molestias asociadas a las bajas temperaturas.
  • Alimentación equilibrada: Una dieta rica en antioxidantes, omega-3 y vitamina D contribuye a reducir la inflamación y fortalecer huesos y articulaciones.

Opciones de tratamiento y terapias emergentes para la artrosis

Existen antiartrósicos naturales con insaponificables de palta, soja y vitamina D3 recomendados por especialistas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando las medidas de autocuidado y el tratamiento conservador no son suficientes y el dolor se vuelve persistente o incapacitante, es fundamental consultar con un profesional para valorar opciones terapéuticas ajustadas a cada caso. El abordaje suele combinar estrategias según la articulación afectada, la intensidad de los síntomas y el perfil del paciente.

Entre los tratamientos disponibles, la Sociedad Argentina de Medicina destaca los “antiartrósicos naturales que combinan insaponificables de palta y soja con vitamina D3”, que demostraron eficacia en aliviar el dolor, reducir la inflamación y mejorar la movilidad en pacientes con artrosis. Estos productos están disponibles sin necesidad de receta médica.

En situaciones refractarias, una opción es la radioterapia a dosis bajas, utilizada en casos específicos y siempre bajo supervisión médica. Este tipo de radioterapia “actúa modulando la respuesta inflamatoria local, lo que puede traducirse en una disminución progresiva del dolor y de la rigidez”, según explicó la jefa del Servicio de Reumatología del Hospital Universitari General de Catalunya, doctora Nuria Martí.

“No todos los pacientes con artrosis son candidatos a este abordaje. Su indicación depende de factores como la articulación afectada, la intensidad y persistencia del dolor, la respuesta a tratamientos previos y la situación clínica global del paciente“, amplió.

La importancia de la consulta médica temprana

Una profesional de la salud ajusta una férula Consultar a un reumatólogo ante síntomas persistentes permite ajustar el tratamiento y prevenir complicaciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

La artrosis es una de las principales causas de discapacidad y limitación funcional en la población adulta. Las articulaciones más afectadas son la rodilla (48% de los casos), la cadera (29%) y las manos (19%).

Ante síntomas persistentes de dolor, rigidez o pérdida de movilidad, los especialistas subrayan la importancia de una valoración médica precoz para descartar otras causas, ajustar el tratamiento y prevenir la discapacidad. La consulta temprana y el seguimiento adecuado permiten mejorar la calidad de vida y conservar la autonomía funcional.

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