
Una alerta sanitaria fue emitida por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires tras la confirmación de un caso autóctono de fiebre chikungunya en la localidad de Ingeniero Budge, partido de Lomas de Zamora.
En tanto, en la zona norte del país, la provincia de Salta enfrenta hace unas semanas un crecimiento acelerado de contagios locales.
De acuerdo con el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), emitido por el Ministerio de Salud de la Nación, la notificación de casos sospechosos y confirmados de esta infección transmitida por el mosquito Aedes aegypti puso en guardia a autoridades sanitarias y equipos de salud en varias jurisdicciones del país ante la posibilidad de un brote sostenido.
El primer caso autóctono recientemente confirmado en Lomas de Zamora corresponde a una mujer que presentó síntomas el 5 de marzo. El diagnóstico positivo fue obtenido mediante pruebas moleculares en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, lo que motivó la adopción inmediata de medidas de bloqueo de foco en el área de residencia.

Según información oficial bonaerense, “se identificó un brote de fiebre chikungunya en el municipio de Lomas de Zamora, el caso índice corresponde a un caso confirmado autóctono notificado el 12 de marzo (Semana Epidemiológica 10 o SE 10)”.
La paciente no declaró antecedentes de viaje, y en el relevamiento epidemiológico se detectaron otras diez personas con síntomas compatibles, de las cuales siete resultaron positivas para el virus.
De acuerdo con el BEN, durante la temporada actual y hasta el 14 de marzo, se habían notificado 3202 casos sospechosos de Fiebre Chikungunya en todo el país, de los cuales 199 corresponden a casos confirmados y probables.

Pero las cifras actuales pueden ser mayores, dada por ejemplo la última actualización del Ministerio de Salud de Salta, que enumera los casos positivos en la provincia en 225, hasta el 18 de marzo.
La mayoría de los casos importados presentaron antecedentes de viaje reciente a Bolivia, Brasil, Paraguay y Cuba, y se notificaron principalmente en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Buenos Aires, Córdoba y San Luis.
Sin embargo, la detección de brotes autóctonos en Salta, Santiago del Estero y Tucumán señala un cambio en el patrón de transmisión y refuerza la preocupación por la circulación local del virus en varias provincias.
El BEN añade que durante la SE8/2026 se notificaron 2 casos confirmados sin antecedente de viaje en el departamento Yerba Buena, provincia de Tucumán, detectados en el marco de la estrategia de vigilancia laboratorial. Además, durante las últimas dos semanas se registraron casos sin antecedente de viaje en las jurisdicciones Jujuy, Catamarca, Santiago del Estero y Buenos Aires.
Lomas de Zamora y el nuevo escenario epidemiológico

La situación en Lomas de Zamora marcó un punto de inflexión para la vigilancia sanitaria en el conurbano bonaerense. El municipio activó acciones intensivas de bloqueo de foco en la manzana donde reside el caso índice y zonas periféricas, en coordinación con autoridades provinciales.
En ese operativo se identificaron 10 personas febriles con síntomas compatibles, quienes aseguraron no haber realizado viajes recientes ni tener contacto con viajeros. De ellas, siete recibieron diagnóstico positivo por laboratorio.

El brote motivó la emisión de una alerta epidemiológica para la fiebre chikungunya, con el objetivo de intensificar la vigilancia, optimizar el diagnóstico diferencial con otras arbovirosis y verificar la preparación de los servicios de salud.
La alerta sanitaria bonaerense subrayó que “el virus lo contagia el mosquito Aedes aegypti, el mismo que transmite el dengue. El primer caso del actual brote comenzó con una mujer que presentó síntomas el 5 de marzo y ‘configura un escenario compatible con brote, dado que en el área ya se habían identificado casos importados que explican la introducción’”.
Brote en Salta y expansión de los contagios

La provincia de Salta atraviesa un escenario de brote activo con transmisión local confirmada. Según los datos difundidos por el Boletín Epidemiológico de Salta, hasta la fecha se confirmaron 225 casos de fiebre chikungunya, con 10 casos probables, distribuidos en diferentes departamentos.
El departamento de General San Martín concentra la mayor carga epidemiológica, seguido por el departamento Orán.
La mediana de edad de los afectados es de 33 años, con mayor proporción de casos en el grupo de 45 a 65 años, seguido por los de 10 a 14 años y de 35 a 44 años. El 53% corresponde a personas de sexo legal femenino. Hasta el momento no se informaron casos graves ni muertes. Once pacientes requirieron internación breve, con evolución clínica favorable y alta sin complicaciones.

La transmisión local de fiebre chikungunya en Salta se produce en un contexto de circulación viral importada desde Bolivia, lo que evidenció la capacidad del virus para instalarse y expandirse en áreas donde el vector está presente.
En paralelo, se notificaron casos autóctonos en otras provincias del norte argentino, como Tucumán y Santiago del Estero, donde la vigilancia laboratorial permitió detectar infecciones sin antecedentes de viaje en personas con síntomas compatibles, principalmente fiebre, mialgias, cefalea, poliartralgias y vómitos.
¿Qué es la fiebre chikungunya

La fiebre chikungunya es una enfermedad viral que comparte vector con el dengue, el mosquito Aedes aegypti. Los síntomas incluyen fiebre mayor a 38,5 ℃ (101,3 ℉), artralgias incapacitantes, artritis con dolor intenso y, en algunos casos, dolor muscular, cefalea y vómitos.
El Ministerio de Salud bonaerense explicó que “la principal diferencia de estos síntomas con el dengue es que el virus chikungunya provoca más dolores en las articulaciones, mientras que el padecimiento del otro virus se concentra más en músculos y huesos, además de tener posibles derivaciones más severas”.
¿Cómo se transmite el chikungunya

Según precisa la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el chikungunya se transmite a través de la picadura de mosquitos infectados, principalmente de las especies Aedes aegypti y Aedes albopictus. El ciclo de transmisión comienza cuando una hembra de estos mosquitos pica a una persona que ya porta el virus y, después, pica a una persona sana, posibilitando así la expansión de la enfermedad en la comunidad.
Estas especies encuentran condiciones ideales para reproducirse en recipientes con agua estancada ubicados tanto dentro como en los alrededores de viviendas, escuelas y lugares de trabajo. El ciclo de vida del mosquito, desde huevo hasta adulto, puede completarse en un lapso de siete a diez días, mientras que el mosquito adulto suele vivir entre cuatro y seis semanas.
La actividad de picadura del mosquito suele ser más intensa durante las primeras horas de la mañana y al anochecer, aunque la hembra puede buscar sangre durante toda la jornada si no logra alimentarse adecuadamente.
¿Cuáles son los síntomas del chikungunya

El signo más característico del chikungunya es el dolor articular severo, que puede afectar la movilidad de la persona y, en algunos casos, prolongarse durante meses. A este síntoma distintivo se suman fiebre alta, dolor muscular, cefalea, náuseas, fatiga y en ocasiones erupciones cutáneas. Según Mayo Clinic, “al menos el 40% de las personas infectadas pueden presentar dolor articular prolongado”. Los síntomas suelen manifestarse entre dos y doce días después de la picadura del mosquito, aunque lo más habitual es que el paciente experimente una mejoría significativa en una o dos semanas.
Si bien las complicaciones graves son poco frecuentes, pueden presentarse en adultos mayores, personas con enfermedades crónicas, niños pequeños y mujeres embarazadas. El chikungunya es una infección viral transmitida por los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus, según la OPS. La presencia de estos síntomas, junto con el antecedente de exposición en zonas con circulación del virus, constituye un indicio importante para la sospecha clínica de la enfermedad.
¿Cómo se diagnostica

El diagnóstico de chikungunya se apoya en la valoración de los síntomas clínicos y en el antecedente de exposición a zonas donde circula el virus. Ante la sospecha, el médico puede solicitar pruebas de laboratorio específicas, como la RT-PCR y estudios serológicos, que permiten confirmar la infección. Estas pruebas resultan especialmente útiles durante la primera semana de la enfermedad, cuando la carga viral en sangre es más elevada y se facilita la detección.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que “el virus chikungunya se puede detectar directamente en muestras de sangre extraídas durante la primera semana de enfermedad”. Frente a síntomas compatibles con el virus, las autoridades sanitarias recomiendan consultar rápidamente a un profesional de la salud y evitar la automedicación, con el objetivo de descartar otras infecciones como el dengue y asegurar el tratamiento adecuado.
¿Cuál es el tratamiento para el chikungunya

En la actualidad, no existe un tratamiento antiviral específico ni una vacuna de uso generalizado contra el chikungunya. El manejo de la enfermedad se basa principalmente en el alivio de los síntomas, recurriendo a antipiréticos, analgésicos, hidratación y reposo. El objetivo es reducir la fiebre y el dolor articular, mejorando la calidad de vida del paciente durante el período agudo de la infección.
Las recomendaciones de Mayo Clinic incluyen evitar el uso de antiinflamatorios no esteroides hasta que se descarte dengue, debido al riesgo de hemorragia asociado a esta infección. En la mayoría de los casos, los pacientes se recuperan por completo, aunque en algunas personas el dolor articular puede persistir durante un tiempo prolongado, limitando la movilidad y afectando las actividades diarias.
¿Cómo prevenir? Eliminación de criaderos y protección personal

La prevención del chikungunya se centra en la eliminación de criaderos del mosquito Aedes aegypti, para cortar el ciclo de transmisión del virus. La OPS Salud recomienda evitar la acumulación de agua en recipientes al aire libre, cubrir tanques y depósitos, y descartar objetos que puedan retener líquidos. Además, el uso de repelentes, la utilización de ropa que cubra la piel y la colocación de mosquiteros en puertas y ventanas constituyen medidas eficaces para reducir el riesgo de picadura.
Durante los brotes, las autoridades de salud pueden recurrir a la fumigación con insecticidas y al control de larvas en cuerpos de agua cercanos a los domicilios.
La colaboración entre vecinos, instituciones y autoridades resulta indispensable para frenar la proliferación del mosquito y evitar el avance de la enfermedad.

