Después de su abrupta salida del programa de Moria Casán, Cinthia Fernández habló sin filtros sobre uno de los episodios televisivos más comentados de los últimos días. En una charla donde pasó del humor a la autocrítica, la panelista hizo un repaso de lo ocurrido, habló de las ofertas laborales que recibió, defendió su forma de plantarse frente a situaciones que considera injustas y dejó una definición clara sobre su salida del ciclo: “No me voy enojada”.
Lejos de mostrarse derrotada, Cinthia eligió poner el foco en el costado positivo del momento. “Yo me tengo que ir feliz de mi resultado, de que me llamaron para laburar en otros lados”, dijo, en referencia a las propuestas que recibió luego de su desvinculación. Ante la insistencia de Ángel de Brito, empezó a enumerar algunos de esos contactos y confirmó que fue convocada para distintos proyectos, tanto en televisión como en streaming. Entre ellos, mencionó a Bondi, a Bendita y a otro espacio digital que, según aclaró con ironía, le ofrecía un lugar “sin que me paguen”.
En ese contexto, cuando le preguntaron cuál de todas las opciones la entusiasmaba más, no dudó en dejar en claro su afecto por el equipo de LAM. “Obvio, sí, ustedes son mi debilidad, ya lo saben”, admitió entre risas, reconociendo la comodidad que siempre sintió trabajando allí. De hecho, remarcó que cada una de sus salidas anteriores del programa de De Brito tuvo que ver con cuestiones horarias y no con conflictos personales. “Jamás”, subrayó cuando el conductor recordó que nunca tuvieron problemas reales trabajando juntos.

La conversación inevitablemente giró hacia su salida del programa de Moria. Allí, Cinthia evitó victimizarse, pero fue contundente al explicar cómo vivió el desenlace. “Con Moria tenía muchas ganas de laburar. Me saqué un sueño”, confesó, al reconocer que formar parte de un ciclo encabezado por una figura tan emblemática era algo que deseaba. Incluso aseguró que, más allá del final conflictivo, la experiencia tuvo aspectos muy valiosos para ella. “Me sentí muy libre laburando con ella”, afirmó.
Sin embargo, esa buena predisposición inicial se vio empañada por una serie de diferencias que, según dieron a entender en la mesa, se fueron acumulando con el tiempo. Pilar Smith deslizó que desde la producción sentían que había sido necesario dejarle pasar demasiadas cosas a Cinthia y que uno de los puntos más sensibles fue su enfrentamiento con la propia conductora. Fernández no esquivó el tema y salió a defender su postura: “¿Entonces el mensaje es ‘dejate pegar si no te echan’?”, lanzó, visiblemente molesta ante la idea de que debería haberse quedado callada frente a ciertos comentarios.
Uno de los cruces que volvió a quedar sobre la mesa fue el que tuvo con Moria a raíz de una frase que consideró ofensiva. “Fue una guasada”, aseguró Cinthia al recordar el episodio, y explicó que en ese momento incluso ni siquiera había llegado a escuchar del todo lo que se había dicho al aire. Aun así, sostuvo que le pareció “un horror” y que lo que hizo fue intentar hacerse respetar. “Voy a seguir siendo fiel a mis convicciones”, sentenció. Para ella, reaccionar ante una falta de respeto no fue un error, sino una consecuencia natural de su manera de pararse frente a sus compañeros.

En otro tramo de la charla, Karina Iavícoli intentó hacer una lectura más amplia de su presente y le planteó que, aunque nota una evolución positiva en ella, todavía le faltaría “una vueltita de tuerca” para consolidar esa mejor versión. Fernández, lejos de enojarse, coincidió en parte con ese análisis. Reconoció que muchas veces sintió que su transformación personal y profesional era tomada con ironía, incluso dentro del medio. “Era como un punto de risa hasta el estudio”, lamentó, al tiempo que reivindicó el esfuerzo que viene haciendo por superarse.
Ese cambio al que hacía referencia no es menor. En la charla, Cinthia volvió a hablar de su decisión de estudiar abogacía y de cómo ese proceso la está ayudando no solo en lo personal, sino también en su desempeño profesional. “Siempre fue mi sueño estudiar, era una cuenta pendiente”, dijo, y agregó que hoy ese aprendizaje incluso le sirve para discutir al aire con abogados y sostener argumentos con otra solidez.
Sobre las razones concretas de su salida, Cinthia dejó entrever que tampoco tiene del todo claro qué pesó más. Según relató, días antes había hablado para reorganizar su participación en el programa porque necesitaba acomodar sus tiempos por la carga de estudio. Iba tres veces por semana y pidió bajar a dos, algo que, según contó, había sido aceptado. Pero todo cambió rápidamente después de un episodio puntual que varios en la mesa señalaron como detonante: un móvil que realizó sin pedir permiso previo.

“Yo me mandé el moco de no pedir permiso y ahí, chau”, admitió con honestidad. Pilar Smith lo definió como “la gota que rebalsó el vaso”, mientras que Karina Iavícoli planteó que, aunque pudiera parecer una tontería desde afuera, ese hecho terminó funcionando como disparador de una situación que ya venía cargada. La propia Cinthia no negó que pudo haber sido así.

