Marcapasos modernos: de qué manera mejoran el ritmo cardíaco cuando el corazón late lento y cómo elegir el más conveniente

Marcapasos modernos: de qué manera mejoran el ritmo cardíaco cuando el corazón late lento y cómo elegir el más conveniente

El marcapasos moderno regula el ritmo cardíaco en pacientes con bradicardia y mejora la calidad de vida de quienes lo necesitan (Imagen Ilustrativa Infobae)

El corazón tiene su propio “sistema eléctrico”: una red de señales que indica cuándo debe latir. Cuando ese sistema falla y el ritmo se vuelve demasiado lento —una condición conocida como bradicardia—, el organismo no recibe suficiente sangre y pueden aparecer síntomas como cansancio, mareos o falta de aire.

En estos casos, el tratamiento más efectivo suele ser la implantación de un marcapasos, un dispositivo que envía impulsos eléctricos para mantener un ritmo cardíaco adecuado, según información de la Mayo Clinic. En los últimos años, los avances en diseño y técnicas de implante han ampliado las opciones disponibles y mejorado la calidad de vida de los pacientes.

Qué es la bradicardia y cuándo requiere tratamiento

La bradicardia se refiere a una frecuencia cardíaca más baja de lo habitual. Cuando el corazón late demasiado lento, el cuerpo puede no recibir el oxígeno necesario para funcionar correctamente.

No siempre representa un problema. En personas entrenadas, como deportistas, puede ser una adaptación normal. También puede aparecer por causas reversibles, como ciertos medicamentos, infecciones o alteraciones en los electrolitos.

Los avances en diseño y técnicas de implante de marcapasos permiten mayor autonomía y mejores rutinas diarias para los pacientes cardíacos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, cuando se origina en fallas del sistema eléctrico del corazón —por ejemplo, problemas en la conducción entre sus cavidades—, suele ser un trastorno persistente. En esos casos, el marcapasos se convierte en la principal herramienta para regular el ritmo.

Dos tipos de marcapasos y cómo se elige

Actualmente existen dos grandes tipos de marcapasos permanentes: los transvenosos y los sin cables.

El marcapasos transvenoso es el más utilizado. Consiste en un generador conectado a uno o más cables (electrodos) que se introducen a través de una vena hasta el corazón. Este sistema permite estimular distintas cavidades cardíacas y se coloca debajo de la piel, cerca de la clavícula.

Existen dos tipos de marcapasos permanentes, los transvenosos y los sin cables, que se eligen según las necesidades y diagnóstico de cada paciente (Imagen Ilustrativa Infobae)

El modelo sin cables, más reciente, es mucho más pequeño y se implanta directamente dentro del corazón. Su tamaño es similar al de una cápsula o una pila pequeña. No requiere cables ni un dispositivo visible bajo la piel.

La elección entre uno y otro depende del diagnóstico, el estado general del paciente, el riesgo de infección, la necesidad de movilidad y la compatibilidad con estudios como la resonancia magnética. Por eso, la decisión se toma de forma individual junto con el equipo médico.

Cómo se realiza el implante

El procedimiento varía según el tipo de dispositivo. En el caso del marcapasos transvenoso, el especialista realiza una pequeña incisión bajo la clavícula. Desde allí introduce los electrodos hasta el corazón y los conecta al generador. La intervención es breve y, en muchos casos, el paciente puede regresar a su casa el mismo día o al día siguiente.

El marcapasos sin cables se coloca a través de una vena en la pierna, sin necesidad de abrir el tórax ni crear un bolsillo bajo la piel. Esto simplifica el procedimiento y reduce algunos riesgos asociados a los cables.

Después del implante, los cuidados y restricciones dependen del tipo de marcapasos, con recuperaciones más rápidas en los modelos sin cables (Imagen Ilustrativa Infobae)

Después del implante, los cuidados dependen del tipo de marcapasos. En los dispositivos con cables, las primeras semanas son clave. Se recomienda evitar movimientos bruscos del brazo del lado implantado y no levantar peso para prevenir el desplazamiento de los electrodos. Pasado ese período, la mayoría de los pacientes puede retomar su rutina habitual.

En los modelos sin cables, la recuperación suele ser más rápida. La principal indicación es cuidar la zona de la ingle hasta que cicatrice por completo.

Vida cotidiana y uso de tecnología

Uno de los mitos más frecuentes es que los marcapasos interfieren con dispositivos electrónicos. Sin embargo, los modelos actuales están diseñados para convivir con la tecnología cotidiana.

Teléfonos móviles, microondas, controles de seguridad o radiografías no afectan su funcionamiento, de acuerdo con la Mayo Clinic. Esto permite a los pacientes mantener su rutina sin restricciones en la mayoría de los entornos.

Solo los campos magnéticos intensos, como los que se generan en ciertos trabajos industriales, pueden interferir. En esos casos, es fundamental consultar con el equipo médico. Muchos marcapasos modernos también son compatibles con estudios de resonancia magnética, aunque requieren una configuración previa específica.

La batería del marcapasos dura entre 8 y 12 años y, tras agotarse, se reemplaza el generador o se coloca un nuevo dispositivo, según el modelo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El control del marcapasos no termina con el implante. Los pacientes reciben sistemas de monitoreo y realizan controles periódicos para verificar su funcionamiento.

La batería suele durar entre 8 y 12 años. Cuando se agota, en los modelos tradicionales se reemplaza el generador mediante una intervención menor. En los dispositivos sin cables, el sistema puede retirarse o dejarse inactivo y colocar uno nuevo.

El uso de un marcapasos también forma parte de las decisiones médicas a largo plazo. En etapas avanzadas de la vida, algunos pacientes eligen modificar su funcionamiento o incluso desactivarlo. Estas decisiones suelen integrarse en planes de cuidados anticipados y se conversan con el equipo médico y la familia.

Un avance que mejora la calidad de vida

Más allá de la tecnología, el impacto principal del marcapasos es clínico y cotidiano. Permite recuperar energía, reducir síntomas y retomar actividades que antes resultaban difíciles o imposibles.

La evolución de estos dispositivos no solo mejora su funcionamiento, sino que también amplía las opciones para adaptarse a las necesidades de cada paciente.

En ese sentido, el marcapasos dejó de ser solo una solución médica para convertirse en una herramienta que devuelve autonomía y calidad de vida.

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