
El Estado de Honduras ha dado un paso significativo hacia su reincorporación al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), organismo del Banco Mundial especializado en la resolución de controversias entre inversionistas y Estados.
El procurador general de la República, Dagoberto Aspra Iglesias, lideró en Washington D.C. una reunión de alto nivel con representantes del CIADI para trazar la hoja de ruta que permitirá al país centroamericano retomar su membresía y fortalecer su marco de seguridad jurídica ante los mercados internacionales.
Según datos compartidos por la Procuraduría General de la República en sus redes sociales, el procurador “sostuvo una reunión de alto nivel con representantes del CIADI, en su sede principal en Washington”.
La delegación hondureña, encabezada por Aspra Iglesias, se reunió con consejeras jurídicas del CIADI, entre ellas Natali Sequeira, Catherine Kettlewell y Daniela Argüello. Durante estas sesiones de trabajo se analizaron los procedimientos arbitrales vigentes y el funcionamiento del sistema internacional de arbitraje, con el objetivo de definir los compromisos legales que Honduras deberá asumir para ofrecer un entorno atractivo y previsible a la inversión extranjera. El debate incluyó una revisión de los instrumentos legales que serán enviados al Congreso Nacional para completar el proceso de readhesión, así como una evaluación del impacto de este paso en la soberanía jurídica del país frente a litigios internacionales, de acuerdo con el medio Extra Digital, de Honduras.

La reincorporación al CIADI se convierte en una estrategia clave de la administración actual para recuperar la confianza de los socios comerciales y dinamizar la economía nacional. Las autoridades de la Procuraduría General de la República (PGR) han señalado que el regreso al CIADI permitirá al país contar con un foro neutral y especializado para la resolución de controversias, lo que contribuirá a reducir la percepción de riesgo país. Además, la adhesión al organismo se percibe como un sello de garantía para los inversionistas, ya que implica el cumplimiento de estándares internacionales en la protección de inversiones.
Honduras formalizó su retiro del CIADI el 24 de septiembre de 2013, durante la administración del entonces presidente Porfirio Lobo Sosa. La decisión respondió a una postura crítica hacia el funcionamiento del sistema de arbitraje internacional, que había generado preocupaciones sobre su impacto en la soberanía jurídica nacional y la exposición del Estado a litigios costosos promovidos por empresas extranjeras. En ese momento, varios sectores argumentaron que el mecanismo favorecía a los inversionistas privados en detrimento de los intereses nacionales, y que el país requería fortalecer su capacidad interna para resolver disputas relacionadas con inversiones.
La salida de Honduras del CIADI se dio en un contexto en el que otros países latinoamericanos, como Bolivia, Ecuador y Venezuela, también denunciaron el convenio, señalando una percepción de desequilibrio en los procesos arbitrales y una tendencia a fallar en contra de los Estados. Con el paso de los años, la ausencia del país en este organismo internacional generó inquietudes entre potenciales inversores y socios comerciales, al considerar que la falta de un mecanismo reconocido para la resolución de disputas incrementaba la inseguridad jurídica y el riesgo de invertir en Honduras.

La expresidenta de Honduras, Xiomara Castro, señaló en su momento que el regreso de Honduras al CIADI era esencial para consolidar condiciones de transparencia y previsibilidad en la gestión de inversiones extranjeras.
La reunión en Washington D.C. forma parte de una estrategia amplia para alinear el marco legal nacional con los estándares internacionales y facilitar el flujo de capital extranjero, en un escenario de alta competencia por atraer inversión directa en la región.
La reincorporación al CIADI es vista como un paso fundamental para restaurar la confianza de los mercados externos y fortalecer la imagen internacional de Honduras como destino de inversión segura. El gobierno aspira a que este movimiento reactive la economía nacional, genere empleo y contribuya al desarrollo sostenible, en un contexto global donde la seguridad jurídica es un factor decisivo para la atracción de capitales.

