Durante más de tres décadas, STOMP revolucionó la percusión escénica combinando humor, teatro físico y música interpretada con objetos cotidianos. Creada por Luke Cresswel y Steve McNicholas, la compañía británica ha impactado a millones de personas y ha dejado su huella en más de 50 países.
Ahora, STOMP volverá a Buenos Aires para una temporada limitada en el Teatro Ópera entre el 2 y el 13 de septiembre de 2026. El regreso, tras 16 años de ausencia en la ciudad, presentará una versión renovada del espectáculo, encabezada por la formación que la compañía que actúa en Europa y el propio Cresswell, quien espera conocer en persona la reacción del público argentino, según contó en una entrevista exclusiva con Teleshow.


STOMP y su regreso a Buenos Aires
—¿Qué significa para vos que STOMP regrese a la Argentina después de dieciséis años de ausencia
—Es algo enorme para nosotros. Siempre quise que el espectáculo volviera a Argentina, pero por distintas circunstancias no sucedió antes. Soy un gran admirador de Argentina y su música. Estoy deseando que llegue el momento del regreso.
—Desde la última visita en 2010, ¿cómo ha evolucionado el espectáculo y qué nuevos elementos puede esperar el público argentino en esta temporada
—Yo no estuve en Argentina en 2010 y fue una gran desilusión para mí, porque trabajaba en otros proyectos. Realmente espero poder ir ahora, ya que nunca visité el país. El espectáculo ha cambiado mucho desde entonces. Hay muchas rutinas diferentes y cada vez que coreografiamos nuevas ideas, el repertorio se amplía y se vuelve más complejo. El montaje que llegará es muy diferente al anterior. Los temas principales son los mismos, pero con música distinta.


—Utilizan objetos cotidianos para crear música. ¿Qué novedades habrá en esta temporada
—El espectáculo que llevamos ahora tiene una pieza nueva llamada Poltergeist, donde los objetos parecen volar por el aire mientras alguien toca. La coreografía es muy exigente, es la rutina más desafiante que hemos incluido. También se suman “las donas”, unos grandes inflables. Han pasado tantos años que ya no estoy seguro de cuáles elementos estaban antes y cuáles son completamente nuevos.
—Le agregan un poco de magia al espectáculo.
—(Risas) Esperamos que así sea. Pero la verdadera magia será tocar ante el público argentino. Ese será el gran diferencial de este regreso.


—Ustedes trascienden barreras de idioma y estilo. ¿Cuál es el secreto de STOMP para conectar con culturas tan diversas?
—El ritmo y el humor son universales, actúan como un lenguaje sin fronteras. Toda cultura tiene sentido del ritmo, aunque en cada una se exprese diferente, y a todas las personas les gusta el humor. Cuando juntas ambas cosas, se vuelve algo muy poderoso. Actuamos en muchos países y en todos, la gente comprende y disfruta el espectáculo, aunque cada cultura reacciona a cosas distintas. Me da mucha curiosidad ver cómo será el recibimiento en Argentina.
—Durante casi tres décadas actuaron en el Orpheum Theater de Nueva York. ¿Qué recuerdos tenés de esa época
—Cuando abrimos en 1994 hacía frío y había nieve. Todos estábamos nerviosos porque la opinión de la crítica era decisiva. Presentar el espectáculo en Nueva York fue cumplir un sueño. Fue una experiencia increíble. Hicimos grandes amigos y conocimos a personas de todo el mundo. Fue una época fantástica.


—En Argentina nos colgamos la medalla de tener “el mejor público del mundo”. ¿Qué expectativas tenés sobre la audiencia local?
—Estoy muy entusiasmado con que la gente vea el espectáculo en Argentina, porque creo que el humor es genial allí y el ritmo tiene muchísima fuerza. Quiero presenciar la reacción y aprender de esa experiencia. Pienso que será como una fiesta.
—¿El espectáculo es igual en todos los países o cambia según la compañía
—El montaje es el mismo, pero la sensación varía según cada compañía y eso se nota en escena. Ahora mismo hay una versión en Italia con la compañía europea, que es la que irá a Argentina. El montaje que sigue en Estados Unidos es diferente, transmite otra energía. El que se presentará en Buenos Aires se asemeja al que se vio en París.


—Mezclan teatro físico, danza, comedia visual y música. ¿Cómo logran coordinar todo ese trabajo grupal?
—Es una combinación de muchos factores. Mucho del humor surge naturalmente al trabajar juntos. Cuando desarrollamos una nueva rutina, buscamos siempre algo excelente, aunque a veces los intentos fallidos resultan cómicos. Admiramos la comedia física, el movimiento y el ritmo. Cuando realizamos audiciones, buscamos gente con una mentalidad abierta y capacidad de adaptación. El espectáculo no es solo percusión. Debe conectar realmente con la gente.
—¿Cuál es el principal desafío para mantener la frescura del espectáculo a lo largo de los años?
—La clave está en quienes actúan. Es muy exigente físicamente, solo puede hacerlo quien de verdad lo disfruta. Si lo hicieras por dinero, habría opciones más fáciles. Queremos que el elenco aporte su personalidad y se involucre a fondo. Eso mantiene joven el espectáculo y lo adapta permanentemente. Cada país le aporta un matiz propio a raíz de la cultura y la interpretación.


—¿El elenco se renueva cada año?
—No necesariamente. Muchos integrantes permanecen mucho tiempo. La compañía que irá a Argentina lleva junta al menos cuatro o cinco años; algunos han hecho el espectáculo durante ocho años o más. Es muy exigente y requiere más de un año de aprendizaje.
—¿Tienen contacto con artistas argentinos que hagan cosas similares?
—No en Argentina. Sí conocemos a los gemelos Lombardi de Italia y hemos trabajado con ellos, somos grandes admiradores. Pero a la mayoría de artistas argentinos los conocimos en Nueva York, París u otros lugares.


—¿Vas a venir en persona a Buenos Aires?
—Sí, quiero hacerlo. Estoy haciendo lo posible para lograrlo.
—Más allá del espectáculo, ¿qué esperás de Buenos Aires y de Argentina
—Me ilusiona conocer la cultura y la música. Me encantaría ver algo de tango, descubrir distintas facetas del país y, por supuesto, disfrutar la comida. Ojalá pudiera recorrer más, pero el tiempo será limitado.
—¿Sos vegetariano?
—No. (Risas)
—Entonces la vas a pasar bien…
—(Ríe) Voy a comer buena comida y tomar buen vino.
Fotos: Gentileza Soy Prensa

