Ola de calor en el oeste de EEUU activa alertas sanitarias por temperaturas extremas en varios estados

Ola de calor en el oeste de EEUU activa alertas sanitarias por temperaturas extremas en varios estados

La ola de calor extremo en el oeste de Estados Unidos supera récords históricos y activa máxima alerta sanitaria desde marzo de 2026. (REUTERS/Craig Hudson)

El oeste de Estados Unidos atraviesa una ola de calor, con temperaturas que superan los valores históricos y generan alertas sanitarias en múltiples estados desde el 17 de marzo de 2026. El fenómeno afecta tanto a residentes como a turistas, en especial en áreas del suroeste, donde se han registrado máximas entre 35 y 43 °C (96 y 109 °F), según el Centro Nacional para la Predicción Ambiental. El aumento de las temperaturas durante la temporada de alta afluencia turística ha activado protocolos especiales de atención y vigilancia.

De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), el calor extremo es el fenómeno meteorológico más mortífero en el país, con un promedio de unas 2.000 muertes al año asociadas a enfermedades vinculadas a la exposición prolongada a altas temperaturas. El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) ha emitido múltiples recomendaciones y actualizaciones sobre los riesgos, mientras los sistemas locales de emergencia refuerzan la atención en comunidades vulnerables.

El impacto del calor extremo ha aumentado en la última década. El informe científico oficial Quinta Evaluación Nacional del Clima señala que la frecuencia y la intensidad de estos episodios han ido en aumento, obligando a ajustar políticas públicas y estrategias de prevención en grandes ciudades y zonas rurales. Olas de calor, definidas por el NWS como periodos de temperaturas anormalmente altas durante al menos dos días de duración, se han vuelto más frecuentes y prolongadas en el oeste de Estados Unidos, algo atribuido a patrones climáticos persistentes.

¿Qué riesgos trae la ola de calor?

El calor extremo representa una amenaza directa para la salud pública en Estados Unidos. Según el CDC, los riesgos principales incluyen golpe de calor y agotamiento por calor, ambos cuadros que requieren atención médica inmediata si se presentan síntomas graves. El golpe de calor se caracteriza por fiebre alta (temperatura superior a 39,4 °C o 103 °F), piel caliente y seca o ligeramente húmeda, pulso acelerado y fuerte, confusión, dolor de cabeza, náuseas y pérdida de conciencia. La ausencia de sudoración puede indicar gravedad. El CDC enfatiza la urgencia de llamar a los servicios de emergencia ante estos síntomas.

En el caso del agotamiento por calor, los síntomas incluyen sudoración profusa, piel fría y húmeda o pálida, pulso rápido y débil, náuseas, calambres musculares, debilidad, dolor de cabeza y desmayo. El CDC recomienda trasladar a la persona afectada a un lugar fresco, ofrecer líquidos y aflojar la ropa, observando si los síntomas mejoran en una hora. “El golpe de calor puede ser mortal si no se trata con rapidez”, advierte la agencia federal en sus guías oficiales.

El Centro Nacional para la Predicción Ambiental confirma temperaturas entre 35 y 43 °C en estados del suroeste durante la temporada alta de turismo. (REUTERS/Adrees Latif/File Photo)

¿Quiénes son los más vulnerables al calor extremo?

Las olas de calor afectan a toda la población, pero existen grupos con mayor vulnerabilidad. El CDC señala que los bebés, niños pequeños, personas mayores de 65 años, quienes padecen enfermedades crónicas, personas con sobrepeso y quienes toman ciertos medicamentos corren más riesgo de sufrir complicaciones. Entre los medicamentos que pueden aumentar el riesgo están los fármacos para la depresión, insomnio o problemas circulatorios, debido a que incrementan la deshidratación o interfieren en la capacidad del cuerpo para regular la temperatura.

La supervisión constante de estos grupos es uno de los principales consejos de los expertos en salud. “Cualquier persona puede desarrollar una enfermedad relacionada con el calor, pero ciertos grupos tienen un riesgo especialmente alto”, informa el CDC en sus materiales de prevención. Los trabajadores expuestos al sol y quienes practican actividad física intensa en exteriores también requieren precauciones adicionales.

Síntomas y atención médica en casos de golpe y agotamiento por calor

El golpe de calor se manifiesta con fiebre alta (más de 39,4 °C), piel seca o húmeda, pulso fuerte, confusión, dolor de cabeza, náuseas y, en casos graves, pérdida de conciencia. La ausencia de sudoración puede indicar fallo en los mecanismos de enfriamiento corporal. El CDC destaca que ante estos síntomas debe llamarse de inmediato a los servicios de emergencia.

El agotamiento por calor presenta síntomas como sudoración abundante, piel fría o pálida, pulso débil, fatiga, calambres musculares y náuseas. Si no se trata, puede evolucionar hacia un golpe de calor. El NWS recomienda actuar de inmediato trasladando a la persona a un lugar fresco, hidratándola y vigilando la evolución de los síntomas.

Recomendaciones oficiales para prevenir enfermedades

Las autoridades sanitarias han difundido una serie de recomendaciones para minimizar los riesgos asociados a la ola de calor. El CDC y la Agencia de Protección Ambiental, la agencia federal de protección ambiental, sugieren:

  • Aplicar protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar (SPF, por sus siglas en inglés) de 15 o superior, al menos 30 minutos antes de salir al exterior.
  • Beber abundante agua, evitando bebidas alcohólicas y azucaradas.
  • Evitar comidas copiosas y calientes para mantener la temperatura corporal baja.
  • Limitar la actividad física al aire libre durante las horas de mayor temperatura.
  • Utilizar ropa ligera y de colores claros.
  • No dejar nunca a niños, ancianos o mascotas en vehículos estacionados, aunque las ventanas estén abiertas.
  • Supervisar periódicamente a familiares y vecinos en situación de riesgo.

La EPA señala que “la hidratación constante y la protección solar son factores clave para reducir los efectos negativos del calor extremo en la salud”. El NWS recomienda programar las actividades al aire libre en las primeras horas del día o al atardecer, cuando las temperaturas son más moderadas.

El calor extremo causa alrededor de 2.000 muertes anuales en Estados Unidos, según datos oficiales de los CDC. (REUTERS/Carlos Barria)

Impacto del calor en animales domésticos

El calor extremo también representa un riesgo considerable para los animales domésticos. La Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales, organización de protección animal, recomienda proporcionar siempre agua fresca, evitar el ejercicio intenso y no dejar mascotas solas en vehículos cerrados. Las razas de hocico corto, como los pug, así como animales mayores o con sobrepeso, requieren cuidados especiales.

Entre los síntomas de sobrecalentamiento en mascotas se incluyen jadeo excesivo, dificultad respiratoria, elevada frecuencia cardíaca y salivación. Ante estos signos, la ASPCA recomienda trasladar al animal a un lugar fresco y consultar de inmediato a un veterinario.

Criterios de definición y alertas regionales

El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) define una ola de calor como un periodo continuo de temperaturas anormalmente altas durante al menos dos días, con umbrales que varían según la región. En el medio oeste y el noreste se considera ola de calor cuando hay tres días consecutivos con máximas superiores a 32 °C (90 °F), mientras en ciudades como Phoenix, donde las temperaturas suelen superar esos valores, se requiere un incremento significativo en comparación con el promedio habitual.

El NWS aclara que “una ola de calor es relativa al clima local y puede requerir temperaturas considerablemente superiores a las normales durante varios días”. Las autoridades locales adaptan sus protocolos en función de esta definición para emitir alertas y coordinar la respuesta sanitaria.

Impacto nacional y respuesta institucional

De acuerdo con el CDC, el calor extremo provoca alrededor de 2.000 muertes al año en Estados Unidos, superando la mortalidad asociada a huracanes, tornados e inundaciones. La Quinta Evaluación Nacional del Clima confirma que la tendencia al alza en frecuencia e intensidad de las olas de calor requiere reforzar las políticas de prevención y la educación pública en materia ambiental.

El NWS y el CDC han incrementado la difusión de materiales informativos y activado líneas de emergencia en las regiones más afectadas. Los sistemas hospitalarios han aumentado la vigilancia sobre los síntomas de enfermedades relacionadas con el calor, especialmente en comunidades rurales y zonas urbanas densamente pobladas.

Medidas urgentes ante la ola de calor

Ante la magnitud del fenómeno, las agencias federales y estatales han implementado medidas de emergencia. El NWS mantiene actualizaciones constantes sobre alertas meteorológicas, mientras que el CDC publica pautas específicas para la protección de la salud pública. Los gobiernos locales han habilitado centros de enfriamiento y reforzado la atención a personas sin hogar y a poblaciones de alto riesgo.

El Centro Nacional para la Predicción Ambiental prevé que las altas temperaturas persistan durante la semana, con posibilidad de nuevos récords en varias localidades. Las autoridades instan a la población a seguir las recomendaciones oficiales y reportar síntomas compatibles con enfermedades asociadas al calor.

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