Las fuerzas de seguridad de Ecuador detuvieron a 72 personas durante la tercera noche de toque de queda en cuatro provincias con altos niveles de violencia. Durante los operativos, se destruyó un objetivo militar vinculado al “narcoterrorismo” en la provincia de Los Ríos.
Entre los arrestados se encuentra un presunto integrante de la banda criminal Los Tiguerones, identificado como Gilmar Osvaldo G.V., alias “Coqui”, considerado Individuo de Interés Penal Relevante (IIPR).
También fue capturado un Objetivo Criminal Priorizado, conocido como Wiwi o Teniente, en un operativo en un centro de acopio de armas y logística destinado al grupo Los Choneros en Guayaquil, según indicó el ministro del Interior, John Reimberg.
En los operativos se incautaron cinco armas blancas y de fuego, se registraron 115 vehículos y se recuperaron tres.
El toque de queda, vigente desde el domingo pasado, rige entre las 23:00 y las 05:00 en las provincias de Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas. La medida forma parte de lo que el Gobierno define como una nueva fase de la “guerra” contra las organizaciones criminales, declarada en 2024 por el presidente Daniel Noboa.

El aumento de la violencia llevó al país a registrar la mayor tasa de homicidios de Latinoamérica. En 2025, se contabilizaron 9.235 asesinatos, la cifra más alta de la historia ecuatoriana.
La restricción estará vigente hasta el 31 de marzo y solo militares, policías y personal sanitario pueden circular durante el horario establecido. Las autoridades advirtieron que cualquier otra persona encontrada en la vía pública será detenida, incluidos periodistas, a quienes se les ha impedido cubrir los operativos de las fuerzas estatales.
Las autoridades ecuatorianas advirtieron que durante el toque de queda, que en su primera jornada contó con el despliegue de más de 75.000 policías y militares, solo podían circular integrantes de las fuerzas de seguridad y personal de salud. Se informó que quienes incumplieran la medida se enfrentarían a penas de entre uno y tres años de prisión.
El ministro del Interior, John Reimberg, señaló el domingo que las fuerzas del orden tienen el mandato de aplicar el “uso necesario, progresivo, de la fuerza contra los grupos criminales y sus economías”, y destacó que las operaciones cuentan con respaldo internacional.
Reimberg añadió: “Sé que hay una parte de los ecuatorianos que están preocupados de que ciertos grupos o delincuentes o criminales puedan haberse cambiado de provincia. Todo lo tenemos mapeado, toda la información la estamos manejando, así que vamos a golpear a todos estos grupos en estos quince días”.

El funcionario anticipó que, en una segunda fase, el toque de queda podría extenderse a otras provincias del país.
En paralelo, el Gobierno ecuatoriano lleva a cabo intervenciones militares contra la minería ilegal en zonas fronterizas con Perú y Colombia, lo que generó tensiones diplomáticas. El presidente colombiano, Gustavo Petro, denunció el lunes que se habían producido bombardeos desde territorio ecuatoriano, denuncia rechazada por Daniel Noboa. Petro luego afirmó que una bomba sin detonar, atribuida al Ejército ecuatoriano, fue hallada cerca de la frontera. Ambos países acordaron la conformación de una Comisión Técnica Binacional para investigar el origen del explosivo.
(Con información de EFE)

