
Los estudios más recientes de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) analizaron la relación entre condiciones laborales y hábitos alimenticios en el desarrollo de enfermedades crónicas, entre ellas: obesidad, diabetes y trastornos cardiovasculares en adultos en Estados Unidos.
Ambos trabajos utilizaron datos representativos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos. El primero, publicado en el British Journal of Nutrition, examinó el periodo 2005-2020 y abordó la relación entre turnos laborales, duración de las comidas y diabetes.
El segundo, difundido en Preventive Medicine, abarcó datos de 1999 a 2020 para estudiar la correlación entre sobrecarga de trabajo, alimentación y enfermedades crónicas.
La evaluación integrada de estos datos, en su mayoría anteriores a la pandemia de COVID-19, permitió identificar cómo el entorno de trabajo puede modificar el impacto de factores individuales.
Según la UCLA, trabajar 55 horas o más por semana aumenta de forma significativa la probabilidad de obesidad en la población laboral, una tendencia documentada por el doctor Jian Li, profesor de los departamentos de Ciencias Ambientales y Epidemiología de la universidad.

El equipo concluyó que, jornadas laborales prolongadas y una alimentación de baja calidad nutricional, consideradas de forma independiente y en combinación, incrementan el riesgo de enfermedades crónicas.
Los datos muestran que quienes tienen predisposición a enfermedades cardiovasculares y enfrentan largas jornadas presentan mayor riesgo de mortalidad por causas cardíacas, especialmente en personas jóvenes con turnos irregulares, en quienes la probabilidad de desarrollar diabetes es más alta, sobre todo en menores de 45 años.
Cómo afecta la duración de la jornada laboral a la salud
Entre los adultos en edad laboral analizados, el 14,7% presenta diabetes, con una tendencia ascendente, según el doctor Onyebuchi Arah, profesor de epidemiología de la UCLA. Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en el país, lo que subraya la importancia de intervenir tanto en el ámbito laboral como en los hábitos de vida.
La dieta deficiente constituye un factor relevante en la aparición de obesidad, diabetes y afecciones cardíacas. De acuerdo con la universidad, el consumo frecuente de alimentos con bajo valor nutricional potencia los riesgos asociados al entorno laboral.
Mantener una alimentación baja en frutas, verduras y cereales integrales incrementa la probabilidad de padecer enfermedades metabólicas, independientemente de las condiciones de trabajo.

Por el contrario, una nutrición balanceada puede proteger la salud de los empleados ante jornadas extensas. Optar por alimentos frescos y limitar los ultraprocesados ayuda a mitigar el impacto negativo de los horarios prolongados.
“Las largas horas de trabajo y una dieta poco saludable son factores de riesgo independientes, pero su combinación agrava los resultados”, explicó el doctor Liwei Chen, jefe del departamento de Epidemiología de la UCLA. El efecto conjunto eleva no solo la prevalencia de enfermedades crónicas, sino también la gravedad de sus complicaciones.
Datos recopilados antes de la pandemia reflejan que 1 de cada 7 adultos activos en Estados Unidos padece diabetes, con una tendencia al alza. Los investigadores advierten que modificar solo los hábitos personales no basta si no se actúa sobre las condiciones laborales.
Estrategias recomendadas por los expertos
Para revertir esta situación, los autores proponen estrategias integrales. El doctor Adrian Loerbroks, investigador alemán participante en el proyecto, destaca la necesidad de establecer esquemas laborales que faciliten pausas adecuadas para el descanso y la alimentación.

A nivel organizacional, ofrecer descansos para comer y mayor flexibilidad horaria puede disminuir el impacto negativo sobre la salud de los trabajadores.
“Es fundamental que los empleadores reduzcan el impacto de los horarios prolongados, mientras los empleados mejoran su dieta”, enfatizó Loerbroks.
Metodología y respaldo científico de los estudios
Los investigadores aplicaron protocolos analíticos estandarizados y ajustaron los resultados según lineamientos nacionales, considerando variables demográficas, laborales y de estilo de vida previas a la pandemia.
El mensaje central de los estudios de la Universidad de California en Los Ángeles es que intervenir de manera simultánea en las condiciones de trabajo y en los hábitos personales resulta clave para reducir la incidencia de diabetes y otras enfermedades crónicas entre los trabajadores.

