Rubio dialogó con Japón y Corea del Sur tras el pedido de Trump para proteger el estrecho de Ormuz y garantizar el flujo de petróleo

Rubio dialogó con Japón y Corea del Sur tras el pedido de Trump para proteger el estrecho de Ormuz y garantizar el flujo de petróleo

El secetario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio (REUTERS)

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, mantuvo contactos telefónicos con sus homólogos de Japón y Corea del Sur luego de que el presidente Donald Trump solicitara a ambos países el envío de buques militares al estrecho de Ormuz, en el contexto de la guerra en Oriente Medio y de la creciente tensión en una vía clave para el comercio energético global.

Las conversaciones tuvieron lugar el lunes por la noche con el canciller japonés, Toshimitsu Motegi, y el ministro de Exteriores surcoreano, Cho Hyun. Durante los intercambios, ambas partes subrayaron la relevancia estratégica del estrecho de Ormuz, por donde transita una proporción significativa del suministro mundial de petróleo, en un escenario marcado por la inestabilidad regional.

Según los comunicados oficiales, tanto Tokio como Seúl coincidieron en destacar la necesidad de preservar la seguridad de la navegación en ese paso marítimo. Sin embargo, no explicitaron una postura concreta respecto del pedido formulado por Washington para desplegar activos militares en la zona.

El llamado de Rubio se produjo después de que Trump reiterara su exhortación a Japón y Corea del Sur para que contribuyan a mantener abierto el estrecho de Ormuz. El mandatario estadounidense recordó que Estados Unidos mantiene tropas en ambos países como “protección” y subrayó que estas naciones dependen en gran medida de las importaciones de crudo provenientes de Medio Oriente.

Antes de estas declaraciones, el Gobierno japonés había indicado que no existen planes inmediatos para enviar buques militares. Tokio sostuvo que no se ha presentado una solicitud formal y señaló que cualquier decisión requiere un análisis detallado de su legalidad.

El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, estrecha la mano del ministro de Asuntos Exteriores de Japón, Toshimitsu Motegi (REUTERS)

Durante su conversación con Rubio, Motegi remarcó que “la seguridad de la navegación en la región es de vital importancia para la comunidad internacional”, en particular desde el punto de vista de la seguridad energética. Además, ambas partes coincidieron en “mantener una comunicación fluida respecto a su respuesta a la situación en torno a Irán”, de acuerdo con el comunicado de la cancillería japonesa.

El jefe de la diplomacia nipona también expresó una postura crítica hacia Teherán al afirmar que “condenó las acciones de Irán, incluidos sus ataques contra instalaciones civiles y relacionadas con infraestructura energética en los países del Golfo, así como las actividades que amenazan la seguridad de navegación en el estrecho de Ormuz”.

El diálogo entre Rubio y Motegi se desarrolló en la antesala de una visita oficial de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, a Estados Unidos. Ambos funcionarios acordaron “trabajar estrechamente para garantizar” que ese encuentro represente “una nueva oportunidad para demostrar la inquebrantable fortaleza de la alianza” bilateral.

Por su parte, Corea del Sur adoptó un tono prudente ante el planteo estadounidense. El Ministerio de Exteriores en Seúl informó que el país se encuentra “en estrecho contacto” con las autoridades de Estados Unidos y que tomará “una decisión cuidadosa” respecto de la solicitud de despliegue en el estrecho.

El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, y el ministro de Asuntos Exteriores de Corea del Sur, Cho Hyun (REUTERS)

En la conversación con Rubio, Cho Hyun enfatizó el impacto global de la situación en Medio Oriente al señalar que “la paz en Medio Oriente y la navegación segura y libre en el estrecho de Ormuz son cruciales para la seguridad y la economía de todas las naciones”.

El canciller surcoreano también expresó sus condolencias por las bajas estadounidenses en el conflicto y agradeció la “activa cooperación de Estados Unidos para garantizar el regreso seguro de los ciudadanos surcoreanos” que se encontraban en la región al momento del estallido de las hostilidades.

(Con información de EFE)

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