
La búsqueda de un ciudadano estadounidense desde hace casi una semana terminó este domingo con un trágico final. Las autoridades policiales lo encontraron muerto en una zona rural de Ushuaia, cerca de un sector conocido como Ojo del Albino.
Sean Christopher Bartel era un turista de 37 años y estaba en el país desde los primeros días del mes. La mañana del jueves de la semana pasada salió del lugar donde se hospedada sobre la calle Lirios de los Valles al 1600, en el barrio Andorra. Una cámara de seguridad registró su partida a las 8 y llevaba un atuendo no muy adecuado para actividades de trekking en zonas de montaña, de acuerdo con lo informado por Radiofueguina.com. Esa fue la última vez que tuvieron noticias de él.
La búsqueda se centró en los principales circuitos naturales de la zona luego de que una agencia de alquiler de autos notificara que Bartel había retirado un vehículo Toyota Etios blanco el miércoles 11. El automóvil fue encontrado posteriormente en el estacionamiento del sendero que conduce a Laguna Esmeralda y al glaciar Ojo del Albino, dos áreas frecuentadas por turistas y excursionistas.

La Policía Provincial de Tierra del Fuego activó un pedido de paradero ante la falta de noticias y emitió una alerta; pero tras una intensa búsqueda que se extendió durante 24 horas lo encontraron en uno de los senderos a 18 kilómetros de la ciudad. Se trata de una zona de dificil acceso por su geografía agreste y condiciones climáticas cambiantes.
Las primeras hipótesis acerca de lo ocurrido plantearon que el turista norteamericano habría sufrido un accidente al precipitarse desde una zona elevada. Sin embargo, las autoridades continúan con las actuaciones correspondientes para determinar con precisión las circunstancias del hecho.

La policía local indicó que, tras el hallazgo del cuerpo, se dio inicio a las diligencias judiciales habituales para esclarecer los detalles del fallecimiento y proceder a la identificación formal.
Un turista francés de 35 años falleció días atrás mientras realizaba una travesía en el Cajón de Arenales, en la alta montaña de Tunuyán, Mendoza, después de sufrir una grave descompensación, según reportó el portal El Sol. Los primeros indicios difundidos por la Gendarmería Nacional Argentina apuntaron a un edema pulmonar, una afección crítica vinculada a la altitud, que suele presentarse en contextos de exigencia física en la montaña.
La alerta se activó mediante un llamado a la línea de emergencias, que informó sobre la situación del hombre en una zona particularmente remota y de acceso complejo. Joel Oliver, la víctima, se encontraba acompañado, lo que facilitó la rápida notificación a los equipos de rescate.

Esta reacción inmediata permitió la movilización coordinada de varias fuerzas, entre ellas agentes de la Gendarmería, efectivos de la Subcomisaría Manzano Histórico, guardaparques, integrantes de la Unidad Patrulla de Rescate de Alta Montaña (UPRAM), Bomberos y la Policía Turística. La operación requirió una logística especial para llegar hasta el lugar con la mayor celeridad posible.
En un informe oficial recogido por el mencionado portal, los equipos de rescate señalaron lo difícil que fue acceder al sendero, debido a la altitud, la estrechez de los caminos y las pendientes pronunciadas. El Cajón de Arenales, situado más allá del Refugio Portinari y dentro del circuito del Manzano Histórico, es uno de los destinos más exigentes de la región y, a la vez, un punto de atracción constante para turistas nacionales y extranjeros.
Tras constatar la muerte de Oliver, la Gendarmería notificó a la Oficina Fiscal local, que dispuso el levantamiento del cuerpo y su traslado para la realización de estudios complementarios. Las autoridades judiciales investigaban el caso como muerte natural que podría estar directamente relacionada con el esfuerzo físico intenso y el efecto de la hipoxia a gran altitud.

