
Por un lado, Wanda Nara disfruta de unos días en las Islas Maldivas junto a su pareja Martín Migueles; por otro, Mauro Icardi permanece en Turquía con la China Suárez… mientras, las hijas que el futbolista y la empresaria tuvieron durante su relación protagonizaron un emotivo reencuentro familiar. Las niñas viajaron a Rosario para participar del casamiento de su tío Guido Icardi, hermano del delantero del Galatasaray, y compartieron la celebración junto a la familia paterna.
El fin de semana estuvo marcado por una doble celebración para Guido y su pareja, Micaela Ravasio. La pareja oficializó primero su unión con una ceremonia civil realizada el viernes en un encuentro íntimo con familiares y amigos cercanos. Las imágenes de ese momento comenzaron a circular rápidamente en redes sociales, donde los propios protagonistas compartieron postales del día en que sellaron legalmente su relación.
Sin embargo, el momento más esperado llegó el sábado con la boda religiosa y la posterior fiesta. El evento se desarrolló en un salón ubicado a orillas del río Paraná, en la ciudad de Rosario, un escenario natural que aportó un marco romántico para una jornada cargada de emoción. Allí se reunieron familiares y amigos de la pareja para celebrar uno de los momentos más importantes de su historia.

En medio del clima festivo, una de las presencias que más llamó la atención fue la de las hermanas, quienes fueron vistas entre los invitados y participaron activamente de la celebración. Las niñas viajaron especialmente para acompañar a su tío en este día tan significativo y aprovecharon también la ocasión para reencontrarse con otros miembros de la familia paterna.
El viaje a Rosario tuvo además un componente emocional importante. Según trascendió, las hijas de Wanda e Icardi llegaron acompañadas por su abuela Nora Colosimo, madre de la empresaria, quien mantiene un vínculo cercano con el entorno familiar del futbolista. Durante el fin de semana, las niñas pudieron compartir tiempo con su abuelo Juan y con otros familiares, incluyendo a su bisabuela, que también estuvo presente en la boda.


La presencia de las niñas en el evento fue interpretada por muchos como un gesto de continuidad en el vínculo con la familia paterna. Wanda Nara, a pesar del complejo escenario mediático que atraviesa su separación de Mauro Icardi, siempre manifestó su intención de que sus hijas mantengan el contacto con el entorno familiar de su padre.
Días antes de la boda, el propio Guido Icardi había pasado por Buenos Aires y visitado la casa de Wanda, donde se reunió con sus sobrinas. En ese encuentro, el tatuador aprovechó para entregar personalmente las invitaciones al casamiento, un gesto que anticipaba la posibilidad de que las niñas estuvieran presentes en la ceremonia.
Durante esa visita también se supo que Guido había invitado a su hermano Mauro al evento, aunque según él mismo contó, nunca recibió respuesta. “Me voy a casar, lo invité a Mauro a mi casamiento, pero no me contestó, ni siquiera me clavó el visto”, había comentado en Intrusos (América TV).

La ausencia del futbolista fue uno de los temas más comentados alrededor de la boda. Mauro Icardi no asistió a la celebración y tampoco estuvo presente Wanda Nara, quien se encuentra de vacaciones en las Maldivas. La distancia entre el delantero y su familia es un tema que viene arrastrándose desde hace años, y el casamiento de Guido terminó confirmando que el vínculo entre los hermanos sigue atravesando un momento delicado.
Mientras tanto, el futbolista continúa instalado en Turquía y se espera que viaje próximamente a la Argentina. Según trascendió en las últimas horas, el regreso al país estaría previsto para el 19 de este mes, con el objetivo de reencontrarse con sus hijas. Sin embargo, por el momento no existe una confirmación oficial de esa fecha en el plano judicial.
De hecho, la situación legal entre Wanda Nara y Mauro Icardi continúa abierta. El delantero mantiene un conflicto judicial en el marco de su proceso de divorcio con la empresaria, y uno de los puntos que todavía genera tensión es el cumplimiento de las obligaciones alimentarias. Según se informó, para poder salir del país y encontrarse con sus hijas sin inconvenientes legales, el futbolista deberá primero comunicar su situación al juez Hagopian y regularizar su situación económica.


En paralelo, el próximo 25 se realizará una audiencia clave en el Juzgado de Familia de Milán, donde se tratarán distintos aspectos del divorcio entre Wanda e Icardi. La mediática y el futbolista podrían presentarse en esa instancia judicial que marcará un nuevo capítulo en el proceso de separación.
Mientras tanto, en Rosario la boda de Guido Icardi y Micaela Ravasio se desarrolló en un clima festivo y emotivo. La novia eligió para la ceremonia un vestido blanco de estilo romántico con corset bordado y falda de seda evasé con abertura lateral. El look se completó con un peinado de media cola con tiara y tul, además de un ramo de flores naturales. Por su parte, el novio optó por un traje beige combinado con camisa y moño en color verde seco. El conjunto se completó con zapatillas de vestir blancas, un detalle moderno que aportó un toque relajado al estilismo.
Uno de los momentos más comentados de la ceremonia fue el gesto simbólico que los novios realizaron para sellar su unión: ambos se hicieron un tatuaje durante la celebración, un acto que quedó registrado por los fotógrafos presentes.


Luego de la ceremonia religiosa, la fiesta continuó con una celebración íntima frente al río Paraná. Entre brindis, música y muestras de afecto, los invitados disfrutaron de una velada marcada por la emoción. En ese contexto, la presencia de las menores aportó un componente especial al encuentro, ya que permitió que las niñas volvieran a compartir tiempo con su familia paterna en medio de una historia familiar que, por momentos, se desarrolla bajo el foco constante de la exposición mediática.

