
Guido Kaczka regresa al prime time televisivo con el reality de talentos “Es mi sueño”, que llega a la pantalla de eltrece este lunes 9 de marzo a las 21:15. En un charla exclusiva con Teleshow, el conductor contó cómo será la nueva búsqueda de nuestra próxima gran voz y promete emoción en cada instancia competitiva con las historias de vida de los participantes.
La propuesta contará con más de 200 participantes evaluados en vivo por un jurado integrado por Abel Pintos, La Mona Jiménez, Joaquín Levinton, Jimena Barón y Carlos Baute, aunque en pantalla habrá cuatro. Con un formato innovador de palanca de votación y rondas eliminatorias, la gran final en el Teatro Ópera será a sala llena, con el público eligiendo al ganador, quien recibirá 100 millones de pesos.

El ciclo, con producción de Kuarzo para eltrece, combinará galas en directo y participación de la audiencia. El desafío implica superar varias etapas: los concursantes primero buscarán el voto positivo del jurado mediante la palanca de colores, pasarán a competir por su lugar en la tabla de puntajes y deberán evitar la zona de eliminación, donde los 10 peor ubicados arriesgan su permanencia. Los ocho mejores llegarán a la final, en la que se consagrará al nuevo ídolo nacional.
Los días de Kaczka son nutridos, y encontrar un hueco para charlar no es sencillo. Por la mañana, en radio La 100, está junto a Claudia Fontán en No Está Todo Dicho, las grabaciones de “Es mi sueño” y, claro, sus famosas sesiones de terapia, que, según le cuenta a Teleshow, “a veces son tres por semana, y a veces cuatro. Ahora estoy en tres, porque es lo mínimo que permite mi psicoanalista, que es el mismo de siempre. Así que sigo pensando para adentro. Pero vos me dirás si me está funcionando”, bromea.

—¿Guido, qué expectativas tenés con este nuevo programa
—Mirá, este es un programa distinto, en un punto, a los que suelo hacer. Si bien hice programas de talentos, el del año pasado tenía otra temática. Este es un formato con más estructura: hay cuatro jurados que hacen pasar a los concursantes por medio de una palanca que va del rojo al verde, pasando por el amarillo, tiene como grados esa palanca, de menor a mayor intensidad. Y cuando pisa el verde, los participantes pasan al palco del Ópera. Porque el camino es que, de miles que hicieron el casting en Argentina, cientos llegan al escenario y, después de varias instancias, ocho finalistas hacen un concierto en el Teatro Ópera de Buenos Aires. En esa final, de estos ocho, uno se alza con el premio del público presente y con los cien millones de pesos. O sea, hay dos instancias de ganar: una es llegar al Ópera y, después, entre todos, uno es elegido por el público como el gran ganador.
—En el Ópera será con público, ¿no?
—Sí, con un concierto y con público. Posiblemente actúen también los artistas del jurado. Pero estamos produciendo ese evento, que será el cierre del programa.

—Se habló mucho del jurado. ¿Cuál es el definitivo?
—El jurado es Abel Pintos, que es con quien primero me junté o fui a buscar. Abel abrió un poco el camino; la idea del programa ya estaba, pero me reuní con él y su entusiasmo nos contagió. Incluso le pedí el tema musical de la apertura de programa, que es de Abel. Y después estaba la idea de La Mona Jiménez, que es un mito, una leyenda. Y además, Jimena Barón y Joaquín Levinton. Funcionan muy bien juntos, porque son todos distintos. En realidad no sé cuánto se conocían entre ellos, creo que ninguno conocía a los otros antes.
—Se dijo que La Mona se bajaba y que lo reemplazaría Carlos Baute ¿Cómo fue eso?
—No, La Mona está, y también Carlos Baute. Hay otros artistas que van a estar. A Baute sumalo a ese grupo. Hay días que uno no está y está el otro, pero todos son estables en el sentido contractual. Pero, bueno, pensá en la ingeniería de cuadrar las fechas y agendas de estos artistas, lleva mucho trabajo. Vos ves al jurado en pantalla, pero compatibilizar los tiempos y agendas estuvo a punto de frenar la presencia de más de uno varias veces. Tienen giras, grabaciones, que van a España, que Europa, que mezclan en Los Ángeles… Antes yo escuchaba estas historias de los cantantes, ahora las vivo de cerca con el programa. Es un lindo lío. Por eso hay que tener más de cuatro jurados… para poder tener cuatro.

—¿Qué pasó finalmente con Xuxa Se mencionó que iba a estar.
—Bueno, Xuxa en un momento se copó con el programa. Le mandamos todo el material, la idea era que estuviera y que también fuera jurado. Como tenía un viaje previsto a la Argentina, iba a compatibilizar todo, pero eso cambió y no pudo arrancar. Igual seguimos charlando para ver si puede ser parte. Y todavía hay alguna sorpresa internacional que estamos buscando como jurado.
—Estás acostumbrado, en los últimos años, a cargar con el peso del prime time de El trece. ¿Cómo manejás esa responsabilidad?
—Bueno, lo llevo con responsabilidad, pero cualquier horario requiere lo suyo. Le doy importancia a los horarios, pero hasta ahí. Entiendo que a otros les interesa más y rotulan cada horario, pero a mí me gusta hacer los programas, sean cuando sean. Trato de que salgan lo mejor posible. El horario es un dato más para pensar cómo armo el programa y quién puede estar mirando, pero todos los horarios tienen lo suyo. Hacer televisión es una responsabilidad más allá del horario.

—¿Cuál considerás que es tu mayor virtud como conductor?
—Me parece que intento ser auténtico, genuino, disfrutarlo y no pensar tanto en qué debería ser. Ese es el gran laburo, ¿viste? Le doy mucha importancia al encuentro con los otros. Los programas y los mecanismos son una excusa para el encuentro con la gente. Disfruto mucho cuando las cosas suceden y no las planeo tanto. Esa intención me pone bien en la vida y la llevo también a la tele. Intento ser lo más genuino posible y encontrarme con los otros, no quedarme mirándome mucho a mí mismo. En esta época, el espejo juega fuerte para todos. Y yo intento estar más volcado hacia afuera que mirándome.
—Es una marca tuya no estar omnipresente en cámara, ¿no?
—Según el programa, a veces estoy más, a veces menos, pero lo importante no es cuánto estoy sino cuál es mi función para que las cosas sucedan, más allá de mí. Trato de que eso salga bien, aunque a veces sale mejor y a veces peor.

—Enfrentás ahora una fuerte competencia, con la última semana de MasterChef y Gran Hermano en pantalla. ¿Eso te condiciona
—Mirá, Gran Hermano es incluso de la productora de la que soy socio (Kuarzo). Siempre digo que cuantos más programas, éxito y fenómenos haya, mejor para todos. Es como en los polos gastronómicos, donde los restaurantes están juntos, uno al lado del otro, y rinden más. Para la tele es igual: la gente trae gente, y cuanto más lanzamientos haya, mejor. Después, la gente elige; quien te mira a vos es tan importante como quien ve al otro. Entiendo que la rivalidad es de lo que más se habla, pero yo creo en la competencia sana. Cada uno debe ser lo más competente posible, pero no por el otro, sino por dar lo mejor. Eso nos trae más público a todos. Al final, para mí lo importante es que le vaya bien a la tele, no solo a la televisión abierta sino a todos los medios donde hay contenido.
—¿Te gusta el estilo de Santiago del Moro en la conducción de Gran Hermano?
—Sí. Se ajusta al programa que hace, a Gran Hermano. Los estilos personales cuentan, pero deben poder aplicarse a un proyecto que los trascienda. El conductor cumple un rol, como una función dentro del organismo, no es todo en el programa. Es un rol. Y cuando veo Gran Hermano digo: “Qué bien lo hace”, y el crecimiento que tuvo el programa tiene que ver con la función del conductor, que es bien importante. Así que sí, me gusta.

—Alguna vez Mario Pergolini, que luego volvió a la televisión, dijo “la tele está muerta”. ¿Qué pensás al respecto?
—Sí, me acuerdo que me preguntaban por eso antes de que él volviera. Me divertía, son cosas propias de Mario. Pero yo estaba contento de que volviera y me pasa lo mismo con otros programas: cuanto más haya, mejor. El año pasado, el tándem de la noche con Barassi también arrancando su ciclo, mientras yo hacía Buenas noches, familia y Mario tenía su programa, fue mucho mejor para todos. Para mí, la tele está viva. Mientras estemos haciendo un programa, estará viva. Es una descripción, no una opinión ni un deseo.
—Sobre tu faceta de actor, ¿la dejaste atrás?
—Qué sé yo. Uno nunca sabe. Pero la verdad es que soy conductor y productor, y estoy bien con eso.

