
Cuando se convirtió en el presidente electo de Uruguay, una de las principales dudas que había sobre la gestión de Yamandú Orsi era cómo sortearía la falta de mayoría parlamentaria en la Cámara de Diputados. El Frente Amplio –la coalición de izquierda a la que pertenece–debía salir a buscar votos de la oposición para lograr promover sus principales proyectos.
Las características de Orsi ayudaban a que lo lograra. Durante la campaña electoral, el entonces candidato se había mostrado como una persona campechana, que tenían un buen vínculo con actores de la oposición y dispuesta al diálogo.
Esa duda fue despejada en este primer año. El oficialismo logró el apoyo de algunos diputados de la oposición para aprobar proyectos de ley clave. La principal victoria política fue la aprobación del Presupuesto quinquenal, que incluyó el aumento de impuestos –pese a que en campaña había prometido que eso no sucedería.

Un año después, el presidente Orsi llegó a la Asamblea General de Uruguay para hacer un balance de su gestión y en primer término agradeció al Parlamento por haber votado, por amplia mayoría, ese proyecto de ley, que suele ser el buque insignia de cada gobierno.
“A fuerza de diálogo, mucho diálogo, y capacidad de acuerdo –un valor de nuestra democracia que muchas veces no reconocemos– conseguimos la aprobación inédita y reveladora de la norma madre de todo gobierno, la Ley de Presupuesto”, dijo Orsi al iniciar su discurso.
El presidente uruguayo también fue crítico con el gobierno de Luis Lacalle Pou por la “herencia”: apuntó en particular al déficit fiscal, al que definió como “el más alto en décadas”. Además, defendió decisiones que fueron tomadas por su gobierno y que echaron para atrás proyecto de la gestión de Lacalle Pou: la cancelación del proyecto Neptuno y la rescisión del contrato con el astillero español Cardama.

“Crecer no es suficiente. En la visión de mi gobierno, crecer con equidad es lo que legitima”, dijo el presidente de la República, al año de asumir su mandato.
En la primera gestión de gabinete, Orsi fijó con su equipo 63 prioridades para la gestión, un número que ha sido la cifra tangible para pasar raya. El presidente dijo que el 82% de esos objetivos están camino a cumplirse.
Cárceles, hospitales y el sistema de transporte
El discurso ante la Asamblea General fue aprovechado por Orsi para hacer anuncios para los cuatro años restantes.

El mandatario se comprometió a iniciar este año la construcción de dos cárceles de máxima seguridad, que incorporarán “estrictos controles” y “tecnología de punta”. Allí irán a prisión personas imputadas o condenadas por “delitos que representen un alto riesgo para la seguridad pública”.
Respecto a las cárceles –que atraviesan una situación crítica en Uruguay– dijo que se inició una reforma del Instituto Nacional de Rehabilitación, el organismo encargado de la gestión de los centros penitenciarios, presentó un plan de educación en cárceles y anunció el diseño de un programa de alfabetización.
Orsi enviará en las próximas semanas al Parlamento un proyecto de ley para la creación de un ministerio de justicia y derechos humanos, un compromiso electoral del gobierno.

Además, anunció una reforma del Código Proceso Penal, que ya fue elaborada por un equipo técnico en 2025. “Refuerza garantías fundamentales, consolida la figura de un juez de garantía, actualiza el estatuto de las víctimas y moderniza el régimen de medidas cautelares e impugnaciones. No rompe con lo construido, lo perfecciona”, expresó.
“El miedo no se combate con gritos, sino con Estado, con inteligencia, con profesionalismo y presencia real”, dijo, como resumen a sus propuestas de seguridad.
El gobierno también anunció una reforma del sistema de transporte capitalino, para que esté operativo desde 2029. “Estoy convencido de que el transporte también es justicia social. Reducir los tiempos de traslados es devolver tiempo de vida, es llegar antes a casa, es compartir la cena, es poder ayudar con los deberes”, expresó.

Para la costa de Canelones, una zona que está creciendo en población, anunció que este año se iniciarán las obras para construir el Hospital de la Costa, con una inversión de USD 40 millones.
“Hoy, en un mundo que se fragmenta y busca atajos, Uruguay tiene la misma obligación de siempre: ser el ejemplo de que las transformaciones profundas se construyen con paciencia, con convicción y con la gente adentro”, expresó.

