La clave biológica que convierte a los loros en los grandes imitadores del reino animal

La clave biológica que convierte a los loros en los grandes imitadores del reino animal

Dos loros coloridos descansan en una rama rodeados de vegetación tropical y luz natural. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los loros sorprenden por su habilidad para imitar el habla humana, un fenómeno que intriga tanto a aficionados como a expertos. Un equipo internacional de científicos, liderado por la Universidad de Duke y citado por National Geographic, identificó la base cerebral que explica esta destreza y detalla cómo su estructura cerebral los diferencia de otras especies animales.

La comunicación animal abarca una gran variedad de sonidos —desde ladridos hasta cantos—, pero la reproducción espontánea de palabras y frases completas es extremadamente rara. Solo los humanos y muy pocas especies, como los loros, demuestran un dominio notable de la imitación del habla. Estas aves no solo copian sonidos, sino que pueden incorporar fragmentos completos de lenguas humanas a su repertorio.

El comportamiento espontáneo de los loros incluye la imitación de sonidos ambientales y vocalizaciones humanas. Como ejemplo, se observó periquitos Finsch en Costa Rica intercambiando “saludos” audibles. Este fenómeno captó la atención de la ciencia, que busca descifrar por qué estas aves muestran tanta afinidad por la imitación.

Estructura cerebral específica: el caparazón y su importancia

Diversas especies de aves utilizan vocalizaciones para comunicarse a través de vastas distancias selváticas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación publicada en la revista Plos One y reseñada por National Geographic revela que la clave reside en características particulares del cerebro de los loros. A diferencia de pájaros cantores y colibríes, estas aves presentan una estructura denominada caparazón, exclusiva de su morfología cerebral.

La presencia del caparazón significa que los loros cuentan con áreas cerebrales adicionales que potencian la recogida y el procesamiento de información sonora. Esta estructura agrega complejidad, permitiendo un grado superior de reconocimiento, decodificación y reproducción de sonidos. Dichas diferencias, según el equipo de la Universidad de Duke, explican la capacidad única de estas aves para imitar tanto palabras como patrones melódicos complejos, algo que excede las habilidades de otras especies.

El caparazón es señalado como el centro que brinda a los loros una versatilidad sobresaliente en la imitación vocal, posicionándolos como los animales no humanos más hábiles para esta tarea.

Un sistema motor y auditivo especializado en la imitación

Según científicos, la imitación en los loros no depende solo de áreas cerebrales especializadas. La interacción entre el sistema auditivo y el sistema motor resulta fundamental. Estas aves logran procesar los sonidos con gran precisión y los integran, mediante movimientos musculares y respiratorios muy coordinados.

Estudios recientes explican cómo el sistema auditivo y motor de estas aves trabaja en sintonía y les otorga un repertorio vocal inigualable
(Imagen ilustrativa Infobae)

Este mecanismo biológico convierte la información auditiva en acciones vocales concretas. La sintonía entre oído y músculo permite reproducir palabras, melodías y hasta sonidos ambientales con una fidelidad difícil de igualar. Así, la combinación entre un cerebro especializado y un sistema motor adaptado distingue a los loros entre el resto del reino animal.

Pese a la sofisticación interna, los expertos aclaran que no se hallaron adaptaciones anatómicas adicionales, como articulaciones u órganos vocales extra. No hay pruebas de que los loros cuenten con estructuras físicas distintas en su aparato vocal que expliquen su capacidad.

La singularidad de los loros radica exclusivamente en su estructura cerebral compleja y en la eficaz integración de sus sentidos. Su asombroso talento para la imitación del habla sigue siendo, por ahora, una consecuencia directa de su biología interna y no de mecanismos físicos ocultos.

Además, los estudios comparativos entre especies de loros revelan que el tamaño relativo del caparazón varía de acuerdo con la destreza imitativa de cada grupo. Especies conocidas por su gran capacidad para reproducir sonidos humanos, como el loro gris africano y el loro amazónico, presentan un caparazón más desarrollado que otros loros menos hábiles en la imitación. Este hallazgo sugiere una relación directa entre la extensión de esta estructura cerebral y el repertorio vocal disponible para cada ave, aportando nuevas pistas sobre la evolución de la comunicación compleja en el reino animal.

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