La confirmación de la mudanza de Martín Demichelis a España para asumir como nuevo director técnico del RCD Mallorca marca un punto de inflexión en la vida personal y familiar del exfutbolista y de Evangelina Anderson, su expareja. La noticia, dada a conocer por el propio Demichelis a través de sus redes sociales, no solo implica un cambio profesional, sino que también reconfigura la dinámica familiar que ambos sostienen tras su separación.
En su anuncio, Demichelis expresó: “Un orgullo volver al fútbol español. Gracias RCD Mallorca por confiar y permitirme seguir creciendo junto a ustedes. Saludos a todos los mallorquinistas”. La oficialización del nuevo puesto en el club balear significa para el exjugador iniciar una etapa renovada en su carrera, un regreso al ámbito europeo que, inevitablemente, lo distancia geográficamente de su entorno más cercano en la Argentina.
La decisión de Demichelis implica un cambio logístico considerable. Su traslado a Mallorca lo aleja de sus tres hijos —Bastián, Lola y Emma—, quienes permanecerán en la Argentina junto a su madre. El propio deportista había transitado en el pasado experiencias de relocalización internacional, tanto como futbolista como en su rol de entrenador, pero esta ocasión se distingue por el contexto familiar tras la reciente separación.

La reacción de Eva Anderson ante la mudanza de su exmarido fue consultada en vivo por el ciclo televisivo LAM. Ante la pregunta de Pilar Smith sobre cómo afectaría este nuevo destino de Demichelis a sus hijos y si estaba al tanto de la noticia, Anderson optó por la cautela: “Sí, estoy al tanto, pero no sé si se puede decir o no, si está confirmado”. Frente a la insistencia de las panelistas, y tras un gesto afirmativo, Anderson dejó en claro la modalidad familiar que han decidido adoptar: “Si llegara a pasar, ellos van a ir y venir”.
El planteo de Evangelina evidencia una postura discreta y un férreo cuidado de la privacidad familiar, al priorizar el bienestar de sus hijos. La presentadora evitó profundizar en los detalles logísticos, pero sí dejó entrever que la organización cotidiana quedará centrada en la Argentina, con la posibilidad de que los niños se trasladen a España para visitar a su padre cuando lo deseen.
La historia entre Anderson y Demichelis se remonta a 2007, cuando el primer encuentro derivó, un año después, en una decisión trascendental para la entonces modelo y actriz. En 2008, ella optó por dejar su carrera en la Argentina para apostar por la relación y mudarse a Múnich, donde Demichelis ya era una figura del Bayern. La noticia del embarazo de su primer hijo la llevó a abandonar su participación en Bailando por un sueño y radicarse de manera definitiva en Alemania.

En mayo de 2009 nació Bastián, el primer hijo de la pareja, quien hoy sigue los pasos de su padre y juega para las inferiores de River Plate. El recorrido familiar estuvo marcado por mudanzas y desafíos: en 2012, mientras vivían en Marbella, la pareja enfrentó una crisis que, tras una breve separación y el regreso temporal de Anderson a la Argentina, lograron superar. Tras ello llegaría el nacimiento de Lola, en enero de 2013.
En febrero de 2017, Anderson y Demichelis recibieron a su tercera hija, Emma, apodada Abrojito, quien rápidamente se convirtió en una celebridad en redes sociales por su simpatía y ocurrencias. El crecimiento de la familia coincidió con los cambios de residencia propios de la carrera futbolística de Demichelis, que llevó al clan a alternar entre Europa y Sudamérica en distintas etapas.
La separación definitiva llegó a mediados de 2025, tras 18 años de relación. Aunque el vínculo sentimental concluyó, ambos expresaron el compromiso de sostener una crianza compartida y respetuosa, priorizando la estabilidad emocional de sus hijos. La organización cotidiana posterior al quiebre quedó anclada en la Argentina, donde Anderson se reinsertó en los medios de comunicación.

La mudanza de Demichelis a Mallorca reactiva la necesidad de reorganizar la dinámica familiar a la distancia. Anderson fue clara en su decisión de que los hijos permanezcan con ella, aunque cuenten con la libertad de viajar para ver a su padre en Europa. La fórmula elegida busca preservar la cercanía afectiva pese a la distancia geográfica, un desafío habitual en familias atravesadas por carreras internacionales.
Durante la entrevista en LAM, Ángel de Brito introdujo otro elemento de la conversación: la coincidencia de los regresos de Anderson y Wanda Nara a la Argentina, y la nueva relación que construyeron quienes supieron ser enemigas acérrimas. “Y es muy loco porque nuestros hijos son amigos”, compartió Anderson, y recordó situaciones en las que debió explicar a sus hijos comentarios sobre supuestos conflictos del pasado. En ese sentido, reflexionó: “Lo bueno es que nuestros hijos se nutren de nuestros ejemplos, de los papás”.
El relato familiar de Anderson y Demichelis es también el reflejo de una generación de figuras públicas cuyos hijos crecen entre países y sistemas culturales diversos, obligando a los adultos a buscar fórmulas creativas para sostener la unidad familiar más allá de las distancias físicas. La historia de la pareja y sus hijos, marcada por mudanzas, reconciliaciones y desafíos, suma ahora un nuevo capítulo con la llegada de Demichelis a Mallorca. El futuro inmediato plantea la necesidad de adaptaciones continuas, en las que el diálogo entre padres y la flexibilidad serán claves para mantener los lazos y sostener el bienestar de los niños.

