
El acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea atravesó este miércoles una jornada decisiva en su proceso de ratificación. La Cámara de Diputados de Brasil dio luz verde al tratado con respaldo casi unánime —solo la alianza izquierdista PSOL-REDE, con 15 de los 513 escaños, votó en contra, según informó la Agencia Brasil— y lo remitió al Senado. En simultáneo, el Senado uruguayo lo aprobó por unanimidad al cabo de ocho horas de debate: los 31 senadores en sala levantaron la mano a favor, con los votos del oficialista Frente Amplio y los opositores Partido Nacional y Partido Colorado. El texto pasó a la Cámara de Diputados, donde será votado el jueves.
El presidente de la Cámara de Diputados brasileña, Hugo Motta, celebró la aprobación con énfasis. Según EFE, afirmó que Brasil, “como principal economía de América del Sur, será la gran protagonista de los beneficios” del acuerdo. Motta había identificado la aprobación del tratado como una prioridad legislativa, especialmente tras el anuncio de nuevos aranceles por parte de la administración estadounidense, que reforzó la urgencia de diversificar alianzas comerciales. El texto irá ahora al Senado brasileño, donde se espera su ratificación en los próximos días.
En Montevideo, el debate parlamentario tomó un tono histórico. El senador del Frente Amplio Daniel Caggiani, coordinador de la bancada oficialista, calificó el acuerdo como “el más importante en materia comercial que va a estar aprobando el Parlamento Nacional a lo largo de su historia” y afirmó que permitirá al país “dar un salto en la calidad del desarrollo productivo”. El senador colorado Andrés Ojeda subrayó que “Uruguay necesita abrirse al mundo” y que el tratado es “el mayor acuerdo comercial negociado por el Mercosur en la historia”. El texto pasó a Diputados con el objetivo de que la ratificación quede completada antes del fin de semana.

Uruguay aspira a convertirse en el primer Estado —de cualquiera de las partes del acuerdo— en completar el proceso legislativo íntegro. El Gobierno entregó el proyecto al Parlamento el 10 de febrero, el último de los socios del bloque en hacerlo, pero el consenso político transversal permitió acelerar el trámite hasta concentrarlo en una sola semana. Ese hito tiene peso estratégico: según el texto del tratado, la aplicación provisional podría comenzar con el primer país del Mercosur que notifique a la UE la finalización de sus procedimientos internos, lo que convertiría a Montevideo en el detonante del inicio efectivo del acuerdo.
El acuerdo fue firmado el 17 de enero en Asunción, cerrando más de 25 años de negociaciones iniciadas en 1999. Crea una zona de libre comercio que abarca más de 720 millones de personas. Los términos incluyen una reducción arancelaria del 91% sobre productos de la UE en el Mercosur en 15 años, y del 95% sobre importaciones del bloque sudamericano en 12 años, según informó la Agencia Brasil. Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva envió el texto al Congreso el 2 de febrero, el primer día de sesiones legislativas del año, como señal política de que el proceso no admitiría demoras.
Del lado europeo, el camino es más sinuoso. El Parlamento Europeo remitió el documento al Tribunal de Justicia de la UE a finales de 2025 para que dictamine si es compatible con los tratados comunitarios, lo que frena la ratificación formal mientras el tribunal no se pronuncie. Francia encabeza el bloque de países europeos con reservas, fundamentalmente por el impacto que el acuerdo podría tener sobre su agricultura y ganadería. No obstante, la Comisión Europea tiene la potestad de aplicar el tratado de forma provisional sin esperar ni al tribunal ni a la Eurocámara, y el propio texto establece ese mecanismo de entrada en vigor anticipada en cuanto al menos un país de cada parte notifique la finalización de sus trámites internos.

